Juan Román Riquelme

Brasil, el lugar en el que los cracks se llaman Riquelme

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Enganche pudo identificar a una decena de futbolistas de inferiores de clubes del vecino país que fueron bautizados en sus documentos con el nombre del enganche

Riquelme tiene la pelota bajo la suela y toca rápido para Riquelme, que a su vez espera la subida al ataque de Riquelme, que tirará un centro para (sí) Riquelme. Los cuatro Riquelme se abrazan en el festejo de gol. Cruzeiro gana 1 a 0”.


La escena podría personificar la obsesión de un escritor de paladar negro, acérrimo fanático del mejor futbolista que haya visto Don Torcuato en su historia, pero no. La pintura es tan real como real es la pincelada que el último de los enganches dejó indeleble en el fútbol de Brasil, acaso el lugar de las epopeyas riquelmeanas por excelencia después de la Bombonera, un terreno que de principio a fin, de los campos de juego a los registros civiles, ostenta la herencia del jugador más contracultural del siglo XXI. Aquellos partidos memorables de principios de los 2000 arrojaron una estadística imparable: una legión de pibes llamados como el gran ídolo van poblando el fútbol del país pentacampeón del mundo.

Cruzeiro es la muestra más acabada de la irracional locura de los brasileños por Román. En el Sub 17 del conjunto de Belo Horizonte, la cuenta de futbolistas que llevan a Riquelme como nombre de pila asciende a cuatro. Riquelme Mendes Figueiredo nació en Fortaleza el 4 de agosto del 2002, juega de delantero y es conocido deportivamente como “Riquelme Ceará”. Riquelmy Mendes Araújo nació en Gurupí el 11 de abril de 2002, juega como volante y es conocido deportivamente como “Riquelmy”. Rikelme Hernandes Amorim Rocha nació en Ciuabá el 16 de julio del 2003, juega como volante y es conocido deportivamente como “Rikelme Cuiabá”. Riquelmo Alves Lima nació en Belo Horizonte el 19 de marzo del 2002, juega como delantero y es conocido deportivamente como “Riquelmo”. Todos ellos, confirman desde el club, fueron bautizados así en homenaje al astro azul y oro.

“Los padres de estos muchachos eran admiradores del fútbol de Riquelme. Todos nacieron en un momento en el que Riquelme era el más prominente en el fútbol sudamericano, ganando títulos y haciendo grandes partidos. En particular contra equipos brasileños”, afirma Gustavo Aleixo, parte del equipo de prensa del fútbol base de Cruzeiro. Y cuenta que la epidemia de “Riquelmes” no termina ahí. En la sub 15 de la institución, Rikelmy Leite de Souza, un chico nacido el 18 de febrero del 2004 en Ibicarai, destaca como delantero goleador.

Pero la cosa ocurre solamente en Belo Horizonte. Riquelme Rodrigues Mendes tiene de 16 años, es volante ofensivo y es el capitán del sub 17 del Corinthians. “Fue idea de mi padre ponerme este nombre, por el jugador, porque era muy fanático. De los videos vi que jugaba muy bien. Mi padre es fanático del juego argentino. Él quería ser un jugador, pero no tuvo esa oportunidad, falló. Y ese sueño lo trasladó a a mí. Estoy tratando de hacerlo”, le dijo el chico hace poco a Globoesporte.

No todos los herederos miran sólo hacia el arco rival. Riquelme Carvalho Araújo Viana tiene 16 años, juega en las inferiores del Vasco da Gama y se destaca como lateral izquierdo. En el club de Río de Janeiro le auguran un enorme futuro. Tanto así que recientemente pasó a ser representado por agentes que trabajan para la empresa del padre de Neymar y Benfica y PSG empezaron a seguirlo de cerca. El jovencito ya pisó el sub 20 de su equipo y firmó contrato profesional hasta 2021.

Los casos se multiplican. En Atletico Mineiro juega el delantero Riquelmy Oliveira Fernandes. Su padre, hincha de Corinthians, le puso así luego de que Boca eliminara a Palmeiras en semifinales de la Copa Libertadores 2001. En Flamengo, Rykelmo de Souza Viana lleva al ídolo en el documento, aunque con el nombre levemente alterado. “Lo tengo como ídolo no solo por el nombre, sino por el juego también”, señaló el joven delantero. Aquí, allá y más allá, los Romanes aparecen sin parar en las categorías menores de todos los grandes de Brasil. Claro, la mayoría de las promesas en cuestión nacieron post doblete continental 2000/2001 de parte del Boca de Carlos Bianchi.

La lógica del fútbol es solamente un muestrario de lo que ocurre en el resto de la sociedad del vecino país. De acuerdo al censo del 2010, el nombre que más creció en Brasil desde el 2000 a esta parte es nada más ni nada menos que Riquelme. Según informó el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE, oficial), el apellido del mayor ídolo de la historia de Boca, vencedor de las Copas Libertadores 2000, 2001 y 2007, fue usado como nombre para miles de varones nacidos en la década del 2000 y tuvo un crecimiento de 6.894% respecto de la década anterior. La opción Rikelme, por su parte, tuvo un aumento del 10.057%. El último dato es sorprendente de principio a fin: en Brasil hay 15.037 hombres nacidos luego del 2000 que se llaman Riquelme.

Román fue campeón en Brasil en el 2000 ante Palmeiras y revalidó su paternidad sobre el equipo de San Pablo en el 2001, cuando en el Parque Antartica jugó uno de los mejores encuentros de su vida. Posteriormente, concretó otra hazaña, en el 2007, en la final ante Gremio. Más tarde venció en series a Fluminense y Corinthians. Durante una década fue sondeado por Cruzeiro, Fluminense, Flamengo, Santos y Sport Recife. Incluso, llegó a vacacionar en las playas del norte de aquel país. Hoy, mientras prepara su partido homenaje, el que pondrá la guinda definitiva en su carrera de futbolista, una legión de pibes que hablan en portugués llevarán su estilo y su evangelio por un sinfín de estadios del país más ganador de los mundiales. En todos lados, con letras, adaptaciones y diminutivos, dirá su nombre. Riquelme, el que nos hizo felices.