Salvat y Coronel

Corazones de tigre

Matías Salvat y Duncan Coronel también son amigos porque comparten pasiones y actividades. Compañeros en la Selección Argentina de fútbol para personas con parálisis cerebral, vienen de ganar la medalla de plata en los Juegos Parapanamericanos de Lima, pero no tienen mucho tiempo para descansar: se tienen que poner al día con la facultad porque están a cuatro meses de recibirse de periodistas deportivos.

Matías Salvat (24) y Duncan Coronel (21) casi que podrían haber sido la pareja de internos de algún equipo de básquet de Ituzaingo, Villa Gesell o de cualquier otra ciudad que respire la pasión por ese deporte. Pero, en cambio, están recién llegados de Lima y lucen en sus pechos, un poco por debajo de sus respectivos 1,88 y 1,91 metros de altura, sendas medallas plateadas logradas con el seleccionado argentino de fútbol.

Duncan, un 9 goleador con nombre de ala pivot, revela que Matías quería sacarle el puesto. Matías, que empezó como delantero y hoy es justamente quien evita los goles, se ríe y responde que por su rusticidad eso no hubiera ocurrido nunca. No sólo son altos: son compañeros de Selección, son amigos y están cursando el tercer y último año de la carrera de periodismo deportivo en DeporTEA.

En los Juegos Parapanamericanos que finalizaron el 1º de este mes hubo dos modalidades de fútbol: la versión 5 para deportistas ciegos –nuestros Murciélagos– y el modo 7 para atletas con parálisis cerebral llamado comúnmente “fútbol PC” que tiene a Los Tigres, flamantes subcampeones continentales.   

“Por su nombre, la parálisis cerebral te lleva a pensar en otra cosa –informa Matías–, pero simplemente lo que tenemos es una dificultad motora. A una parálisis podés llegar de dos maneras: la más común se da en el nacimiento y es la falta de oxígeno al momento del parto que genera un daño en el sistema nervioso central; la otra se da de manera adquirida, producto de un accidente o un ACV. Son muy diferentes, entre otras cosas porque quizás estos últimos tuvieron la posibilidad de desarrollar el cuerpo de otra manera”.  Y acá viene lo más importante: “el problema es sólo motor y no hay afectación intelectual, ni para los nacidos ni para los adquiridos”.

¿Cómo empezaron y cómo llegaron a la Selección?

-Coronel: Yo empecé a los 8 en la Asociación Deportiva Atlético Villa Gesell, un club de mi ciudad. El club me integró con normalidad con el resto de los chicos y fue un punto importante. Me dio la posibilidad de jugar de igual a igual con mis compañeros y contra otros equipos. En 2012, en un partido de Liga, Jorge Barbizán, un árbitro que dirige a nivel paralímpico, me vio jugando y le comentó al club que existía una Selección nacional para futbolistas con parálisis cerebral y que estaba la chance de probarme en el CeNARD. Al principio, con mi familia no lo tomamos con mucho entusiasmo, más que nada por desconocimiento, pero con el paso del tiempo decidimos probar. Tenía 13, 14 años. Hablamos con Osvaldo Hernández, por entonces el técnico de la Selección, y viajamos con mi familia para Buenos Aires un día de fines de 2012 para una prueba. Recuerdo que llovía mucho y estaba muy feo el día. En la práctica me fue muy bien. Tras esa práctica, Osvaldo me llama en enero de 2013 y me comunica que iba ser parte del equipo. Por entonces no existían los seleccionados juveniles y los chicos que se iban integrando entrenaban directamente con la Mayor. Igualmente ese mismo año se empezó a armar la estructura para los juveniles.

-Salvat: Llegué al fútbol de casualidad, a través de Marcela Belviso, una entrenadora de natación de River y de la Selección Nacional. Yo había hecho trámites en “River sin barreras” para ir a la cancha por medio del programa inclusivo para personas con discapacidad. Un día de partido, entrando a la cancha, me la crucé a ella, se presentó, me preguntó por mi afectación y me invitó a una prueba de natación. Yo tenía 15 años y en ese momento ni siquiera estaba haciendo deporte, no entendía nada. Me probé, quedó contenta y empecé a practicar, pero los entrenamientos en River eran todos los días, muy intensos, y yo vivía en Ituzaingo. Un día la llamé y le comenté que era un sacrificio muy grande, que no quería hacerlo a medias ni hacerle perder el tiempo. Los días de partido, cada vez que me veía, me insistía para volver, hasta que una vez me contó que existía una Selección de fútbol para deportistas con parálisis. Le pasó mi contacto a Osvaldo Hernández, me llamó y me invitó a entrenar en el Cenard. Así arranqué.

Enseguida, Matías desnuda una confesión que desborda sinceridad:  “Toda la vida me gustó jugar de 9. Cuando de chico jugaba en escuelitas de fútbol nunca atajé porque no me gustaba. Incluso, si te digo al día de hoy mucho no me gusta (risas). Pero la realidad es que no tenía las condiciones para estar en el equipo como delantero e igual me bancaron. Y también tiene que ver con mi patología, que es una diplejía, o sea una afectación en los miembros inferiores. Lo lógico era que al tener las dos piernas afectadas sea arquero y se me abrió la puerta para eso. Entendí que era eso o retirarme porque tenía 18 años. Me costó mucho porque son posiciones diferentes y básicamente era aprender todo de nuevo, pero le metí la voluntad necesaria para lograrlo”.

El fútbol PC tiene singularidades que son claves para entender la disciplina y cómo funciona el mundo del deporte adaptado, nombre que recibe el deporte para personas con discapacidad y distinto al deporte convencional, tal como se debe hacer referencia cuando se habla de deporte para personas sin discapacidad. 

La consulta va para Duncan (“Lo eligió mi papá con un libro de nombres y se pronuncia ‘Dancan’, pero ahora hasta yo digo ‘Duncan’”), pero enseguida descarga para su arquero. “Él lo va a explicar mejor”, anuncia. Vamos con Matías, entonces: ¿de qué se trata?

“Nuestro fútbol se divide en categorías 1, 2, 3 en función de la patología. Cuanto menor es la numeración, mayor es la afectación de la parálisis. Por ejemplo, yo soy categoría 1 y soy de las personas más afectadas básicamente porque es fútbol y tengo afectación en ambas piernas. Vos podés tener una diplejía, como en  mi caso, una hemiplejía, como el caso de Duncan que es hemipléjico izquierdo porque tiene afectado su brazo y su pierna izquierda, o podés tener una monoplejía, que es el caso de los categoría 3 y que sólo tienen un miembro afectado. Un equipo se conforma con jugadores de categorías 1, 2 y 3, con la obligatoriedad de tener todo el tiempo en cancha a un futbolista de categoría 1 y sólo uno de categoría 3”.  

¿Qué les queda de la experiencia de Lima 2019?

-C: En lo personal, y luego de haber participado en Toronto 2015 con 17 años, desde el primer momento me propuse disfrutarlo desde el día uno, más allá de cómo nos vaya a nivel grupal o individual. Es un evento que vale la pena disfrutarlo, al margen de que uno vaya a competir. Después sí, el principal objetivo del grupo era estar en el podio. Éramos conscientes de que Estados Unidos se había jerarquizado mucho y en el último tiempo se nos puso a la par. Era el partido a vencer y les ganamos 2-0, pero jamás pensamos que ellos le ganarían a Brasil 3-2 y nos obligarían a nosotros a golear a Colombia para pasar a la final. Teníamos que ganarles por seis goles y terminamos 7-0. En ese momento se cumplió el objetivo. En la final, sabíamos que jugábamos ante Brasil, un rival superior y con recambio permanente. Pero así y todo hicimos un muy buen partido y perdimos 5-3 después de haber estado 3-2 en ventaja.

-S: Brasil tiene una liga de PC que se disputa semanalmente. Los clubes convencionales como Flamengo, Vasco, tienen equipos de PC. Acá se forman Ligas nacionales, pero se disputan en cuatro días. Es un encuentro anual. Cada uno de nosotros tiene un entrenador personal, pero es un deporte de conjunto. Cuesta, pero son las armas con las que contamos y tenemos que trabajar con eso. Tenemos un gran plantel y estamos para muchos más. Puntualmente tenemos jugadores muy buenos y en cuanto a futbolistas no tenemos nada que envidiarle a Brasil porque realmente tenemos muy buen material.

-También tuvieron la chance de estar en los Juegos Paralímpicos de Rio 2016…

-S: Sacando Lima, que fue el torneo que más disfrutamos, Rio fue una experiencia muy positiva, la más linda que tuve. Incluso dentro de la discapacidad conocés un montón de historias diferentes, aprendés y admirás a los atletas. Personalmente me quedó grabada la entrada al Maracaná, un estadio mítico. Yo pensaba que no iba a haber mucha gente, porque el deporte paralímpico no tiene la difusión que debería, más que nada por el desconocimiento. Realmente pensaba que iba a estar vacío, pero cuando entré y vi el estadio lleno, la gente que gritaba “Argentina” y eso sumado a la adrenalina que teníamos todos nosotros, me temblaron las piernas y no podía caminar. Qué hago acá, es una locura, pensaba. Te lo cuento ahora y se me pone la piel de gallina. La sensación que tuve ese día no me la olvido más. Me cuesta describirlo. Las cosas que sentís en esos 20 días son increíbles.

-Duncan, vos empezaste además de muy chico. ¿Qué representan los Tigres para vos?

-La Selección cambió mi estilo de vida, la forma de pensar y de ver las cosas. Fue algo que sumé a los 14 años. Entré muy joven al deporte y hay etapas que no viví como cualquier otro chico porque me dediqué mucho a esto. En aquel entonces eran dos concentraciones por mes en el CeNARD, durante cinco días cada una y yo que estaba en el secundario iba y venía de Gesell. Así estuve hasta los Juegos Paralímpicos de Rio, cuando tomé la decisión de mudarme a Buenos Aires tres meses antes de los Juegos. Todos los del Interior lo hicimos en realidad: buscamos una casa y nos mudamos todos juntos para la preparación. Experiencias como esas y como todas las relacionadas a la Selección me dieron la oportunidad de madurar, de conocer y de relacionarme con las personas de otra manera. Es de los más importante que tengo.

-¿Y a vos, Matías, qué te pasa con los Tigres?

-Básicamente son todo. Hoy en día mi vida gira en torno a eso. Es la actividad más importante que hago. Incluso empecé periodismo por la vida que empecé con los Tigres. No conocía que existía el deporte paralímpico, me llegó de casualidad y descubrí este mundo que es muy lindo. Toda la vida soñé con ser futbolista y me llegó a los 17 años. Hoy me encuentro habiendo jugado una final parapanamericana contra Brasil y es muy loco. Lo vas naturalizando, pero es loco y lo hablamos entre nosotros. Hablamos de pensarlo como fuera de la realidad porque cerrás y abrís los ojos y estás en una villa parapanamericana y no entendés nada. Y entrás a la cancha, escuchás himno, jugás una final. Esto es lo que más me gusta hacer. Al ser deporte de conjunto además puedo compartir muchas cosas con mis compañeros. El seleccionado está conformado por gente de todo el país: Santiago del Estero, Salta, Jujuy, Córdoba, Formosa. Somos distintos, tenemos pensamientos y modos de ser diferentes y se formó un grupo hermoso. Siempre se le dio prioridad a intentar ser buenas personas, de manejarse bien más allá de cómo juegue cada uno. Se priorizó el grupo y eso hizo más sencillo todo.

-¿Por qué se volcaron al periodismo deportivo?

-C: Porque desde chico que me gusta el fútbol, pero sobre todo el deporte. Y al momento de empezar a estudiar, decidí hacer algo que esté relacionado a lo que hago día tras día. Me gustan el tenis y el básquet además del fútbol. Charlando con Mati, le dije que iba a tomar este camino y nos fuimos a anotar juntos a DeporTEA. 

-S: Yo estaba con ganas de estudiar porque había terminado la escuela y estaba sólo con el fútbol. Quería hacer marketing deportivo, pero Duncan me comentó y dije “vamos”. Averiguamos y nos convencimos los dos para arrancar. Hoy en día me gusta más la carrera de lo que en ese momento. Ese desconocimiento que hay del deporte paralímpico me despertó alarmas como para decir “estaría bueno difundirlo”. Y una de las herramientas es el periodismo.

-Duncan, ¿cómo es Matías dentro y fuera de la cancha?

-Matías es un excelente amigo, una gran persona que se preocupa por los demás. Por las necesidades que pueda tener uno. Sabe afrontar las cosas de la mejor manera y con la mayor alegría. Es uno de los más alegres del vestuarios y más allá de los deportivo, suma mucho. Todos necesitan alguien como él en el equipo. En lo deportivo, es un arquero que ha transformado sus características en últimos años. Entró a la Selección siendo jugador de campo y se desarrolló y aprendió muchísimo como arquero. Sin dudas, es uno de los mejores arqueros del mundo en fútbol 7. Es muy bueno en los penales. No sé como hace la verdad, y es muy bueno en los mano a mano. Es joven y tiene muchísimo por seguir aprendiendo. 

-Matías, ¿qué podés decir de Duncan como jugador y como persona?

-En cuanto a la persona, que es lo más importante, una de las cosas que agradezco es haberme encontrado gente como Duncan. Es un amigo, ya trascendió lo deportivo. Es solidario, está siempre. Representa mucho. Lo quiero un montón y es una persona maravillosa. Compartimos muchas cosas y hasta nos fuimos de vacaciones juntos a Gesell y a Chile. En la cancha es el típico “9” goleador, con olfato. Siempre bien ubicado para encontrar un rebote o una pelota perdida. Juega bien de espaldas y por su altura  tiene muy buen juego aéreo. Es de los más altos del fútbol 7.

Entre tanta experiencia y el flamante éxito alcanzado, a los amigos les queda una espina: saber que no estarán en Tokio 2020. Sucede que el fútbol 7 fue excluido de programa de los Juegos Paralímpicos para los próximos dos ciclos y habrá que esperar para saber si recién volverá a la grilla para Los Angeles 2028. 

“Fue un golpe duro porque los Juegos Paralímpicos son lo máximo y creo que la noticia llegó en la previa de Rio 2016. De todas maneras, nos enteramos en el momento justo porque más allá del resultado nos propusimos disfrutarlo porque no sabemos si vamos a ser parte”, comparte Coronel. Sin el sol naciente en el horizonte, los Tigres tienen igualmente un desafío mayúsculo y lo cuenta Salvat: “En compensación por lo de Tokio, el año que viene se jugará un Super 8 en Italia con los ocho mejores equipos del mundo. Queda la espina por no poder estar en los Paralímpicos, pero nos vamos a preparar con todo para lo que venga”. Nadie duda de eso.