Santiago Nieva

El cordobés que la luchó desde el exilio

Dirige los seleccionados de boxeo de India luego de un paso exitoso por Suecia. En la última dictadura militar, con apenas 5 años, debió escaparse del país con su familia, porque su papá era un perseguido político.

Santiago Nieva es la prueba de que se puede ser cordobés sin tener recuerdo alguno de haber estado en Córdoba. “Mi tonada es una mezcla de cordobés con inglés, no sé de dónde salió, porque tengo 45 años y me fui de la Argentina cuando tenía solo cinco años. Igual siempre que vuelvo al país voy a Córdoba a saludar parientes, y de paso entreno la tonada antes de perderla, ja”, dice con una sonrisa chispeante. Nieva es un entrenador amateur de boxeo reconocido a nivel internacional. Lleva tres años dirigiendo en India. Y vaya paradoja, se hizo boxeador de la manera menos pensada. Escuchando las leyendas de las peleas de Bonavena y Monzón que su viejo les relataba en aquella fría y distante Estocolmo de los años ochenta. “Nos fuimos del país porque no había opción”, dice Nieva. Su papá, Mico, era un perseguido político. Militaba en el Partido Justicialista y, por el hecho de pensar distinto, debieron escaparse de la Argentina del horror. Eran los años de plomo y el único salvoconduto fue exiliarse.

-¿Qué te contó tu papá de la época de la dictadura militar?

-Yo era muy chiquito, casi que no tengo recuerdos. Pero sé que habían agarrado a un tío mío. Lo metieron preso, y por eso mi viejo decidió irse. Se estaba poniendo brava la situación, gente desaparecida… En 1979, mi padre llegó como refugiado político a Suecia -previa escala en Brasil-. Y en 1980 viajamos nosotros junto con mi madre y mi hermano Fabricio… Nos criamos en Suecia. Con los años, mis viejos se separaron. Mi papá volvió al país. Mi mamá se volvió a casar y se quedó allá.

-Contanos tu historia ¿cómo arrancaste a boxear?

-Arranqué a boxear en Suecia cuando tenía 14 años. Hicimos todos los deportes, handball, fútbol, pero el boxeo nos enamoró. Estuve en la selección sueca en todos los niveles: cadete, juvenil y mayor. Cuando salí al plano internacional, hicimos contacto con la Selección Argentina. Y mi hermano Fabricio volvió al país para representarlo en los Juegos Olímpicos. Yo me quedé allá, pero no pude clasificar a Atlanta 96. Y pegué la vuelta Siempre quise volver a la Argentina y se me dio a través del boxeo. En la Selección estaban Narváez, Saputo, Castro, Maravilla Martínez. Era un super equipo. Pero yo en mi mente ya tenía que quería ser entrenador.  

-Nunca peleaste como profesional, es raro…

-En mi época, el boxeo profesional en Suecia estaba prohibido. En Argentina, pude haber peleado, es cierto, pero estaba cómodo como amateur. Tenia comida, guanteos y un lugar para dormir en el CeNARD. Cuando era hora de dar el salto al profesionalismo, hablé con Sarbelio Fuentes (maestro cubano) y me pusieron como asistente en la Selección nacional. Estuve más de cinco años como ayudante. Lo tuve a Lucas Matthysse. Al mismo tiempo, a nivel privado, arranqué con el tema del boxeo profesional.  Pero como el país no levantaba, en el año 2008 me volví para Suecia. Me ofrecieron un cargo como entrenador y agarré porque valía la pena intentar. En la Argentina vivir del boxeo estaba difícil.

Nieva con el equipo hindú

-¿Y en Suecia te fue bien?

-Sí, me casé con una sueca (Yanina Casanova) y tuvimos una hija (Luna). Además, el hijo de mi esposa también se enganchó con el boxeo. Empecé a trabajar en Estocolmo. Y enseguida me llegó una oferta de la Swedish Boxing Federation. Allí entrené juveniles, luego mayores y, a principio de 2013, me nombraron director deportivo hasta 2016. Hasta que dejé porque me salió lo de la India. Hace más de 3 años que estoy acá, soy entrenador de los varones y director de alto rendimiento de todas las selecciones.

-¿Cuál es el estilo que más te gusta? ¿El defensivo de Floyd Mayweather o el de ataque de Manny Pacquiao?

-El boxeo es ataque y defensa, cincuenta y cincuenta. Pero la mayoría de mis boxeadores fueron mejores ofensivamente. Soy bueno para enseñar a meter presión y trabajar combinaciones, ese era mi estilo de boxeo. De hecho de amateur me iba bien con los cubanos por ese motivo, ellos me cedían el centro del ring y yo podía sumar puntos. Nunca saqué contragolpeadores, de esos tipos que caminan para todos lados y son difíciles de agarrar. Recién ahora en la India, pero no los formé yo. A mí me gusta el boxeador ordenado pero con mentalidad ofensiva.

-Se dice que la idiosincrasia de un país define el estilo de pelea. Los mexicanos son guerreros, los rusos fríos. ¿Es así?

-En Suecia están muy influenciados por el boxeo defensivo ruso, son contragolpeadores, se desarman en el boxeo ofensivo, es mi opinión. Y en la India es igual: el boxeo creció en la época de la máquina (se refiere al sistema que computa los golpes). Boxeadores altos que trabajan bien a distancia, pero que no trabajan en la corta ni en la media distancia. Les falta laburar bien al cuerpo. Yo por ahí tengo otra filosofía y le puedo agregar cosas al boxeo de ellos.

-En Argentina se dice que mientras haya pobres va a haber boxeo. ¿En los países que conocés también vinculan el boxeo a las clases más bajas?

-En Suecia boxea la clase trabajadora, muchos extranjeros, o segunda generación; es decir: boxeadores nacidos en Suecia, pero con raíces extranjeras. Sin embargo, en el caso de las mujeres es distinto, está más mezclado el asunto. De hecho, hay chicas de alto nivel académico. Por otro lado, en India lo más importante es conseguir un trabajo. Muchos empiezan a boxear para conseguir un trabajo. Es más, se rompen el lomo para conseguir una medalla a nivel juvenil, porque esa es una forma de encontrar un laburo permanente, o una puerta de entrada para en las fuerzas armadas y hacer carrera ahí.

-¿Cómo ves el boxeo amateur de hoy? ¿Por qué le cuesta tanto despegar del todo?

-La AIBA permitió a los profesionales volver al plano amateur. En Argentina lo hemos visto con Yamil Peralta y Yesica Bopp, por ejemplo. Se pone lindo el tema porque con este sistema no hay nadie que venga del profesionalismo y pase por arriba al otro. Son dos tipos de boxeo.  

-La escuela amateur ya no es un lugar para despegar a los 20 años…

-Es cierto, aquellos que tienen un boxeo amateur fuerte entran al boxeo profesional más tarde. Los ucranianos Oleksandr Usyk y Vasyl Lomachenko hicieron dos olimpiadas cada uno. Omar Narváez se cambió a los 25 años, con dos Juegos Olímpicos encima. Antes, el boxeo amateur no te permitía quedarte porque tenías que trabajar y boxear. Y el boxeo profesional era la única oportunidad de hacer una diferencia económica. Hoy en día el boxeo amateur te da una seguridad monetaria (Nder: apoyos de las federaciones y las becas estatales). Inglaterra, que es puramente profesional, se convirtió en el país que mejor trabaja en el campo amateur. ¿Por qué? En los últimos diez años se permitió bancar boxeadores durante dos ciclos olímpicos.

-Sin embargo, por más crecimiento que exista, el boxeo amateur no cautiva, no es muy televisivo que digamos…

-El boxeo amateur siempre va a ser difícil de que convoque lo que convoca el profesional por el formato. Un torneo tenés que seguirlo día y noche durante una semana. Es difícil. Por eso está vacío el estadio hasta semifinales y finales. Recién van todos el último día a ver a los mejores. En cambio, en el boxeo profesional te sentás dos o tres horas, y te viste toda la velada. Además, en el amateur al ser solamente tres rounds y los guantes más gruesos, no hay nocauts. No hay nada más espectacular que una pelea que termina por nocaut, ¿cierto?  

¿Y cómo ves entonces la convivencia entre uno y el otro?

-Creo que el boxeo amateur nunca tomará el lugar del boxeo profesional. Pero para los deportistas es bueno el amateurismo, porque en el boxeo profesional se está peleando muy poco. Pablo Chacón, por citar un ejemplo, cuando se hizo profesional en dos años tenía como 30 peleas. Hoy los boxeadores están casi parados. Y a decir verdad, no te desarrolla mucho hacer una o dos peleas por año. Por eso, creo que muchos podrán aprovechar esa posibilidad de volver al campo amateur.

-¿Cómo es tu vida en India?¿Y cómo te está yendo?

-Estoy a cinco horas de Nueva Delhi, la capital. Vivo en Patialia, al norte, en el estado de Punyab, al límite con Pakistan. Acá hay bronca, es una zona brava. Estoy en un centro deportivo, donde no puedo salir a hablar con otros deportistas por esta cuestión del coronavirus. Por suerte no nos falta nada. Eso sí vivo en el país más vegetariano del mundo, y yo soy un carnívoro de aquellos, ja, ja. Imaginate vos: si un país con 1.400 millones de habitantes todo el mundo comiera carne… Como que se complica, ¿no? Tengo muchos boxeadores vegetarianos. A pesar de que comen picante, a mí no me saquen la carne. Acá hacen mucho arroz con pollo. Con eso, la piloteo.

-A la distancia valorás las costumbres argentinas y, por todo lo que vivió tu familia, la democracia…

-Sí, uno cuando vive en democracia descuenta que eso es así, que es normal. Pero la verdad es que se está viendo en muchos lugares que de un día para el otro podés vivir bajo una dictadura. La democracia es un derecho y siempre hay que luchar por ella. Recuerdo que en mis épocas de Selección Argentina, entrenaba en el CeNARD, a metros de la ESMA, donde habían tirado gente al río, torturado. Es una cosa de locos, difícil de imaginar. En esa época, década del 90, 2000, no tomaba real dimensión de todo el genocidio. Pero años más tarde, ya de grande, fui a la ESMA con mi señora. Y me cayó la ficha. Cuando ves eso con tus propios ojos, te llega más lo que pasó.

-Sin embargo, habiendo sido un exiliado, siempre volvés…

-Cada dos años estoy yendo a la Argentina, la última vez que fui fue en 2018. Ojalá pueda volver pronto, tal vez el próximo año si pasa todo esto del Coronavirus. Porque amo a mi país. Siempre me gustó ir a pasar las Fiestas, mi viejo vive allá, mis tíos, tías, primos. Soy de Córdoba caaapital.

Nieva refuerza la tonada, y sonríe. Cordobés de pura cepa.