Se presta

Academia de alquiler

Luego de sufrir durante dos temporadas en la segunda categoría del fútbol argentino, Racing ascendió a Primera en diciembre de 1985; sin embargo, su vuelta fue un tiempo después, en junio de 1986. En ese lapso, en un hecho inédito en el fútbol argentino, le alquiló su plantel profesional a otro club. Crónica de un equipo que jugó en tres categorías distintas en menos de 6 meses.

Viernes, 27 de diciembre de 1985. Estadio Monumental. Néstor Sicher ya disparó el zurdazo que se mete en el ángulo superior derecho del arco de Atlanta. Gol de Racing. Y no cualquier gol, sino uno muy especial: el del ascenso. Después, Heber Bueno empatará para el Bohemio pero no le alcanzará. Gracias al 4-0 de la primera final, el equipo de Alfio “Coco” Basile vuelve a su lugar: la Primera División.

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A comienzos de 1986, debido a una restructuración que realizó la AFA para que los torneos locales estuvieran equiparados con el calendario europeo, Racing (como también Rosario Central, el otro equipo que había ascendido) debía pasar entre seis y siete meses sin tener competencia oficial, lo cual implicaba perder ingresos de recaudaciones, publicidad en el estadio, sponsors, derechos televisivos y, a su vez, seguir pagando los sueldos de jugadores. Ese motivo, sumado al mal momento financiero que atravesaba el club de Avellaneda, dieron paso a una “salvación” impensada: alquilar el plantel profesional completo, incluido el cuerpo técnico (ya sin Basile, quien fue reemplazado por Rogelio Domínguez), a Argentino de Mendoza, un equipo de la Liga mendocina que tenía aspiraciones de ascender al Nacional B, torneo que se iba a iniciar justamente ese mismo año. Había algunas características similares entre los dos clubes: la primera es que compartían los colores celeste y blanco en su camiseta; la segunda, su apodo: a los dos le dicen la Academia.

Héctor Rinaldi, presidente de Racing entre 1986 y 1987, enfatiza: “Todo el mundo confunde el tema: eso fue un préstamo, no un alquiler. Me encontré con un club súper fundido y vino la oferta de Argentino de Mendoza para que le prestemos el plantel durante tres meses, para disputar el torneo mendocino. En ese momento a Racing le costaba 100.000 Australes mantenerlo y nos ofrecieron esa cifra, no hubo mucho para pensar. En un momento se pensó en jugar amistosos en el interior y en el exterior para recaudar dinero y que los futbolistas se mantuvieran en ritmo pero no funcionó”. Sus palabras surgen de un informe realizado por el programa “Despertate”, de TyC Sports.

Miguel Ángel Colombatti fue uno de los jugadores que habían llegado para lograr el ascenso, en 1985, luego de su paso por Defensores de Belgrano. “Era un momento muy difícil para el club. Costó muchísimo el ascenso pero lo pudimos concretar, que era el objetivo. Y repito que nos costó mucho porque Racing justo se había presentado en convocatoria de acreedores. Por eso fuimos a jugar Mendoza. De todas formas, fue por voluntad propia. No estábamos obligados a ir, para nada. Los dirigentes hablaron con los referentes del plantel y decidimos ir a ponerle el pecho a la situación, sin ningún beneficio extra en cuanto a dinero ni nada. Seguramente, hay mucha gente que no lo sabe”, remarca Miguel, para que no queden dudas del compromiso de esos jugadores con el club.

Por esos años, la revista Racing era lectura obligatoria para muchos hinchas académicos. En su edición del 8 de abril de 1986, planteaba un interrogante en su tapa, junto con la foto del equipo y con un recuadro de la publicación pasada, en la que mostraban la primicia: “¿Insulto o solución?”, se preguntaba el medio partidario. El editorial que abría el ejemplar era lapidario: “Las dos caras de otra humillación: por un lado, el insulto que significa para nuestra deteriorada grandeza el paso dado. Por el otro, la efímera solución que constituye para nuestras arcas vacías”.     

Si bien era una situación incómoda la que le tocaba atravesar al club, también había lugar para disfrutar. “Yo llegué a Racing con 17 años, a principios del año 86’. Para mí fue un sueño poder formar parte de un equipo grande; era algo muy especial”, recuerda Néstor Fabbri. Su caso fue bastante singular: antes de debutar oficialmente en Racing, lo hizo con los colores de Argentino de Mendoza. Pero eso no parecía importarle. “Todo lo que me pasaba y vivía en Racing era algo fantástico. A mí me encantaba jugar al fútbol, lo vivía con mucha pasión. Tal vez por mi juventud no dimensionaba la situación por la que estaba pasando el club. La verdad, fue una experiencia muy buena para mí”.

Los jugadores se entrenaban durante la semana en Buenos Aires y viajaban los viernes a Mendoza, junto con algunos integrantes de la Comisión Directiva. Los domingos jugaban el partido y después regresaban para Avellaneda. El debut fue el 6 abril de 1986, por la segunda jornada del certamen clasificatorio y fue derrota contra San Martín, por 2-1. Racing/Argentino formó con: Miguel Wirtz; Héctor Fernández, Gustavo Costas, Néstor Fabbri, Washington González; Horacio Attadía (Horacio Cordero), Ítalo Ortiz, Miguel Colombatti, Jorge Acuña; Washington Olivera (Hugo Lamadrid) y Walter Fernández. La crónica del diario La Nación del día posterior informaba: “El match, jugado en la cancha de los ganadores, produjo una recaudación récord de 12.974 Australes, justificó las expectativas y también las tensiones creadas en el ámbito provincial por la singular operación concretada por Argentino y Racing”. El comienzo del tercer párrafo exponía que “el juego fue muy duro por momentos”, algo que se convertiría en una práctica habitual.  

“Nosotros no conocíamos a nadie en Mendoza. Fue durísimo jugar allá. Hubo mucha hostilidad contra nosotros, dentro y fuera de la cancha. Fue igual durante todo el torneo. Terminamos casi sin poder completar el equipo por todas las lesiones que sufrimos”, recuerda Colombatti. Fabbri coincide: “Es verdad, hubo mucha violencia. No nos querían, era mucha la bronca. Nos jugaban a muerte todos los partidos. Al final casi no teníamos jugadores porque estaban lesionados. Nos escupían, nos puteaban”. El ex presidente Rinaldi reafirma los dichos y dispara: “Osvaldo Otero (secretario de deportes de La Nación entre 1983 y 1989) mandaba a pegarle a los jugadores dentro de la cancha. Los árbitros nos bombeaban por pedido de él. Decía que había inventado el Nacional B y que el campeón tenía que ser Maipú y que yo, mandando al plantel profesional de Racing a Mendoza, lo estaba saboteando. La verdad, a mí lo único que me interesaba era generar recursos”. Y agrega: “El último partido jugamos contra Deportivo Maipú. Obviamente, perdimos. Fue 1-0, con un penal inventado por el árbitro”. El mismo Osvaldo Otero, diez años después, se convertiría en presidente del club de Avellaneda, durante los años 1995 y 1998. El mismo Osvaldo Otero que, junto con Juan De Stéfano (su antecesor) y Daniel Lalín (su sucesor), fueron responsables directos de una de las épocas más oscuras para la historia de Racing, que finalmente finalizaría con la quiebra en 1999.

El periplo en tierras mendocinas no dio el golpe de efecto buscado en cuanto a lo deportivo. Racing jugó diez partidos, de los que ganó seis, empató uno y perdió tres, con 25 goles a favor y 9 en contra. Finalizó en la quinta posición y quedó afuera del cuadrangular final que catapultó a Deportivo Maipú al Nacional B. Vueltas del destino: el (casi) mismo equipo que había ascendido meses antes a la primera categoría del fútbol argentino no pudo salir entre los cuatro primeros de una liga regional. Si bien no cumplió las expectativas en lo futbolístico, para Néstor Fabbri fue una experiencia que unió al plantel: “Ese grupo, dos años después, ganó la Supercopa, la Copa Interamericana del 88 y realizó dos campañas bárbaras en el torneo local. Era un plantel con mucha experiencia, al que después se sumaron el Pato Fillol y Rubén Paz, entre otros. Todas las vicisitudes que tuvimos en Mendoza ayudaron a que nos uniéramos mucho más. A partir de ahí se conformó un equipo de hombres, de buenos jugadores y, sobre todo, de buenas personas”.

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Domingo, 13 de julio de 1986. Racing, en su vuelta a Primera División, enfrenta a River. El escenario es el mismo en el que se había enfrentado a Atlanta, poco más de 6 meses antes: el estadio Monumental. El resultado final, también: 1 a 1, con los goles de Ramón Ismael Medina Bello para el visitante y Antonio Alzamendi para el local.

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Entre un partido y otro, Racing transitó por tres categorías del fútbol argentino: Nacional B, Regional Mendocino y Primera División; recorrió más de 22.000 kilómetros en su travesía entre Avellaneda y Mendoza (más que un viaje desde Buenos Aires hasta Beijing, China); cambió a su cuerpo técnico, a una parte del plantel y hasta a su presidente (en diciembre de 1985 Enrique Taddeo dejó su puesto y asumió Héctor Rinaldi, ganador de las elecciones). Seis meses con sentimientos encontrados. Seis meses vertiginosos que tuvieron un ascenso, incertidumbre, viajes, patadas, amenazas y giros inesperados. Seis meses a toda velocidad. Seis meses de locura. Seis meses a puro Racing. 


Por Jorge Baldino, alumno de nuestro querido compañero Marcelo Rodríguez, a quien recordamos cada día desde su partida.