Ariel Scher

El blues de la primera fecha

Así se llama el nuevo libro que publicó Ariel Scher, uno de los periodistas que mejor sabe usar al deporte como excusa para contar la vida.

“La literatura es un espacio de juego, el fútbol también lo es. Juegan perfectamente separados, pero cuando funcionan uno como pretexto del otro yo me siento bien”. 


Un café es un acompañante perfecto para escucharlo hablar de lo que sabe. O quizás de una de las cosas que más sabe. Porque si hay algo que lo apasiona a Ariel Scher es mezclar la literatura con el fútbol. Y en el nuevo libro que acaba de publicar usa al deporte como excusa para contar la vida.

-¿Cómo es tu relación con los libros?

-Este es un tiempo muy vertiginoso y los libros te permiten adueñarte del tiempo. Tengo una cierta necesidad de eso. Todos tenemos una batalla frustrante con el tiempo y todos sabemos como termina. Lo importante es que ese final frustrante no aparezca todo el tiempo. Y eso te quita la posibilidad más hermosa de la existencia que es jugar. Una de las cosas que más me conmueve de Julio Cortázar se lo leí en una entrevista que le hicieron cuando estaba por cumplir 70 años. “¿Qué reivindicaba de sí?”, le preguntaron y, a pesar de la cantidad de respuestas que pudo haber dado, él eligió decir que cerca del final seguía jugando, como cuando estaba en los potreros de Banfield levantaba barriletes y los adultos le decían “vamos a hacer algo productivo”. Cortázar siempre supo que los equivocados eran los adultos.

-¿Qué te inspiró a escribir este libro? 

-El fútbol, la existencia, y que escribir es un modo individual, primero, y colectivo, después, de ser. El motor tuvo que ver con una de las tantas razones por la que hace tanto tiempo las cosas me impulsan a escribir: y es que la paso bien mientras escribo. 

-¿Cuándo te diste cuenta que ibas a hacer “El blues de la primera fecha”?

-Me parece que en este caso hubo una valoración de los libros. No del costo, sino del valor. Esta idea de que en medio de una etapa de la historia en la que todo parece esfumarse, el libro mantiene en cualquiera de sus soportes una sensación de permanencia. Yo había escrito muchos más cuentos de los que incluyo en el libro, pero con los editores quisimos hacer un libro que no tuviera un eje dominante. El libro anterior (“Todo mientras Diego”) contenía cuentos de fútbol relacionado a temas de los mundiales. El anterior (“Deportivo Saer”), cuentos de literatura futbolera. Estos son cuentos que están al borde de la no ficción y no ficción que están al borde del cuento. Hay muchos cuentos que fueron disparados por algún acontecimiento que nos conmueve a un sector de la sociedad, que somos los periodistas. Hay un cuento, por ejemplo, que salió cuando murió Muhammed Ali. Es un cuento. Pero el disparador es su muerto y es un cuento que se empezó a volver cuento después de que me enteré la noticia. El denominador común de este libro es que los cuentos son estimulados por inmediateces. Otra característica del libro es que hay cuentos que escribí hace veinte años y otros que escribí hace meses. Este es un libro habitado por afectos, porque empecé a tener nietos y sobrinos nietos, que tiene la presencia enmascarada de gente que yo conozco, por ejemplo de mis abuelos, amigos y amigas. 

La presentación de “El blues de la primera fecha”

-¿Y hay diferencia entre los cuentos de hace dos décadas con los actuales? ¿Qué cambió?

-Yo. No es la misma forma de contar la de ahora que la de antes porque ésta es heredera de aquellas. El maestro Paulo Freire nos enseñó que “no somos, sino que estamos yendo”. Vivir es una situación en gerundio, en un verbo compuesto que exige del gerundio y en el que nos estamos transformando. He perdido cosas y ganado otras. Me he vuelto más económico. Algunos cuentos del libro los publiqué en Enganche, y había cuentos más largos y otros más cortos, porque un rasgo que tienen estos cuentos es que muchos fueron estimulados por la demanda de algunos medios de comunicación. 

-¿Qué te gusta de escribir?

-Me gusta mucho escribir porque me gusta mucho leer, ya sea revistas, diarios, libros. Mi proceso educativo está muy ligado a las lecturas del periodismo deportivo y a los que escribían muy bien los percibo inalcanzables a la hora de contar. Pero no me amarga eso, al contrario, me estimula. 

-¿Te acordás de tu primer cuento?

-Del primer cuento tengo algún recuerdo. Fue de uno que escribí a pedido de un profesor del Círculo de Periodistas, en febrero de 1980. Yo tomé una circunstancia que me había pasado el año anterior y lo ficcioné un poco. Yo admiraba cómo escribía ese señor que se llamaba Estanislao Villarreal, Villita, uno de los mejores narradores que tiene la historia de este país. Me sentí cómodo escribiendo y él me hizo observaciones que me estimularon a seguir. 

“El blues de la primera fecha” fue presentado el jueves 5 en la escuela de periodismo Tea. Walter Saavedra leyó “Los Mierdas” y como el arte tira paredes con el arte, el artista Juan Zuberman hizo un tema que nombró como el libro y lo tocó en la presentación. ¿Dónde se puede conseguir? Además de las librerías que ya lo están vendiendo, el nuevo libro de Ariel Scher se puede conseguir a través de la fanpage de Facebook “Deporte y Literatura” .

-¿Te pasa que un cuento que escribiste hace un tiempo no te gusta tanto como cuando lo hiciste?

-Hoy tengo la sensación de que pudiera escribir mejor todos los cuentos que escribí. A su vez, no sé si tendría la energía necesaria para hacerlo. Yo al escribir lo siento como una oportunidad de libertad. Una oportunidad de libertad que no lo siento ligado al consumo, al parámetro de éxito, a la aprobación o desaprobación externa. No lo siento ligado a nada más que a una invitación hacia mí. Yo he escuchado de escritores y escritoras que la literatura llena de vida. Vos vivís muchas vidas más con la literatura. A mi me parece un acto celebratorio la escritura: alguien escribe y alguien lee, trazando un puente entre ambos. Esa es la mejor red social que conozco. 

-Cuando vas recorriendo el libro, ¿reconocés a los distintos Ariel que fueron escribiendo cada uno de estos cuentos?

-En algunos casos sí. Hay épocas en las que tenés las manos más calientes, como dirían los basquetbolistas, y otras en las que me doy cuenta de que estaba buscando un determinado desafío. Hay cosas que me doy cuenta que las escribí en el medio de un mundial, y otras en el medio de un parto. Mi infancia y mi adultez están todo el tiempo. También están citados muchos de los autores que me han hecho pensar, reír y llorar cuando los leo. Es un libro en el que están Racing, River, Boca, y en el que aparecen trazos de lo ideológico. 

-¿Hay algún cuento que no escribirías nunca?

-Sí. Hay temas que no me inspiran para nada a escribir, porque no tengo la capacidad para inspirarme sobre esas cosas. Y sobre otros temas me pasa que están tan bien abordados por otros que no tengo nada para decir. 

-¿Por ejemplo?

-No sabría escribir cuentos de terror. Intento contar los terrores del neoliberalismo, la estructura desigual de la sociedad, pero eso serán crónicas, como las que yo escribo hace años. 

-¿Por qué el nombre?

-Se llama “El Blues de la primera fecha” porque me gusta la música. Me gusta escucharla y aprender. Mucho de lo que escribo está acompañado de fondo por música. Ese cuento fue el primero que escribí para Enganche y es un cuento que tiene que ver con ir en busca de misterios y de cadencias a las que nos invitan las nuevas oportunidades de la vida. Lo importante es que haya primera fecha, que haya partidos, que uno intente jugar. Eso es lo que importa. No importa tanto perder, sino tomar la existencia como una primera fecha constante y salir a jugar. 

-¿Qué cuento incluiste en el libro y no te acordabas que lo habías escrito?

-En el comienzo de este siglo yo escribía cuentos de seis párrafos. A esos me los había olvidado a todos. Y acá hay cuentos que aparecieron porque hay gente que me dice “un día leí tal cuento tuyo y no me acuerdo donde lo leí”. Hay dos cuentos en particular que no pensé que iban a estar en este libro. Uno de ellos lo escribí en la madrugada insomne de Nizhny Novgorod, luego del Argentina 0- Croacia 3. Yo estaba mucho más incómodo con el mundo por cómo era abordada una situación no deseada, que por la situación no deseada en sí. 

-¿Qué “Los Mierdas”, un cuento que publicaste en Enganche y habla del periodismo, no pierda vigencia hoy habla mal del periodismo?

-Yo creo que no aludía solo a las prácticas del periodismo, sino en general. Había un aparato discursivo que mentía sobre la muerte de Santiago Maldonado, y de otras cosas. Cuando apareció ese cuento, eso es lo que provoca la literatura, mucha gente me decía cosas mejores de las que estaban puestas en el cuento. También había gente que interpretaba el cuento de manera parecida, pero lo afincaba sobre personas distintas. 

-Si tuvieses que elegir tres cuentos para pasar el resto de tu vida, ¿Cuáles serían?

-“La observación de los pájaros”, del Negro Fontanarrosa; “Vientre leal”, de Mario Benedetti; y si son solo tres pondría uno del Gordo Soriano (“Cuento de los años felices”) y traficaría uno de Edgar Alan Poe, porque no se puede ir a una isla sin un cuento de Poe.