Arte

Banderas en tu corazón

">
Un error que se convirtió en un acierto fue el punto de partida para que Pepe Perretta se convierta en el amo y señor de las banderas

Se quedó petrificado, no podía creer lo que le estaba pasando. El tarro de pintura que se había volcado sobre ese gigantesco paño azul tenía categoría de sentencia. Sin embargo, el destino le ofreció un guiño. Y lo que podía resultar una catástrofe, se convirtió en un golpe de suerte. Literalmente. Sin ninguna excusa posible, ese mal movimiento lo obligó a buscar la manera de solucionar el problema. Si la mancha era imposible de borrar, entonces había que utilizarla, disimularla, hacerla base de algo. Después de darle vueltas al asunto, de barajar rápido las opciones que creía viables, Pepe Perretta tuvo la genialidad del artista y decidió que esa bandera de Boca tendría un serie de efectos de destellos. Lo que pudo haber sido el final antes de empezar fue el punto de partida que lo convirtió en el hombre indicado para plasmar y ponerle color a la pasión.

“Antes las banderas se pintaban con rodillo y pincel. Por aquel error con el telón de Boca surgieron esos efectos de brillos que quedó como una marca registrada nuestra. Desde ahí empezaron a llamarnos todas las hinchas porque querían esos destellos y esas sombras”, le cuenta a Enganche. Hoy, sus diseños se multiplican en todas las canchas del fútbol argentino y también aparecen en otros puntos del planeta. La enorme bandera con la que la Godoy Cruz recibió a Maradona, con las imágenes del propio Diego, el Papa y Messi, más el escudo de la AFA y la figura de las Islas Malvinas es una de sus tantas creaciones.

Pepe hizo el primer curso para aprender a pintar a partir de su pasión por los fierros: quería personalizar su moto y su casco. El empeño y el talento tuvieron un resultado que rápidamente despertó admiración y en el mundillo de las dos ruedas empezaron a contactarlo para decorar choperas customizadas. Otra manera de juntar algo de plata era pintar persianas de comercios.

Los colores se le presentaban sin secretos, los combinaba con naturalidad. A cada idea que le contaban, Pepe le encontraba rápidamente un diseño. Los retratos y los distintos objetos, en un retazo pequeño o en un telón capaz de cubrir a una manada de elefantes, nacían en su cabeza y tomaban forma desde sus manos con maestría.    

Aquella vez que un grupo de hinchas de Boca lo contactó para pintar una gran bandera les aseguró que sabía muy bien cómo hacerlo, a pesar de que nunca había hecho algo así. Cuando recibió esa enorme sábana de 400 metros cuadrados no sabía ni por dónde empezar; y cuando se derramó la pintura espabiló el espanto con una idea que lo proyectó. Fue hace 15 años y desde entonces hizo cientos de banderas. Una de Racing de 320 metros por 30, otra de River 175 por 50. “Un gran honor fue haber pintado banderas para San Lorenzo y Huracán con una semana de diferencia y que esos dos telones se hayan estrenado en un clásico entre los dos en la cancha de Boca”, cuenta con orgullo. Él, junto a tres o cuatro personas más, suelen encargarse de esos trabajos a gran escala.

Las redes sociales amplificaron su arte y así envió diseños a Corea, Australia, Estados Unidos, Canadá. Le pintó banderas a Napoli, Fiorentina, Torino, Paris Saint Germain, Genova, Once Caldas, Cruz Azul. Hasta viajó a Colombia como jurado para un realty de hinchadas. Si bien mandó banderas a distintos lugares del mundo, prefiere pintarlas a domicilio: “Trato de ir a cada lugar de donde es el equipo y hacer el trabajo ahí, porque es estar en un momento único, que es el del nacimiento de algo muy importante para cualquier hinchada. Para mí sería muy frío pintar la bandera y mandarla; necesito involucrarme y saber por qué seleccionaron cada cosa que quieren que figuren en el telón. Hay que trasladar la pasión a una tela”.

No existe un tiempo estipulado para cada trabajo, depende del lugar en dónde se lleve adelante la tarea y las características del mismo. Por lo general, el promedio es entre 10 días y dos semanas. El costo depende del diseño y la medida, porque la cantidad de litros de pintura que se necesiten es lo que más encarece el encargo.

Claro que no solo se trata de banderas de fútbol. También pintó varias para distintas bandas de rock, para partidos políticos y dos telones para Quilmes de Mar del Plata. Hace poco fue a ver un clásico de básquetbol en la ciudad balnearia y quedó impactado. “Hay tanta o más pasión que en el fútbol”, asegura. Uno de sus trabajos actuales es para la gente de Peñarol. Futbolistas y cantantes también le encargan banderas, como lo hizo Gianinna Maradona cuando Benjamín, el hijo que tuvo con Sergio Agüero, cumplió un año.

La tela no es el único soporte. Pintó decenas de murales y un montón de trabajos hogareños. En el fondo de una pileta le encargaron plasmar las diferentes modificaciones que tuvo a los largo de los años el escudo de Nueva Chicago, club del cual es hincha. Ahora trabajó en el diseño de una imagen de Marcelo Gallardo junto a los trofeos conseguidos durante el ciclo del Muñeco, para inmortalizar la era dorada de River en el patio de la casa de un hincha millonario. Una bandera para un club de Suecia es otros de los trabajos que ya tiene casi listo.

Con sopletes y aerógrafos, dependiendo de diseños y superficies, su taller de Villa Celina es una usina que no descansa. Mate, rock y un crónico olor a pintura marcan el pulso de los días de Pepe Perretta. ¿Y si alguna pared de su casa necesita una mano de pintura? “Olvidate, en casa de herrero cuchillo de palo. Si las paredes de la cocina o de un cuarto no dan más llamo a un pintor”.