Covid-19

El boxeo prepara un gran golpe a la cuarentena

Los históricos promotores Bob Arum y Don King buscan permisos en Estados Unidos para hacer veladas a puertas cerradas. Un informe con distintas miradas que atraviesan el deporte en tiempos de Covid-19.

Tecnópolis era la plataforma elegida por el Chino Maidana para relanzar su empresa promotora. Presumía una presentación en el ring con Jorge Acero Cali, el mediático kickboxer, quien además es su gran socio comercial en estas andanzas post Mayweather. El show estaba programado para el 17 de abril. Pero la fecha ya pasó. Y nada se hizo.

El Coronavirus obligó a a cancelar todos los eventos deportivos. De hecho, ese mismo complejo tecnológico hace días ya se transformó en un hospital de campaña. Más de 2500 camas dispuestas en el lugar, listas para recibir a enfermos leves de Covid-19. “Ver las camas en Tecnópolis es un mazazo. Yo imaginaba este día con una multitud ovacionando al Chino, pero bueno, es la realidad. En esta situación, hay que cuidar la salud. Lo preocupante es que estamos corriendo un maratón y no sabemos en qué kilómetro estamos. Ni qué obstáculos tenemos enfrente. Ojalá se termine pronto, porque en Argentina hay gente que no puede estar ni siquiera un día sin laburar. Si no abren la compuerta de la represa, explota todo”, dice Cali. 

Ni Cali, ni Maidana tienen problemas económicos; al contrario, cada uno por su lado, han acumulado fortunas por sus trabajos. Pero la promotora Chino Promotions emplea a 40 personas. Y mucho tiempo el negocio no puede estar frenado. “Cuando se flexibilice la cuarentena, tal vez hagamos peleas sin público, porqué no. Tenemos que ayudar a los futuros boxeadores”, adelanta Cali. Y toca un tema que hoy es discusión en el mundo del deporte. El resurgimiento de la actividad a puertas cerradas. Es que la necesidad tiene cara de hereje. Todos necesitan volver al ruedo. Los boxeadores, con un agravante: son trabajadores autónomos, sin un salario mensual establecido. Viven de sus peleas: menos pelean, menos ganan. Por eso, los organismos internacionales que rigen el deporte profesional buscan la forma de volver con protocolos que lo permitan acordes, acaso, a un nuevo orden. ¿Rendirá o  no pelear sin espectadores? ¿La televisión estará dispuesta a poner el dinero que no ingresará por la venta de entradas? ¿Con la crisis económica, el fanático promedio tendrá de dónde sacar para comprar un abono de Pay Per View (PPV)?

Así luce hoy Tecnópolis.

Por estos días, se abrió un frente de batalla. Uno real, casi de carne y hueso, pero abajo del ring. El virus está haciendo estragos de toda índole. Y en el boxeo hay una grieta: los que quieren que vuelva y los que prefieren esperar. La Asociación Mundial de Boxeo (AMB) es partidaria de volver a puertas cerradas. Su presidente, Gilbertico Mendoza, tramitaría permisos en Colombia para relanzar el boxeo sin espectadores, después de junio. “Pienso en carteleras con testeos a todos, sin público en las tribunas. Pienso en un mundo sin peleas grandes. La idea es que se sigan desarrollando los peleadores”, le dijo al medio A la Vera del Ring.

En una línea semejante, estaría el Consejo Mundial (CMB). En una videoconferencia de estos últimos días, Mauricio Sulaiman, presidente del organismo con sede en México, reforzó la idea de realizar estrictos protocolos médicos. Y agregó una variable más: los boxeadores tendrán que mantener un mes de aislamiento. En el país azteca, Zanfer, una de las promotoras más fuertes, adhiere a la teoría de pelear para la tele, con el candado en la puerta.

Pacquiao en familia en plena cuarentena. Foto Instagram

Sin embargo, otros organismos no verían con buenos ojos las peleas sin espectadores. La Organización Mundial (OMB), con Francisco Valcárcel a la cabeza, ya marcó la cancha. “Dicen que se puede pelear en agosto o en septiembre, pero tengo mis dudas. Hay que sacrificar dinero o tiempo, esperando la vacuna. Los promotores van a tener que sacrificar dinero si quieren pelear antes”, vaticinó Paco Valcárcel, en diálogo con ESPN.  La Federación Internacional (FIB), por su parte, está de duelo: falleció el histórico árbitro Eddie Coton por Covid- 19 y pospuso para mayo del próximo año la convención de boxeo. Con estos indicadores, lo más razonable es pensar que esta entidad tampoco pregonará la vuelta del boxeo, al menos en lo inmediato.

Sin embargo, los mánagers de la vieja guardia estadounidense alimentan la idea de pelear sin público. Y ya tienen una artimaña para ejecutar su plan. El periodista Jorge Ferro reveló en una nota publicada en El Nuevo Herald, de Miami, que podría haber boxeo en mayo o en junio, en Atlanta. ¿De qué modo? Una velada privada, en un estudio de una mega empresa de entretenimientos. “Si la WWE (World Wrestling Entertainment) es un negocio esencial en la Florida, ¿por qué el boxeo no puede serlo también? Bob Arum está interesado en saber si el gobernador del Estado, Ron DeSantis, le otorgaría a su empresa ese mismo estatus para realizar carteleras”. El protocolo sería con un máximo de 50 personas, entre boxeadores, entrenadores, árbitros, veedores, médicos, seguridad, jurados y trabajadores de la televisión. Bob Arum y Don King han ganado subastas y quieren reactivar el negocio. Sin grandes peleas. Pero sí con carteleras que sean dignas de verse y venderse por la televisión. “Si los grandes boxeadores se ponen ansiosos y quieren pelear, deberán ajustar sus bolsas. Porque no habrá una fuente importante de ingresos. Tyson Fury y Deontay Wilder generaron 17 millones de dólares de la venta de entradas. ¿Cómo reemplazás eso?”, dijo Arum, en una conversación pública de Facebook.

Ya se habla de un año sin Canelo, Pacquiao ni Fury. Raro, ¿no? Es como que regrese el tenis, pero sin Rafal Nadal, ni Novak Djokovic, ni Roger Federer. Los mejores, se quedan casa. Para Erik Morales, legendario peleador mexicano, ex triple campeón mundial, el viejo Arum (tiene 88 años ya) va a lograr su cometido de hacer boxeo en tiempos de Covid-19. “Arum está empeñado en hacer peleas sin auditorio. Y creo que va a lograrlo. En la Comisión Atlética de Nevada  le negaron el permiso, pero estoy seguro que lo va a hacer”, le dice, vía audio de Whatsapp, a Enganche. Y abona a la teoría que el dinero que no ingresa por tickets, ingresará por abonos de televisión. “¿Bolsas más flacas para los boxeadores? No lo creo. DAZN, ShowTime, y ESPN presentan peleas por el sistema de cable. Es cierto que habrá que ver qué pasa con las publicidades. Pero tendrán más audiencia porque la gente está encerrada en la casa. De todos modos, el boxeador de Estados Unidos está sobrepago. Sería un ajuste natural, no les dañaría, les alcanza”, agrega el Terrible, quien en el contexto de la pandemia donó tres sueldos de los que percibe como diputado federal.

Maravilla Martínez

Sebastián Contursi, reconocido mánager argentino radicado en EEUU, agrega su mirada acerca del negocio de la televisión. “Las pandemias se dan por terminadas cuando no se reporta ningún caso durante seis meses. El efecto psicológico que se ha creado va a hacer que la gente vaya a pensar dos veces el hecho de ir a ver una pelea. Va a preferir verla por televisión. Es cierto. ¿Pero podrán pagarla? DAZN, con su experimento de la plataforma digital, tiene un problema mayor, que las señales tradicionales. Es uno de los actores principales del boxeo. (Nder: le firmó a Canelo Alvarez un contrato por 365 millones de dólares). Y ahora, con este parate, esa clientela que pagaba diez dólares por mes en Estados Unidos, automáticamente pausó la suscripción. Deberán volver a seducir al público. Empezar de nuevo. Es muy probable que las cadenas de televisión intenten pagar menos dinero a los boxeadores. Pero ese tema es probable que se pueda dar en todos los aspectos de esta vida”.

Sergio Maravilla Martínez debió posponer su regreso al cuadrilátero luego de seis años. Tenía fecha para el 6 de junio en Madrid, pero lleva tiempo en cuarentena, encerrado en su hogar de Valdemoro. “Este mes gasté más dinero en yerba para el mate, que en gasolina”, dice, entre risas. Y agrega: “Yo sigo entrenando y enfocado en mi próxima pelea. Pero está claro que esto se pospone por unos meses más de lo esperado”. Y ensaya una parodia de humor, cuando se le indaga sobre los protocolos sanitarios: “Habrá que boxear con barbijo y con un tarrito de alcohol en la mano. El que pega va a tener que limpiarse la mano y el que recibe va a tener que limpiarse la cara”. Bromas al margen, Martínez está convencido que los controles deberán ser exhaustivos, sin test previo, ni cuarentena, nadie puede pelear. Pero para Contursi en lo inmediato no ve razonable el retorno de los golpes. “En el mundo no son suficientes los test. Y en una pelea, como mínimo, tenés 200, 300 personas involucradas. Habría que testear a todas porque hay casos asintomáticos. ¿Cómo harán si no hay test en el planeta?”, se pregunta. Y concluye: “En algún momento, los test estarán en manos de privados. Ahí los promotores de boxeo deberán comprarlos. Pero eso será más adelante, en otra etapa de la pandemia…”.

El temor está latente. El profesor Héctor Morales, entrenador de la Selección argentina amateur, es paciente de riesgo por su edad y deja un interrogante: “¿Qué va a pasar con el bucal? ¿Quién le va a poner la mano en la boca al boxeador para sacárselo? ¿Eso no es riesgoso para los dos?”.