eSports

De los fichines al profesionalismo

">
La actividad siempre estuvo bajo la lupa y siempre se lo tomó como un simple pasatiempo, sin embargo, se convirtió en un deporte electrónico que reparte millones de dólares a nivel global.

Se miran muchos y se preguntan: ¿Es un deporte? Se cuestionan acerca de asuntos demasiado rebuscados para desacreditar la actividad. Sin embargo, ellos para lograr la mejor performance y para poder quedarse con algún beneficio de los más de 900 millones de dólares que reparte la disciplina en todo el mundo deben entrenarse entre 8 y 10 horas. ¡Sí, leyó bien: entre 8 y 10 horas! Por eso, claro, se convierten en profesionales y tienen un salario. Definen una competencia en un escenario como el Estadio Olímpico del Nido de Pájaros, en Pekín, ante 90.000 personas y más de 70 millones los ven por Internet. Alguien puede creer que los eSports deben todavía estar bajo la lupa y soportar una mirada desconfiada del gran público. Nada de eso. Enganche, una vez más, invita a desandar por los caminos de los gamers y la cantidad de ceros que le suman a su cuenta cada vez que ganan un competencia.

En la Argentina se comenzó a tomar dimensión de lo que implica dedicarse a los videojuegos como una actividad profesional desde hace muchos años, pero se multiplicó la atención de quien está por fuera de esa órbita cuando se conoció que un chico de 13 años, nacido en Buenos Aires, al que en el universo gamer lo conocen como K1ng, pero que su nombre real es Thiago Lapp, ganó 900.000 dólares tras quedar quinto en un torneo de Fortnite, que se definió en el estadio Arthur Ashe y ante 20.000 personas. “Quiero comprarle una casa a mi familia”, dijo Thiago, que vive en Talar de Pacheco. ¿Les suena familiar a los amantes de la pelota una frase como esa? Claro, que la genialidad de K1ng llegó con el remate de su declaración: “Y quiero comprarme un montón de chupetines”.

Ahora bien, si alguien considera que ese número es significativo, es necesario comprender que los jugadores de deportes electrónicos son parte de un circuito que, según la consultora especializada en el sector Newzoo, generó en 2018 más de 950 millones de dólares y que en 2019 superará esa increíble cifra.

La dedicación de los jugadores es total, en una entrevista de EFE se conoció cómo es la vida de Bwipo, o mejor sería decirle por su nombre real Gabriel Rau, que es un joven de 19 años que vive en un piso junto con el resto de su equipo. Pasa más de 7 horas frente a una pantalla, pero también tiene sesiones dedicadas a estrategia con su entrenador y también tiene horas de entrenamiento junto con sus compañeros.

El formato comercial de los deportes electrónicos tiene bases similares a las del fútbol profesional: existen ligas, jugadores, derechos de transmisión por el streaming de las competencias, auspicios en las camisetas y en las clubes crean los paticipantes, derechos de imagen, transferencias entre equipos y apuestas online para cada torneo.

K1ng, el argentino de 13 años que ganó 900 mil dólares en el Mundial de Fortnite.

Lo que genera esta actividad es realmente increíble, tanto que muchos se atreven a soñar con que eSports sea reconocido como deporte olímpico. Y, en tren de observar los cambios que viene gestando Thomas Bach, actual presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), para acercar a las nuevas generaciones a sus estructuras en las que el deporte es el hilo conductor de negocios monumentales, nadie puede negar que eso vaya a ocurrir. En palabras del propio Bach, “los tiempos han cambiado” y es una cuestión de renovarse o morir. Además, hay determinados factores que pueden apoyar esta iniciativa y uno de los puntales es la cantidad de personas que están pendientes de la definición de las competencias que se desarrollan en todo el mundo. En 2018, las cifras de audiencia que se conocieron fueron sencillamente impactantes: superó los 165 millones de espectadores. Los analistas estiman que para 2020 la audiencia global alcanzará los 380 millones de fanáticos, que principalmente estarán en América del Norte, Europa occidental y China. Por eso, el camino hacia una cita olímpica es simplemente una cuestión de tiempo.

La composición de las astronómicas cifras que mueven las competencias de videojuegos es una estructura idéntica a la de cualquier disciplina deportiva con años de desarrollo. Para comprender: el 77% de los más de 950 millones de dólares que se generó en 2018, se produjo de publicidad directa, las marcas decidieron invertir poco más de 690 millones de dólares. Por derechos de medios y licencias de contenido se supo que se embolsaron más de 160 millones de dólares y en concepto de venta de entradas para ver las competencias se generaron poco más de 95 millones de dólares.

En una entrevista con ABC de España, el CEO de Newzoo (analista del mercado de los deportes electrónicos), Peter Warman, explicó: Como fenómeno de consumo, los deportes electrónicos continúan haciendo crecer su enorme base de apasionados fanáticos en todo el mundo. Como empresa, eSports está entrando en una nueva y crítica fase hacia la madurez. Se han realizado grandes inversiones, se han lanzado nuevas estructuras de ligas, los presupuestos de patrocinio han pasado de ser experimentales a continuos, y el comercio internacional de derechos de medios está comenzando a calentarse”.

Todavía no se conocen las cifras definitivas de lo que en 2019 generarán los eSports, pero ya se estableció, según cuáles son los 10 videojuegos que más dinero entregaron hasta el momento: Fortnite (US$ 14,7 millones hasta el momento y en el Mundial repartirá US$ 30.000.000), CS:GO (US$ 8,6 millones), Dota 2 (US$ 8,37 millones), League of Legend (US$ 3,9 millones), Overwatch (US$ 3,35 millones), PUGB (US$ 2,74 millones), Rainbow Six (2,64 millones de dólares), Hearthstone (US$ 2,26 millones), Magic The Gathering Arena (US$ 1,83 millones) y FIFA 2019 (1,63 millones de euros).

En la Argentina también los jugadores se concentran en otros videojuegos que no están relacionados con la pelota. Pero en fútbol el primer paso lo dio River en 2017 cuando contrató al primer jugador de fútbol virtual: Franco Colagrossi, que representa al club en torneos de PES locales y regionales. En FIFA, el año último se creó la eSuperliga que tiene el mismo formato que el torneo local, con un fixture idéntico  y del que participaron todos los clubes con gamers y coronó a Estudiantes de La Plata.

En la Argentina se creó la Asociación Argentina de Deportes Electrónicos (AADE) y los eSports desde el año pasado instalaron oficinas en el país con la Liga de Videojuegos Profesional, que está a cargo de Juan Diego García Squetino, que trabajó en el área de marketing de la Liga Nacional de Básquetbol. “Nuestro objetivo es desarrollar los deportes electrónicos del mismo modo que lo hacen los deportes tradicionales”, contó Squetino.

La actividad no se detiene, se multiplica, suma jugadores y en el mundo cada día tiene más fanáticos. Las discusiones ya no tienen sentido: los eSports están dentro del universo de los deportes, sin más.