Cuento

Borges y Panzeri

Jorge Luis Borges cumpliría hoy 120 años. ¿Cómo hubiera sido una charla de fútbol y periodismo con Borges tirando sobre la mesa el nombre de Dante Panzeri?

-¿Le gusta leer a Dante Panzeri, Borges?

Borges, Jorge Luis, consumadísimo antifutbolero, maestro de provocaciones sin disfrazarse de provocador, transforma la pregunta que recibe en una pregunta que formula. Está muy bien: la gente es gente no porque vomita respuestas. La gente es gente porque hace y se hace preguntas.

-Creo no haberle escuchado bien. Es probable que habitar un planeta saturado con los aullidos colectivos suscitados por eso que, creo, llaman penales o goles hayan percudido mis oídos viejos. ¿Me habló del Dante? Claro que me gusta. Voy a tratar de pasarle una conferencia que algún imprudente me invitó a dar, en 1958, sobre Dante Alighieri y la Divina Comedia.

-No me comprende, una vez más. ¿Ni por azar leyó al máximo Dante del deporte?

-¿Cómo que no me comprende? En aquella conferencia, superé pudores y revelé que encontré a Dante en el tranvía número 76. Una chanza, ¿o no? Desde entonces, venero al Dante.

-Borges, este es otro Dante.

-Ahora el que no comprende es usted. Por lo que fui descubriendo, la sociedad contemporánea hace con el fútbol lo que Dante plantea en La Divina Comedia: Infierno, Purgatorio, Paraíso. Si pierden, un destino; si ganan, el inverso. Claro que Dante detalla que la vida no es eso.

-Brillante, Borges. No lo había pensado.

-Le agradezco, pero necesito hacerle una confesión: que Dante Alighieri narre el camino al Infierno o al Purgatorio resulta, a pesar de lo inconveniente de ambos rumbos, un encanto; que ciertas voces de algo que usted denomina “el periodismo deportivo” manden al Infierno o al Purgatorio a jugadores o a entrenadores me sugiere que nos toca un tiempo de inmoralidades. Le pido que no se ofenda.

-No ofende, Borges, Usted tiene razón. Pero justamente Panzeri, el Dante del que le hablo, funcionaba al revés. Hubiera mandado al Infierno a toda esa gente que no hace periodismo deportivo pero, desde la presunción de que sí lo hace, manda al Infierno a personas a las que, sin inhibiciones, dos días o dos años antes o después, ubican en el Paraíso.

-Se me escapa el apellido de ese Dante. ¿Cómo es? ¿Panzeri?

-Dante Panzeri. Hay un texto de nuestro Dante, de Panzeri, firmado en noviembre de 1975, en el que postula, tal cual, lo que sigue: “El Mundial 78 no se debiera realizar en Argentina por las mismas razones que un tipo que no tiene guita para ponerle nafta a un Ford T no debe comprarse un Torino. Si lo hace es porque alguien está robando”.

-Coincido, coincido. Me ocupé de avisar que el primer día de ese Mundial me iba a ir o daría una conferencia sobre cualquier otra cuestión.

-En aquel artículo de noviembre de 1975, Panzeri lo menciona: “Borges dice que el nuestro es un país venal”.

-Ah, qué generoso este hombre. Y qué certero: ya hablamos de lo que dicen algunos individuos a los que usted aún llama “periodistas deportivos”. Se lo consulto porque quizás usted lo sepa: ¿serán toscos o mercenarios? Puras venalidades.

-Eso, Borges, se lo debo o se lo susurro sin testigos porque no quiero que el enviado al Infierno sea yo. Ni usted, aunque unas de sus cuantas consideraciones no sólo sobre el fútbol me retumben infernales. Panzeri, de todos modos, suele ser citado por una expresión notable: “Fútbol, dinámica de lo impensado”. Lo citan, especialmente, los que jamás lo leyeron. Curiosamente o no, también lo citan algunos de los venales.

-Empiezo a sentirme cerca del señor Panzeri.

-¡Qué grande, Borges! O sea que usted también advierte que el fútbol es dinámica de lo impensado.

-No me atrevo a sostener eso. Eso se los dejo a los periodistas deportivos no venales.

-¿Y entonces en qué se identifica con Panzeri?

-Yo también soy bastante más citado que leído. Inclusive por unos cuantos venales