Chirola Romero

Sentimiento eterno

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Chirola brilló con Griguol y pegado al alambrado celebró la llegada de Maradona al Bosque. "Diego nos cambió el humor", asegura uno de los símbolos del Lobo.

“Recuperamos la alegría, la esperanza; pero nunca nos olvidamos de nuestras raíces”. A los 40 años, las palabras de Sebastián Romero sacuden la tranquilidad de su casa en City Bell. La referencia es ineludible: Diego Armando Maradona, el nuevo entrenador de Gimnasia, le propinó tal inyección anímica al pueblo tripero que muchos, incluso los más incrédulos, quedaron desbordados por las lágrimas. Aquellos que creían inverosímil verlo en 60 y 118 con el buzo de DT, se entregaron al ídolo. Allí, en el corazón del bosque platense, donde anidan los sueños, hoy dominan la ilusión y la expectativa. Por eso, revela Chirola, todos cambiaron la incredulidad para acostarse cada noche con una sonrisa que les permite dejar atrás sus peores pesadillas futboleras.

En una simbiosis perfecta que se retroalimenta, hasta el alquimista más experimentado envidiaría haber podido maridar este torbellino de emociones. Por eso, el desembarco de Maradona en La Plata provocó una verdadera revolución que excede y trasciende a la capital provincial para trasladar a Gimnasia a una exposición tan global como vertiginosa. En suma, se trata de una etapa para que el Lobo fantasee con la pócima mágica que lo saque del fondo, del sótano de un descenso que, al iniciarse la Superliga 2019, parecía consumado. “Todos somos conscientes de la realidad”, avisa Romero mientras acepta un mate de Enganche. Hace una pausa y se acomoda en uno de los sillones de la habitación convertida en museo, en su santuario futbolero, donde reposan sus recuerdos más preciados: camisetas de todos los clubes en los que jugó, otras que obsequiadas y tienen una simbología de tesoro especial (como la de Rivaldo, Riquelme, Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo, entre muchas otras), cuadros y fotos. “Hasta hace un tiempo, en esa foto (señala una en la que está el propio Chirola disputando una pelota ante Rodrigo Braña), el Chapu tenía la camiseta (de Estudiantes) tapada. Acá, todo es Gimnasia. Pero el Chapu terminó convirtiéndose en amigo de la vida cuando jugamos en Quilmes y desde ahí todo cambió”, cuenta con una sonrisa que contagia.

Diego con el plantel de Gimnasia. Foto: Gentileza Kaloian Santos Cabrera.

Pero volvamos al presente. A Diego. A Maradona. A Chirola y su “amor incondicional” por Gimnasia. “El hincha estaba muy golpeado, caído, desesperanzado por el presente futbolístico que nos tenía peleando un descenso del que será muy difícil de salir; pero su llegada nos hizo creer. A todos nos pasó lo mismo. Del rumor a la mejor realidad que nos podía pasar. No soy muy objetivo porque nos cambió el humor, el ánimo”, dice. Y continúa: “Y eso se trasladó a todo el plantel, me lo contó Mariano Messera, un hermano de la vida. Diego y su presencia los va a ayudar mucho porque les va a quitar una mochila muy pesada. Sabemos que todo esto no va a ser fácil, su llegada no nos asegura salir de la zona de descenso. Pero él fue muy claro: quiere ganar, ganar y ganar. Y sé que eso puede darse”.

–¿La llegada de Diego puede ser considerada como uno de los momentos históricos más importantes para Gimnasia?

–Sí, creo que sí. Sentí una emoción absoluta por lo que representa Diego y todo lo que él me dio en la infancia, en la adolescencia, por lo que me inspiró. Crecí mirándolo y admirándolo, y tenerlo con el buzo de Gimnasia fue una de las mejores sensaciones que tuve.

–El domingo, en la presentación se vio mucha familia. Vos estuviste ahí con tu hijo Tomás…

–Sí, fui con mi hijo; fuimos a la tribuna como siempre. Él no lo vio jugar, pero se fue enamorando de Diego al escucharme a mí, al escuchar a mi papá, al verme hablar de él con mis hermanos. En la familia somos fanáticos de él. Entonces, después, vio los videos y ahora lo tiene ahí porque juega en la Reserva. Es una enorme motivación para todos los chicos del club: tienen que aprovechar lo que significa tenerlo ahí, porque les puede enseñar mucho.

Chirola en el Bosque. Foto: Twitter Mundo Tripero.

–Hubo hinchas que no querían que llegara Maradona pero, a la vez, fueron a la cancha  y lloraron al verlo ahí, en el campo de juego del Juan Carmelo Zerillo. ¿En tu caso lloraste?

–Me emocionó, me emocionó verlo. Soy de lágrima fácil con la gente que quiero y a Diego lo quiero mucho. Es lo mejor que vi en un jugador. Nos regaló el campeonato del `86, nos defendió en todo el mundo siempre. Fue nuestra bandera, nuestro líder y siempre defendió al jugador. Entonces a mí me representa. Y sé que está muy metido en lo que le pasa a Gimnasia. Y sí, lloré y abracé a mi hijo. Vivir con él ese momento es un recuerdo para toda la vida.

–Se suele comparar al hincha de Gimnasia con el de Racing por la pertenencia y Diego pidió jugar en el Bosque…

–Sí, se juega ahí. Ahí está nuestro corazón, nuestra historia, nuestro lugar. Es lo más lindo que hay jugar en el Bosque. Ahí está nuestra cancha. Diego está muy contento con Estancia Chica, es un predio de la puta madre donde tenés todo y, lógico, se puede seguir mejorando. Que le haya gustado nos hace sentir bien porque eso indica que siente como propio lo que es muy nuestro.

–¿Por qué esa lucha constante de los hinchas por su espacio?

–Porque es la casa de uno. Y por eso se defendió de esa manera cuando querían sacarnos las tierras. Y eso tiene el hincha de Gimnasia, defiende lo suyo. No fue un capricho, no queríamos que nos sacaran de nuestro lugar en el mundo. El hincha de Gimnasia cuando entra al Bosque se olvida de todos sus problemas por un rato.

Foto: Gentileza Kaloian Santos Cabrera.

–Da toda la sensación de que el hincha de Gimnasia está viviendo un momento único al que muchos comparan y dicen que se asemeja a la época de Timoteo. ¿Se puede equiparar?

–Sí, porque era alegría constante. Y últimamente no se podía tener esa sensación. Hace rato que el equipo no liga y la llegada de Diego dio vuelta todo. Se vendieron todas las camisetas. Cada vez que las reponen se agotan. Se hicieron más de 4000 nuevos socios. Gimnasia recuperó la alegría, volvió a la época del Viejo donde todo era positivo y todos tirábamos para el mismo lado. Eso lo puede generar solamente Diego.

Las lágrimas de un hombre. Las lágrimas de Diego. Foto: Kaloian Santos Cabrera.

–¿Qué les puede enseñar Diego?

–Tienen que ser inteligentes y vivos, los jugadores que estén en el primer equipo y los más chicos también porque es el mejor jugador de la historia y eso, tenerlo cerca, que te hable, es una oportunidad única para aprender. Porque el jugador evoluciona no sólo jugando o pateando una pelota, o corriendo. También mejora escuchando a los mejores y Diego es una de esas personas que te pueden dejar algo porque todavía tiene mucho para enseñar.

–¿Hablás de un legado maradoniano?

–Es que cada cosa que habla, cada palabra suya tiene un porqué. Es un hombre que nació ya con don, nació en una cancha de fútbol en su cabeza. Y vivió todo lo que vivió, dentro y fuera de la cancha. Entonces, el jugador de fútbol tiene que ser inteligente y estar atento a cada cosa que haga para aprender. El fútbol también se trata de aprender, aprender de la vida más allá de una cancha de fútbol.

–¿Cómo se pasa de esa inyección anímica a la realidad concreta de jugar por los puntos y, en definitiva, por no descender?

–Hablé con Mariano Messera y él me transmitió lo mismo que sintió la gente: felicidad, mucha felicidad. Somos de la misma generación y vivimos las mismas cosas. Nos regaló muchísimo y él lo tiene al lado, al igual que Lucas Lobos. Sabemos que los resultados mandan pero Diego ya estuvo en una situación parecida en México y mal no le fue. Él necesitaba una oportunidad y esa chance se la dio Gimnasia. ¿Por qué no vamos a soñar con buenos resultados? Debemos pensar que se puede salir y hacerlo con Diego sería algo maravilloso.

–¿No te genera dudas, cierta incertidumbre que ponga en juego el mito al dirigir a Gimnasia que está en una situación tan comprometida?

–Olvidate que él va a querer ganar porque nació para ganar. Es así su esencia, su forma de ser. Como lo dijo en la conferencia: ganar, ganar y ganar. Por supuesto que él solo no va a poder y va a necesitar la ayuda de todos. Y cuando digo todos me refiero no sólo a los jugadores y dirigentes, sino a los hinchas apoyando esta parada que es muy brava. Le tengo muchísima fe. Y si no se dan los resultados, el hincha de Gimnasia lo va a seguir abrazando como quedó demostrado el domingo.

Foto: Kaloian Santos Cabrera

–¿Si te llamara irías?

–Él ya tiene un cuerpo técnico armado con mucha experiencia. Pero si me llama claro que iría. El hincha está feliz y yo estoy feliz con ese abrazo y ese mimo que nos dio a todos. Y nosotros estamos tratando de brindarle lo mejor. Pero te repito, él ya tiene su cuerpo técnico y está muy bien rodeado.

¿Vos jugabas como el hincha quería jugar?

–Yo siempre pensé que al hincha todos los domingos le cuesta ir a una cancha. Me acuerdo cuando mi viejo me llevaba a la cancha, entrábamos en el segundo tiempo porque le costaba pagar una entrada. Y hoy pagar una entrada tampoco es tan sencillo. La gente se esmera por poder pagarla y lo que menos podés hacer es entrenar mucho, ser responsable y el domingo al hincha le tenés que demostrar algo. No se puede ir a la casa sin que diga “este jugador no dejó nada”.

–Recién apareció, inevitable, el nombre de Carlos Timoteo Griguol. ¿Cómo influyó en tu historia como jugador?

–Para nosotros en esa época fue una motivación enorme. Antes que llegara Griguol traían 15 ó 20 jugadores a préstamo. Entonces, los pibes de inferiores pensábamos que no íbamos a jugar nunca. Cuando llega el Viejo empezó a trabajar con las inferiores, miraba todas las categorías. Y eso te hacía sentir importante.

Chirola Romero, Beto Márcico, Mariano Messera y Carlos Timoteo Griguol

¿Qué enseñanzas te dejó Timoteo que hoy lo plasmas en tus hijos, en la vida y todo lo vinculado al fútbol?

–La responsabilidad, la humildad, el respeto, el compromiso, la solidaridad, el compañerismo, la educación. Bueno, siempre lo dije, él tiene todo lo que requiere un técnico. Sabía ser exigente cuando se necesitaba serlo, amigo cuando era el momento, de táctica y estrategia sabe un montón. El vestuario lo manejaba como nadie. El Viejo es todo lo que uno quiere ser como técnico.

El Churry Cristaldo nos contaba que al jugador de fútbol lo preparan para que la pelota entre al arco y no para enfrentar la vida y hay muchos chicos que no llegan a primera y se encuentran con una realidad dura, ¿vos le hablás a tu hijo de estas cosas y a los chicos de inferiores en su momento?

–Sí, claro. Mirá… volviendo al tema de Griguol, el otro día me pasó algo increíble. Fui a jugar un partido con unos amigos y me encontré con un compañero de la categoría `79. Nos pusimos hablar de la vida y me contó que le está yendo muy bien, que se puso una peluquería y eso fue porque el Viejo nos decía que estudiáramos porque no terminaba todo en la pelota. Gracias a Griguol a ese compañero le está yendo muy bien. Timoteo nos conseguía becas para estudiar y muchos que no llegaron pudieron desarrollarse en lo que es su profesión ahora.

Colaboró Agustín Bronzini.