Bárbara Blanco

La vida en celeste y blanco

A los 35 años es Secretaria en la Comisión Directiva en Racing, el club por el que dice dejaría la piel. Una charla con una mujer fuerte que no le escapa a nada y habla sobre el machismo en el fútbol, la homosexualidad, el feminismo y el aborto.

–“¡Papá, tenés que hacerlo! Tenés que hacerlo porque estás acostumbrado a esto, siempre sacaste a flote negocios quebrados o que no funcionan”.

–Sí, hija. Pero Racing no es una empresa. Es un club.

–No estás solo. No vas a estar solo.

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El diálogo entre Víctor y Bárbara Blanco se gestó en la intimidad de la casa familiar en las primeras horas del 27 de septiembre de 2013. La crisis que atravesaba la Academia tenía al entonces presidente, Gastón Cogorno, y al vicepresidente primero, Rodolfo Molina, en una batalla despiadada en la que la peor parte se la llevaba la entidad de Avellaneda que se desangraba y que podía ser intervenido por la Justicia.

La decisión de Víctor Blanco estaba tomada, es cierto, pero antes de dar el sí, necesitaba uno interno: el de su familia. “Ese día nuestra vida cambió para siempre. Racing era un club con una deuda enorme, con un déficit operativo mensual muy alto al que había que ordenar. Víctor sabía que era algo distinto a una empresa, pero yo quería que se animara. Y él, al haber asumido el rol de vicepresidente segundo, sabía que no podía negarse porque el club podía ser intervenido”, cuenta Bárbara Blanco. La charla con Enganche se da en la sala de prensa del Cilindro de Avellaneda desierta. Esta vez no hay mate, apenas una botella de agua mineral y un celular en modo grabador.

Vestida con jeans negros y zapatillas blancas, reluce en Blanco una remera de Los Ramones. A su lado, una camiseta de Racing en color negro a la que por momentos se aferra y en otros mira con la serenidad del encanto. “Él asumió con el compromiso de la familia de apoyarlo. Y volviendo a lo de la empresa y el club, su idea fue trasladar el orden que impuso en sus tareas por fuera de esta institución deportiva. Esa fue la búsqueda, además de otorgarle un poco de paz a Racing. El título de 2014 ayudó mucho porque eso lo legitimó. Ese título, somos conscientes, ayudó mucho porque el fútbol, guste o no, en varios sentidos manda, para bien o para mal”, agrega Bárbara, de 35 años, quien se acercó a la vida política de Racing en diciembre de 2008 cuando el club de Avellaneda era recuperado por la convicción y decisión de los socios. Es decir, en Racing se volvía a votar, a elegir.

–¿Racing unió más a los Blanco?

–Lo he pensado, lo que nos dio Racing es un contacto mucho más próximo. Mi papá viene de la gastronomía y es un trabajo muy sacrificado, sin fines de semana, sin noches. Es una elección y su elección de vida fue esa y mal no le fue. No estoy diciendo que sea un mártir, son elecciones y Racing fue ese momento para estar juntos, para ir a la cancha o para verlo por la televisión. En ese sentido, no fue la presidencia, sino Racing el que nos unió siempre. Ese era mi momento con él, ese era el momento en que sabía que iba a estar conmigo y creo que de ahí sale mi pasión porque Racing nos daba un momento de unión de mi familia, para mí y para mis hermanos.

Fotos: Carlos Sarraf.

–Vos y tus hermanos vivieron más comodidades que las que vivió tu papá de chico…

–Sí, y nos hizo aprender con el ejemplo. Salíamos del cuarto y dejábamos la luz encendida y él nos hacía volver y nos decía que había que apagarla, que había que cuidar lo que se tenía. Y nos decía mucho que si alguna vez nos faltaba algo, así, no íbamos a saber qué hacer. Creo que con pequeños detalles nos marcó un camino. Y no es que fuimos criadas en plena abundancia. Eso es algo que lo trajo desde siempre y eso traslada a su vida diaria. Siempre nos contó que cuando le empezó a ir bien, llegar a su casa y ver a su mamá, a Moncha, mi abuela, le daba un baño de humildad para no salirse de la realidad. Era no perder de vista lo que le pasa a la gente de a pie.

–Rodolfo Molina fue quien te ofreció sumarte a un espacio político en Racing. ¿Eso era algo que ya tenías en mente, que imaginabas?

–Cuando era chica, la realidad de la mujer era diferente. Me hubiese gustado jugar al fútbol, vivía pendiente de Racing, de la información que saliera en medios escritos y digitales, venía a Racing pero no tenía fútbol femenino. Hoy, en cambio, sí. Gracias a la lucha de las mujeres en general. Mi papá sabía que quería jugar al fútbol porque se daba cuenta, entrabas a mi habitación y todo era en celeste y blanco, jugaba al PC Fútbol, sabía todo, estudiaba no sólo cosas de Racing sino de todos los equipos, me hacía planillas de Excel con los nombres, apodos, goles, partidos, hinchas. Iba a un colegio inglés de mujeres solas (St. Catherine’s) en el cual estaba prohibido terminantemente jugar al fútbol. Pero lo hacíamos a escondidas hasta que un día una compañera rompió el vidrio de la dirección y, como la pelota era de Racing, todos se dieron cuenta que era mía. En todo el colegio sabían que era yo, me la confiscaron, llamaron a mis papás. Mi otra pasión fue la política, desde muy chica, la política en general. Por eso, a los 10 años, ya sabía que iba a estudiar Ciencias Políticas y Derecho. Y mientras estaba estudiando se dio esta oportunidad de colaborar con el club y ahí me di cuenta que lo mío iba por acá, que podía tener un lugar en Racing por más que no fuera jugando al fútbol. Empecé a involucrarme y fui encontrando pequeños espacios hasta que se dio que Víctor termina siendo presidente y en 2017 mi trabajo de hormiga, se corona con el nombramiento en Comisión Directiva.

–La crisis entre Cogorno y Molina provocó un quiebre, que para ustedes, como dijiste, los modificó para siempre. Ese cisma dio paso a una cambio de paradigma en Racing, ¿a partir de esa crisis no se produjo una mutación que, incluso, excede al mensaje del Racing Positivo?

–Sí, puede ser. Es claro que en Racing hubo un cambio. Mi viejo era un vicepresidente sin intenciones más que la de colaborar. Antes de que Rodolfo [Molina] definiera que Cogorno iba a ser candidato a presidente le preguntó a Víctor si no quería ser él y mi papá le dijo que no porque no se sentía preparado para asumir, porque estaba metido con sus empresas. Arrancó sin saber que iba a terminar asumiendo la presidencia, y cuando comenzó su ciclo pidió dejar la rosca política para sacar al club de la crisis, buscó que se trabajara en equipo. Fue un momento difícil para todos.

nota a Barbara Blanco fotos Carlos Sarraf

–¿Cuánto tienen que ver Milito y Licha en este cambio de paradigma?

–Muchísimo. Víctor fue a buscar a Diego y eso nos potenció en todo sentido. Lo hizo a nivel global. Diego es nuestro ídolo y hay que acompañarlo desde el lugar que él quiera estar. Diego y Licha son nuestros embajadores con perfiles muy diferentes. Pusieron la imagen de Racing sin límites. Diego nos dio una grandeza y es importante que él se muestre al mundo para estar cerca en FIFA, en Conmebol, es una piedra fundamental. Y Lisandro es el capitán que transmite adentro y afuera del club un mensaje de unidad muy fuerte.

–Después del partido con Estudiantes (ganó Racing 2-1, en La Plata), Cvitanich le contestó a un hincha en Twitter que reclamaba por su ausencia en el equipo y Darío expuso que no había nada que reclamar…

–Eso fue fantástico porque Racing venía de ganar y Darío no jugó. Y eso demuestra cómo está Racing. Por eso se habla de estar encolumnados y eso lo demuestra.

–Con las redes sociales, ¿cómo te llevás?

–Ahí se ve lo que uno quiere transmitir, creer que esa es la vida real es errarle. Es una parte, apenas una parte pequeña.

–¿Y con el feminismo?

–Estoy involucrada, no tengo un perfil radical porque lidio con todos hombres en una Comisión Directiva. Y la verdad que para llegar a acuerdos y generar diálogo no creo que sirva ser tan radical, estar cerrada en opiniones. Creo que el crecimiento y los avances sociales se deben dar desde el diálogo y el consenso. No critico la postura radical de muchas mujeres, no es que no la comparta. Yo no la practico porque elijo hacer desde el lugar que te decía. Son caminos distintos hacia un mismo lugar: reivindicar el rol de la mujer para que sea respetada por lo que hace sin mediar una cuestión sexista.

–¿Y con la ley a favor de la despenalización del aborto?

–Es un tema delicado, que merece debate. Es una demanda que debe ser atendida. Uno cuando tiene los medios lo puede hacer, pero hay muchas mujeres que no lo tienen y eso no puede ser. Es una realidad que nos excede, que debe ser ley. Negarlo no conduce a nada.

–El fútbol es un ambiente machista y muchas veces misógino donde, ¿Te pasó que percibiste este machismo?

–Me mandaron a lavar los platos muchas veces. Y eso no fue en redes sociales. Con mis pares de Comisión Directiva nunca me pasó. Por el hecho de ser mujer, siento que me debí formar por demás, porque siempre estás demostrando y eso no está bueno. Lo hice y no me arrepiento de lo hecho.

–La AFA es un lugar machista por excelencia…

–AFA es machista, pero se produjo un cambio desde la gestión de Chiqui Tapia, porque les abrió las puertas a las mujeres. Se nota que la mujer está más presente, tanto en lo deportivo, en las inferiores, en la primera y en la selección femenina. Son espacios nuevos que las mujeres tomamos.

–¿Y Racing respecto a la mujer?

–En el nuevo estatuto se pide dos mujeres de mínima en la Comisión Directiva.

–Sigue siendo poco…

–Sí, es verdad, sigue siendo poco, pero también las mujeres tenemos que dejar de tener miedo de involucrarnos. Es poco pero es más que antes y hay que querer hacerlo. Para poder dedicarte al club necesitás tener un respaldo económico porque es un trabajo no remunerado e implica vocación de servicio. Entonces, que haya mujeres con vocación de servicio e independientes es complejo. Es un sacrificio, uno lindo. El comienzo es involucrarse en función de las posibilidades, para empezar a hacer una carrera.

–Da la sensación que sigue habiendo un alto grado de hipocresía en la intención de integrar a las mujeres. Y Racing tiene un caso puntual de violencia de género con Jonatan Cristaldo, a quien licenciaron pero luego sumaron finalmente a las prácticas y partidos…

–Es verdad.  Estamos cerrando un protocolo sobre violencia de género que tendremos listo para fines de marzo. Es un modelo que nos pasó Naciones Unidas con quienes firmamos un acuerdo para hacer un trabajo de cooperación para que den charlas en todas las áreas, no sólo en el fútbol. Fue y es difícil lo que pasó. No estoy en el área de fútbol profesional para tomar ciertas decisiones. Más allá de ser secretaria del club, hay áreas en las que no actúo porque estoy a cargo de otras cosas como el departamento de relaciones internacionales.

–Está bien, pero vos como mujer intuyo que tenés una postura…

–Sí, puedo tener una mirada y puedo opinar y compartir, pero lo hago con mis pares. Es un caso que se está resolviendo. El protocolo lo estamos resolviendo en la parte laboral porque si te ponen un amparo cómo lo resolvés, porque los protocolos existentes no incluyen lo que es el derecho laboral. Y a partir de esa herramienta podremos trabajar más en concreto.

–Y respecto a la sexualidad, ¿por qué es común que una jugadora exteriorice su decisión y en el fútbol masculino prácticamente no existen casos?

–El cambio se está dando, recién ahora. El tema de la homosexualidad no es nuevo, pero desde siempre hubo preconceptos con el hombre. Celebro que surjan las personas que asumen su decisión de manera pública porque eso va a hacer que nuestros hijos lo vivan con mucha más naturalidad. Ese cambio no se va a dar de un día para el otro, llevará tiempo pero es inevitable. Si un jugador lo asumiera, estoy segura que el equipo lo va a bancar, va a apoyar que decida contar su realidad, el problema aun es cuando vaya a otras canchas, ahí se ve la crueldad, el insulto permanente. Esta realidad ojalá que cambie lo más pronto posible, porque vivir ese suplicio de no poder ser libre debe ser terrible.

–Bárbara Blanco presidenta, ¿lo imaginaste?, ¿lo soñaste? ¿Lo pensaste en 2008 cuando te acercaste al club?

–(se ríe)… es un sueño, sí. Pero no puedo enfocarme en eso ahora. Amo mucho a Racing y siempre voy a estar aportando desde el lugar que sea. Es un sueño pero quiero estar preparada y capacitada para ocupar el puesto como corresponde. Son procesos que debo ir cumpliendo. El hecho de ser mujer implicó que todo sea muy lento.

–¿Y si Milito se presenta como candidato a presidente?

–Estaremos todos acompañando, como corresponde.