Antonio Mohamed

“Es el título más importante de mi carrera”

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Monterrey, Huracán, el barrio, sus amigos, su hijo Faryd, su hija Mayra, sus desafíos, una charla con Enganche en la que el Turco ofreció, como siempre, su corazón.

Tiene una risa que contagia. Es imposible no soltar un par de carcajadas en una charla con él. Es sanguíneo, no le mete firuletes a su discurso cuando está fuera de ambientes protocolares. Cuenta la vida con detalles, la vive con intensidad. Antonio Mohamed dice su DNI, el Turco o Tony marca su ADN. Se permite disfrutar, se anima a todo, acepta desafíos, cumple sueños. Está pleno con el último título que consiguió con Monterrey, en México, pero también está contento porque lo esperan unos mates y unas facturas junto con sus amigos de siempre, los de Parque de los Patricios, un pedazo de su historia.

Habla de su hijo Faryd (falleció en un accidente automovilístico durante el Mundial de Alemania 2006) y se emociona, cuenta sobre su hija Mayra y se conmueve,  valora a sus amigos y se entusiasma, cada partícula del Turco Mohamed está compuesta de emociones. No sabe vivir de otra forma. Está infinitamente más reflexivo, comprende los escenario a la perfección, pero su corazón manda en muchos aspectos, porque Villa Soldati, su cuna, le corre por las venas. Ahora sabe que tiene que manejar esas cuestiones para no tropezar una y otra vez. Pero no duda en decir que Monterrey es hoy su universo y no lo quiere cambiar por nada. En la charla con Enganche, Tony o el Turco, dominan la escena, Antonio mira desde el banco de los suplentes.

–Después de la experiencia en la Argentina y lo que sucedió antes en Monterrey, ¿qué te pasó con este del título en México?

–Primero la experiencia Monterrey, había sido buenísima, porque habíamos quebrado todos los récords. Nos fuimos porque perdimos dos finales y dos semifinales de Liga. Y bueno, entendí que tenía que romper el contrato e irme. Sentía que el club necesitaba otro entrenador para lograr el objetivo. Después vino la experiencia europea, siento que no me fue mal, sólo que ellos creo que se equivocaron de entrenador, por un tema de estructuras, de cómo querían jugar. Y después vino lo de Huracán que no me fue nada bien, de acuerdo con lo que pensaba. Otra vez tomé una mala determinación, porque a esta altura de mi vida y de mi carrera tengo que saber qué tipo de futbolistas tengo que contratar. Y en ese caso, mi elección no fue la correcta. Ellos estaban entrenados para jugar de otra manera y no había ni tiempo de entrenar para poder cambiarlos. Y bueno, ellos no pudieron cambiar, yo tampoco y el perjudicado fue Huracán.

No puede detenerse. Sabe que tiene que ser claro en el relato. Lo necesita. El vértigo de lo que le tocó vivir en los últimos meses merece poner cada cosa en su lugar: “Y bueno, decidí descansar, tuve muchas propuestas, estuve cerca de ir a Cruz Azul, no se dio por un tema en particular y a los 15 días me llamó Monterrey… Y realmente lo sentía como un desafío, en el cual yo puse como única condición que sea por dos meses y medio, porque creía que eso iba a hacer que todo mi enfoque estuviese en esa tarea: hacer un buen Mundial de Clubes y ganar el campeonato. Cualquier error que cometiéramos quedábamos eliminados. Y fue un hermoso desafío y puedo decirte que es el título más importante de mi carrera. Está delante de todo, porque se dio con el club que yo quiero, en el club por el que tengo tanto afecto como Huracán y contra América y en el Azteca. Así que fue todo perfecto. Fue soñado y aceptamos el reto por el Mundial de clubes. Yo conocía el plantel, sabíamos que podíamos competir y fue todo espectacular”.

–Desde Villa Soldati hasta el Mundial de Clubes, ¿qué sensaciones te pasaron?

–El evento fue lo máximo, sentía que estaba en un Mundial, era toda una gran experiencia personal, porque quería competir de igual a igual. Siento que se les puede hacer frente mano a mano con una buena estrategia y con los futbolistas que puedan llevarla adelante. No hay que ir como sudamericano o como parte de la Concacaf a defenderse ante los europeos. Nosotros le llegamos 12 veces claras y la estrategia fue recuperar y atacar, sabíamos cómo hacerlo, cómo defendernos. Nuestro plan de partido era hacerles daño y ganarles, no era solamente sobrevivir.

–¿Qué pasó con Klopp?

–Pasó que me faltó el respeto. Se la pasó pidiendo amarillas porque decía que le pegamos todo el tiempo a [Mohamed] Salah y cuando yo pedí una tarjeta para que expulsen a un jugador de ellos, me sacó la lengua y me burlaba como que era un maricón. Cuando lo vi, primero me reí, después lo puteé un poco y después me salió el barrio y perdí toda la elegancia y la compostura. Si te tengo que decir qué le dije ni me acuerdo, porque pensé, si lo puteo en inglés no soy yo mismo. Así que me parece que le dije la c… bien de tu madre, a quién te comiste p… Me fui, porque nunca me meto con los bancos de suplentes, pero me volví loco porque sentí que me intentó basurear. No sé si reaccioné bien o mal, pero me salió de adentro.

–Varias veces dijiste que hay sanata en el mundo del entrenador y que lo vital es convencer. En Huracán no salieron las cosas bien y no tuviste tiempo para trabajar, sin embargo, en Monterrey, en dos meses y medio…

–Pero este equipo de Monterrey lo armé yo, los tuve durante tres años. Lo dejé armado antes de irme, está hecho a mi medida. Lo dejé un año, pero son los mismos, menos Maxi Meza y el holandés Janssen (Vincent), que no jugó el Mundial de Clubes. Los jugadores se sintieron contentos con nuestra vuelta y nos reencontramos, tuvimos una revancha. Ellos sabían cómo me gusta jugar a mí, qué es tener un equipo intenso y jugar en campo rival… Que la estrategia defensiva sea para atacar. Siempre tener ese estilo, que no tiene mucho misterio. Siempre digo lo mismo, cuando te juntabas a jugar a la pelota con tus amigos, elegías los equipos, tratabas de tener a los mejores y cuando tenías la pelota querías atacar para hacerle un gol al otro equipo. Nunca en tu vida pensaste en otra cosa. Y si cuando faltan 15 tenés que hacer un cambio para que no te hagan un gol, no hay drama, pero primero quiero atacar.

–¿Es el mejor títulos de tu carrera también porque emocionalmente cumpliste con objetivos?

–Totalmente. Mi hijo Faryd era muy futbolero, pero muy futbolero, vos imaginate que perdió la vida en un Mundial de fútbol y con 9 añitos. Le encantaba el deporte, no se perdía una charla técnica. Era de Monterrey y de Huracán. Lo hice del Globo yo cuando fui a la Argentina. Nos tocó perder el ascenso con Argentinos Juniors en la Promoción y de ahí nos fuimos al Mundial de Alemania. En ese viaje, en tantas noches juntos caminando y hablando de fútbol, él me dijo: “Ahora que volvemos a la Argentina tenemos que ascender a Huracán”. Yo le dije que no porque había cambiado la comisión directiva y no seguía más en el club. Y le me insistió: “Mi sueño es que asciendas a Huracán y verlo en primera. Y después nos volvemos a México para que saques campeón a Monterrey”. Eso es lo que hablamos siempre. Eran las dos cosas que hablamos. Y por suerte las dos cosas las pudimos hacer. Esa es la carga emocional de este título, es una caricia al alma. 

–¿Siempre la familia estuvo por encima de la pelota para vos?

–Cualquiera que es papá puede entender de qué se trata esto que me pasó a mí. Es realmente una caricia, es como sanar, no sé cómo explicarlo bien con palabras. Fue un momento emocionante, único y por eso estoy feliz. Y también la verdad es que hicimos felices a millones de hinchas de Monterrey.

–Si bien siempre dijiste que el amor por Huracán no lo podés manejar, ¿por qué arriesgaste tanto en esta última experiencia?

–Huracán es mi vida y siempre voy a estar ligado al club. Y estoy seguro que voy a volver en algún momento como presidente de Huracán. Cuando sea el momento indicado y cuando no quiera dirigir más. Esta última experiencia fue muy dolorosa, pero acepté el desafío porque Huracán estaba sin técnico y yo estaba sin trabajar. Ya está, no funcionó, basta. Mi idea era no volver más como entrenador, pero bueno, el ser humano es el único que tropieza dos veces con la misma piedra.

–Se cerró esa puerta…

–A Huracán nunca, pero nunca, pero nunca más vuelvo como técnico. Ya está, 100% seguro.

–¿Al fútbol argentino?

–Voy a volver al fútbol argentino, seguro, quiero dirigir un equipo importante. Me lo debo, ya dirigí Independiente, pero fueron 7 meses de la Copa Sudamericana y después 6 meses más en el armado del equipo. La verdad es que en ese momento no estaban bien las cosas, había problemas, jugamos con lo que teníamos e hicimos bastante. Me gustaría dirigir alguno de los que tienen un presupuesto para buscar un campeonato.

–Estás bajo la lupa de Boca siempre…

–Es una materia pendiente para mi carrera. Entrar a ese lugar y dirigirlo. Fui jugador y bueno me seduce mucho la posibilidad de alguna vez poder ser técnico de Boca. Pero lo real es que hoy soy el hombre más feliz del mundo en Monterrey.

–No te hace dudar que sea un universo tan complicado…

–A mí dame esos desafíos. Es para lo que me preparé.  Monterrey es un club exigente y con aspiraciones a campeón. Pero en mi país Boca es el que te pone en esos objetivos. Arranqué dirigiendo ascenso, luchando y ahora me contratan para salir campeón. Es lo que yo quiero, esos desafíos quiero. Al club que vaya, que la exigencia sea salir campeón.

–La selección de la Argentina, ¿aparece como un objetivo?

–Me gustaría, pero no sé si van a dar los tiempos de tantas cosas que me gustarían hacer. Y si alguna vez confluyen los caminos, claro que me gustaría. Pero no sé cómo son los méritos para estar ahí. Porque por ejemplo hoy dirige un entrenador que hace las cosas bien, pero que no tenía los méritos para ese cargo. Entonces, vos te preparás y soñás, pero no sabés si te va a tocar o no. Eso lo deciden directivos que van por otros caminos y quizá no te nunca la posibilidad.

–En Celta entendiste que eligieron un entrenador equivocado, en Huracán no salió bien el plan, ¿en Monterrey volviste a ser el Turco Mohamed?

–Totalmente, cien por ciento. Ahí soy yo, como dicen los chicos. “Soy yo”. En Celta no pude sentirme cómodo, pero bueno, me sirvió como experiencia y si tengo que volver a Europa, ya sé a qué tipo de equipos puedo ir. Dónde  puedo encajar.

–Respirás barrio, ¿cómo construiste tu universo en México para no sentirte lejos de eso que tanto te gusta?

–No te creas que son muy diferentes a nosotros. Son parecidos. No digo que piensan igual, pero el fútbol lo sienten parecido. Tienen el doble sentido incorporados, son pícaros, tienen cosas muy similares a nosotros. Cuando fui jugador siempre estuve rodeado de compañeros argentinos y ahora en el cuerpo técnico somos 7 u 8 que estamos todos juntos. Entonces, muchas cosas no las pierdo. Mi grupo de amigos sigue viajando conmigo a todos lados. Somos como un clan nosotros. Hace más de 20 años que estoy con el grupo de amigos. No tengo un círculo social muy amplio en México.

–Contaste hace poco que te ayudó la meditación en un momento de tu carrera, ¿fue bueno tener a mano esta técnica para el momento complejo en Huracán y este de felicidad de Monterrey?

–Sin duda. Es muy importante para estar reflexivo en la toma de determinaciones. Para comprender el momento del fracaso, cuando no salen las cosas bien, para estar equilibrado y no buscar culpables. Y ahora que me toca estar arriba, entiendo que tengo que mantenerme humilde, respetuoso… Es decir, si me va mal, no tengo que buscar culpables y ahora que se acomodó todo, compartir el éxito con todos los que me ayudaron a llegar hasta ese lugar. Para eso me apoyo mucho en el coaching, Entiendo que no se gana siempre, que tomar determinaciones muchas veces debe ser con la cabeza y no con el corazón, como me pasó en Huracán. Y por eso pensé mucho antes de aceptar la propuesta de Monterrey.

–¿En qué momento sos el Turco Mohamed y en cuáles Antonio Mohamed?

–Cuando estoy en el vestuario soy el Turco. Y casi siempre soy el Turco. Soy Antonio cuando entro a alguna reunión y no conozco a mucha gente. Pero el 90% del día soy el Turco o Tony, el del barrio.

–¿Quiénes son los amigos de siempre, los del mate y las facturas?

–Ahora me junto con el Beto Carranza y con el Turco García, Bocha Yañez. Está Manu, Julito, Chicho, Mauro, Emilio, Tariche, Cuchillo… No me quiero olvidar de alguno porque se van a enojar. Somos una banda hermosa.

–¿Qué es lo mejor del Turco Mohamed y qué es lo peor?

–Uh. Me parece que soy buen amigo y que mi cara dice todo. Y lo que menos me gusta de mí… Mirá vo’… La papada. Jajajajaja. Lo que no gusta de mí, me parece que ya lo pasé, que era eso de sentirse más importante que los jugadores o situaciones de ego y que pude aprender a manejar. Si me acuerdo de algo más te aviso…