Maravilla Martínez

El eterno retorno de Maravilla

Intentó volver tres veces al boxeo. ¿Será la vencida el próximo 21 de agosto cuando se mida en Torrelavega, España, ante el local Miguel Fandiño? "Lo que más me motiva es que me digan que no voy a lograrlo, que no voy a poder", disparó el quilmeño. La historia de esa maldita rodilla derecha.

Cuando Maravilla Martínez anunció su retiro el 14 de junio de 2015, luego de la conferencia me invitó a tomar algo a un salón del segundo piso del Recoleta Grand Hotel. “Vení, pasá, que te voy a presentar a unos amigos”, dijo el campeón. A su lado, estaba su primo humorista Chuly Paniagua, quien hacía chistes que amenizaban el difícil día del campeón. No era el clima ideal para una nota. O tal vez sí. Hablamos con grabador apagado. Y mientras ellos bromeaban, pregunté: “¿Tan mal estás de tus rodillas?”. El silencio golpeó duro. Hasta que sonrió, y me volvió el alma al cuerpo. Inmediatamente, me pidió que tocara su rodilla izquierda: “¿Notaste algo raro? ¿Nada, no? Bueno, ahora fijate la otra”. Toqué “la otra”. Y sentí que me quedaba con su rodilla derecha en mi mano. Se desplazó de izquierda a derecha, de arriba a abajo. Parecía una palanca de cambio. Se movía como un Joystick. La rótula era un hueso perdido. Nunca voy a olvidar eso. Ni los rivales de Tyson debieron haber soportado tanto dolor.

Sin embargo, contra todos los pronósticos, Maravilla vuelve a ser un acontecimiento para los medios del país. Por primera vez en 24 años de historia, el diario Olé (en su edición del 30 de julio de 2020) le dedicó una tapa entera a un boxeador por sus méritos deportivos. “Gran regreso”, tituló. El tema sigue siendo la rodilla derecha del ex campeón mundial superwelter y mediano, esa que lo obligó a retirarse porque no podía mantener la estabilidad para boxear. “¡Está mejor!”, aseguran en España, en donde la prensa hace foco en otra particularidad. Cómo un tipo de buen pasar no le escapa a las rusticidades de un modesto gimnasio. “El millonario que entrena en un sótano de Villa Vallecas”, escribió en su web El Confidencial, sorprendido al ver a Martínez bajar de un Mercedes Benz descapotable para entrenarse en lo de su coach Tinín Rodríguez. En esa nota, se lo vio a Maravilla, con 45 años, más corpulento y con patas de gallo. “No estoy avejentado, estoy añejo”, diría el ex arquero de River, Ángel Comizzo, que atajó hasta los 42 años en Primera….   

Maravilla tiene el sofá de su casa en Valdemoro lleno de cinturones mundiales, pero lejos de la melancolía no cuelga los guantes. Lleva meses entrenándose en doble turno para volver el 21 de agosto, ante el español Miguel Fandiño, en Torrelavega, España. El combate, encuadrado en el peso, será televisado por TNT Sports para la Argentina. En el último lustro, el quilmeño luchó contra el tiempo y las lesiones con el objetivo de tener su revancha.  En el medio de esa búsqueda, se dio cuenta que su carrera como boxeador tenía un capítulo más. Ya lo dijo alguna vez Guillermo Vilas, el deportista tiene el derecho a competir hasta que extinga todo su fuego sagrado. También lo cuenta Maravilla: “Tuve dos etapas. Una en la que no quería saber nada de boxeo, estaba como negado. Y otra en la que me puse el objetivo de volver, siento que todavía me queda un cartucho y lo quiero aprovechar”. En ese camino, hubo un viaje milagroso: Fiambalá 2018.

Nicolás Biffi, amigo de Maravilla, precisó cómo surgió la idea de la vuelta. “Yo no fui a ese viaje a Catamarca, porque volvíamos de hacer una presentación en Paraguay y me descompuse del calor, me sentía mal. Así que Sergio siguió camino con el resto del equipo. Y se fueron a las aguas termales de Fiambalá. Siempre cuenta que entró rengo y salió caminando”, remarcó. El campeón casi lloró de la emoción cuando sintió que sus rodillas ya no le dolían. “Las aguas volcánicas mataron las bacterias, ese sulfato me limpió todo”, dijo. ¿Bacterias? Sí, Martínez necesitó de corticoides, parches de morfina, intervención de células madre y varios tratamientos más para componer su lastimada rodilla derecha. La lesión grave surgió el 15 de septiembre del 2012. Fue en el último round de la pelea con Chávez. Martínez se rompió los meniscos. Y se operó en Madrid. Pero la cirugía salió mal. Y rodilla se inflamó y se puso negra.

“Me dijeron que si la infección no frenaba, me tenían que cortar la pierna o me moría. Es que la infección podía entrar a la sangre y llegar al corazón. Me querían volver a operar para limpiar todo. Pero yo no quise. Al final, zafé, estuve a 12 horas de lo peor”, expresó. Luego estuvo un tiempo casi postrado: 48 días en muletas y en sillas de ruedas. Pero igual peleó con el inglés Martin Murray, el 27 de abril del 2013, en Vélez. Para colmo de males, en la preparación se le rompió la cápsula de la rodilla. Y quedó haciendo equilibrio en el ring. Ganó por puntos. En una batalla épica, al aire libre, con la lluvia y 45.000 hinchas como testigos. Tanto esfuerzo valió la pena, pero ya le costaba horrores mantenerse en actividad. Un boxeador de élite con una lesión de futbolista. Es extraño el caso de Martínez. Porque son pocos los púgiles que se lastiman las piernas. Algunos le atribuyen el origen de sus lesiones a las rutinas demoledoras que le hacían hacer sus entrenadores. “Maravilla terminó lastimado por los entrenamientos de subir y bajar a las montañas en Oxnard. Lucas Matthysse fue unos días a ese campamento y no aguantó el ritmo. Cuty Barrera lo sacó para proteger a su boxeador”, reveló una voz experimentada del boxeo. A propósito de ello, Martínez no le echa culpas a sus ex entrenadores, los hermanos Gabriel y Pablo Sarmiento: “Es el precio que tenía que pagar para llegar a la gloria, uno deja mucha salud para subir arriba del ring”.

Con serias dificultades para caminar el ring, Martínez perdió con el puertorriqueño Miguel Cotto, el 7 junio del 2014, en el Madison Square Garden de Nueva York, y se retiró un año después. Se cerraba el capítulo boxeo, luego de veinte años. Desde entonces, se alejó de los ensogados y se dedicó a vivir la vida, sin dormitar en los laureles, tampoco arrellanado en el sillón de la gloria. Salió a buscar nuevos desafíos. Siempre con la disciplina como fiel compañera. “Me imaginaba que iba a ser militar porque ya era muy estricto de pequeño”, dijo su madre, Doña Susana Paniagua. En el retiro, Martínez también logró todo lo que se propuso. Actuó en películas, condujo programas, comentó peleas, dio charlas motivacionales, grabó un curso online de boxeo (maravillamartinez.tv), hizo shows de stand-up, escribió poesías y canciones, dictó clínicas deportivas, entrenó boxeadores, expandió sus negocios empresariales y tantísimas cosas más. “Hay veces que no sabemos si es él, o si se trata de un doble de riesgo”, bromeó un miembro del equipo. Maravilla demostró ser un dúctil para múltiples tareas, pero uno es lo que mejor hace. En este caso, boxear.

Además de haber quedado con una pierna un centímetro y medio más corta luego de su última operación, Martínez padecía una infección que le “comía” los cartílagos de la rodilla, “como si fuera una termita”, según contó en sus videocharlas por Instagram con el periodista Leo Benatar… Sin embargo, después de Fiambalá, se hizo estudios y las bacterias ya no estaban. Con el descubrimiento de las aguas termales, quedaba atrás la etapa más oscura, la de las mortíferas lesiones que le agujereaban el autoestima. Los cartílagos articulares empezaban a regenerarse. Así fue que se propuso tres objetivos:

1) Escalar el Aconcagua.

2) Recorrer en bicicleta el sur argentino.

3) Volver a boxear.

“¿Qué les parece, chicos?, preguntó Maravilla a su equipo, mientras volvían de un viaje a Rosario. “No sé para qué me hacés perder tiempo con la opción 1 y 2. ¿No ves cómo se te ponen los ojitos cuando hablás de volver? A mí me podés mentir, pero a vos mismo no”, le respondió Biffi. Martínez clavó la mirada en el espejito retrovisor y, levantando la voz, dijo: “¡Vuelvo!”. Su primo Chuly, saltaba de la alegría en el asiento trasero.

El tema del “Eterno Retorno” ya lo desarrolló a fines del siglo XIX el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, en los diálogos de Zaratustra: debemos vivir una vida que deseemos vivir una y mil veces. Por eso, apenas dejó de sentir dolores, Maravilla renovó la licencia de la FAB. Y le pidió a su socio y mánager español Miguel de Pablos iniciar las gestiones para su vuelta. Desde 2018 a esta parte, Martínez intentó volver tres veces al boxeo. Primero la revancha con Julio César Chávez Jr. Iba a ser en octubre. Maravilla viajó a Kiev a firmar el contrato. Pero el mexicano no apareció. Después en febrero de este año, cuando Maravilla sonaba para entrar al Salón de la Fama de Canastota. Luego el 6 junio, pero estalló la pandemia por Covid-19 y la fecha se reprogramó para este 21 de agosto, en el Malecón, la cancha del Club Gimnástica de Torrelavega. “Lo que más me motiva es que me digan que no voy a lograrlo, que no voy a poder”, disparó Martínez. ¿Cuánto pesarán los seis años de inactividad? ¿Cuánto rendirán los últimos dos años de entrenamientos duros?

Martínez ya no usa el vendaje que le contenía las rodillas. Bajo las órdenes de Tinín Rodríguez, su nuevo entrenador, lleva una semana en Cantabria guanteando. Hasta el martes acumulaba 85 rounds de manopleo en el lomo. Y ahora está haciendo sparring con un excampeón mundial, el ecuatoriano Jack Culcay. “Es milagrosa la recuperación de Sergio. Ver un sparring con Culcay, a ese nivel, es un placer. Hace 6 años estaban pagando 5.000 euros de entradas en el Madison, y ahora boxeará aquí en Torrelavega. Para la gente española es alucinante, es flipar, como decimos aquí. Sergio tiene una convicción total, puedes esperar cualquier cosas mágicas de él”, relató Tinín Rodríguez, desde España. La base física la hizo con David Navarro, alias Gunex. Con él, ejecutaron trabajos especiales para fortalecer las rodillas, al punto tal que, en el campamento, Martínez levantó kilos y kilos sin molestias. Hace unos meses, también, consultó a un especialista en medicina y nutrición deportiva, el doctor Antonio Hernández: “Sergio, tenés la edad metabólica de una persona de 27, 28 años. El pico de tu rendimiento estuvo entre los 32 y 37 años. Fue una etapa muy larga. Pero ese rendimiento es ficticio. Porque tu capacidad es superior”.

Si Maravilla responde, el plan de su promotora liderada por Pablos y Óscar Zardain, sería acompañar este crecimiento para los próximos dos años. La dificultad de los rivales irán subiendo peldaño por peldaño. “Si Maravilla recupera movilidad y camina, su boxeo crece. Porque él maneja el tiempo y la distancia moviéndose de lado a lado. Las raíces de su boxeo están en las piernas. Así pega, y así se saca los golpes de encima”, apuntó su tío y formador Raúl Paniagua. Pero nadie quiere aventurarse. Y reina la prudencia. Igual para los optimistas hay dos antecedentes históricos a los que se puede aferrar Maravilla: los regresos de George Foreman (45 años) y Bernard Hopkins (46), campeones mundiales ya veteranos. Y un inobjetable ejemplo de superación: el legendario mexicano Marco Antonio Barrera, quien peleó con una placa de titanio en su cabeza. “Si ellos pudieron, porqué yo no”, se le ha escuchado decir al quilmeño. Es un general yendo una vez más guerra. Está en su naturaleza. Diseñar el plan de batalla. Y ejecutarlo él mismo. Le ofrecieron hacer exhibiciones, pero “Maravilla quiere pelear de verdad”, cuentan quienes lo conocen bien.

En el final de su carrera, ni siquiera un médico de la NBA, especialista en rodilla, ni otro del Atlético de Madrid, habían podido ayudarlo. Por eso, a pesar de su esperanzadora mejoría, es consciente que en algún momento deberá volver a operarse. De hecho, contactos le han conectado con un médico suizo del equipo de Roger Federer. Pero el quirófano ahora puede esperar. Porque antes tiene una cita con la historia. Y no hay nada más peligroso que un león herido. No hay nada más peligroso que un millonario con hambre, sin espíritu mercantilista. Para Maravilla, la riqueza no se mide por la cantidad de oro acumulada, sino por lo que es capaz de producir y provocar en los demás. Han pasado cinco años de aquella cita en el Recoleta Grand Hotel. Y la pregunta, esta vez por Whatsapp, es la misma: “¿Cómo está tu rodilla, Sergio?” El campeón escucha el mensaje y responde con tres videos. Allí se lo ve guanteando con Tinín, pegando duro, con desplazamientos en defensa, lanzando combinaciones de cinco golpes, bien afirmado, y exhibiendo un sólido trabajo de cintura. El 21 habrá respuestas.

Sin épica, no hay héroes. Sin héroes, no hay historia. Sin dolor, no hay gloria.