San Marino

El fútbol en la República más antigua del mundo

El deporte más popular de todos siempre regala esas historias mínimas que merecen ser contadas. Como la de San Marino. Pasen y lean...

Por Nahuel Lanzón

La tensión que se sentía en el Stadio Fonte dell’Ovo se convirtió en júbilo con el silbato final del árbitro. Las 150 personas que se encontraban en las butacas disponibles al costado  del campo de juego aplauden mansamente, como si fuese el final de un espectáculo. Sin embargo, los jugadores del Tre Penne, que acababan de consagrase campeones del Campeonato Nacional de San Marino corren hacia el otro costado. Ahí estaban, en los pasillos de un edificio pegado al campo de juego que se convirtieron en un ocasional palco, los ultras de aquel equipo, quienes con pasión sudamericana, banderas y bombos dejaron hasta su último aliento. Su club acababa de consagrarse tras derrotar en tiempo extra a La Fiorita por 3 a 1, y ellos eran quienes merecían ese festejo más que nadie. Tras eso, un escenario se levanta para la modesta premiación que culminó rápidamente. Los festejos siguieron luego en la sede del club. Jugadores e hinchas pudieron festejar hasta tarde, ya que al otro día era domingo y nadie debía trabajar por la mañana. El lunes todo volvería a la normalidad. Este breve relato resume las particularidades que ofrece jugar al fútbol en la nación que la UEFA determinó como la peor selección de fútbol en Europa. Pero no hay que engañarse. Eso no quita que a pesar de ser un pequeño enclave en medio del territorio italiano, con sus modos y su idiosincrasia, San Marino cuente con una particular historia en su vínculo con el fútbol. Y si bien solo salta a las primeras planas de los diarios deportivos cada vez que sufre una abultada derrota ante un par europeo, es mucho más lo que se esconde y se puede contar.

Los orígenes de San Marino se remontan según el mito al 301 d.C. Según se sabe, su fundador fue un albañil de nombre Marinus, quien construyó una capilla en la cima del Monte Titano para vivir como ermitaño. Luego sería beatificado, para darle así el nombre a la República. Gracias a las dificultades geográficas que ofrecía la zona, se podía vivir en relativa paz alejados de los deseos conquistadores de Roma. Así se fue gestando lentamente una comunidad sobre ese templo. La evidencia ya nos habla de su existencia para el siglo IX. En 1291, el Papa Nicolás IV reconoce oficialmente su independencia, para convertir a San Marino en la República más antigua de Europa. De esta manera fue gestando su independencia de sus alrededores a lo largo de su historia, al punto tal que Italia, durante la primera guerra mundial, pensara que albergaba espías austro-húngaros en su interior. Y a pesar de algunas esporádicas ocupaciones, es una nación que parece mantenerse bajo sus propias reglas y con sus propios tiempos.

Ya entrando en la era moderna, cuenta la leyenda que el fútbol llegó a San Marino en la década del 20, a los pies del Monte Titano, en el castello o municipio de Borgo Maggiore. En un terreno libre, que luego devino el primer campo de fútbol del país, varios jóvenes comenzaron a jugar al calcio de manera recreativa. El partido fascista de San Marino que gobernaba en ese entonces, decidió crear la Union Sportiva Titania, como primera asociación que nucleaba la práctica del deporte, y de allí surgieron los primeros cuatro clubes. El AC Libertas, de Borgo Maggiore, La Serenissima, de la ciudad de San Marino, La Castellana, del pueblo de Serravalle, y La Fiorita de Montegiordano. Estos cuatro clubes disputaron en 1937 el primer torneo oficial de fútbol en el país, la Coppa Titano, que continúa desarrollándose hasta hoy. El AC Libertas se alzó con el título y fue el primer campeón oficial del país.

A pesar de que la asociación de fútbol, luego rebautizada como Federazione Sammarinese Giuoco Calcio (o FSGC, según sus siglas) data de la década del 30, es en 1985 cuando se gesta un punto de inflexión. Hasta ese momento, los equipos locales solo disputaban la Coppa Titano, que duraba algunos meses y no ofrecía mayor atractivo. La otra aventura futbolística del país era el San Marino Calcio, un equipo que jugaba en las ligas menores italianas y al que volveremos más adelante. Ese año, la FSGC crea el Campionato Sammarinese di Calcio y comienza el proceso de afiliación a la UEFA y a la FIFA, que iba a permitir tener una selección nacional. En el campeonato, los 15 clubes que hay en el país (ya que no hay segunda división) se dividen en dos grupos y luego los primeros tres de cada zona pasan a la fase final donde se eliminan en sucesivas rondas hasta determinar un campeón. Este año será la última vez que se juegue con este formato, ya que volverán en la temporada entrante al clásico esquema de todos contra todos.

El argentino Adolfo Hirsch en acción.

Los clubes en San Marino son semiamateurs. Por ello manejan humildes presupuestos que en el mejor de los casos les permite afrontar algunos salarios para sus mejores futbolistas, quienes en su gran mayoría igualmente deben tener otro trabajo durante el día. Es conocido el caso del argentino nacionalizado Danilo Rinaldi, surgido de las inferiores de Chacarita. Llegó a San Marino en 2008 para unirse al SS Virtus, para luego pasar en 2011 al La Fiorita. A pesar de su trayectoria y de sus 40 partidos con la selección nacional, que le permiten incluso recibir un aporte económico de la federación, debe trabajar en una fábrica de muebles junto con otro futbolista argentino nacionalizado, Adolfo Hirsch. Aún así, ambos declararon en reiteradas oportunidades que el nivel de vida del que gozan y la tranquilidad del lugar bien valen ese doble esfuerzo. E incluso, también, la oportunidad de disputar partidos históricos y enfrentarse a los mejores futbolistas de la elite europea, como aquel encuentro que jugaron contra la selección de Inglaterra en Wembley en 2014, que culminó en una goleada no tan abultada de 5 a 0.

Sin embargo, a pesar de que el fútbol roza el amateurismo y de que los futbolistas no puedan asegurarse un sueldo que les permita solamente vivir de la práctica del deporte, la liga de San Marino alberga un gran número de extranjeros. En su mayoría, son jugadores de zonas cercanas que no encuentran éxito en sus equipos locales en Italia y antes de ver frustrados sus sueños profesionales, prefieren embarcarse en una experiencia diferente. Así, mayoritariamente la Liga la pueblan futbolistas italianos, pero también futbolistas albaneses, senegaleses, argentinos (hay 9 compatriotas disputando el torneo actual, de los cuales cuatro están en condiciones de ser convocados a la selección nacional), y hasta un futbolista cubano, como es el caso de Joel Apezteguia, de un extenso pasado en el ascenso del país vecino.

Cada fecha, se decide entre los cinco estadios disponibles por medio de un sorteo. Esto puede provocar que dos clubes de distintos castelli jueguen su partido fuera de sus respectivas zonas. El más amplio, el Stadio Olimpico, donde juega la selección y se disputan los partidos más importantes (como los encuentros por Champions League o UEFA Europa League) tiene una capacidad para 6.000 espectadores. El resto, distribuido a lo largo del territorio, apenas cuenta con un promedio de 500 butacas, que en la mayoría de los casos nunca son colmadas. Si bien todo esto podría dar la impresión de que el calcio es irrelevante en el país, basta ver la programación de RTV, el canal público estatal, para tener otra imagen. Todos los días hay un noticiero deportivo, y los lunes por la noche se emite Tele Stadio, un programa dedicado exclusivamente al fútbol local. Durante el fin de semana, se televisan algunos de los encuentros de la Liga, e incluso hay un programa destinado al fútbol local femenino y juvenil.

En la última década, tres equipos dominaron la escena local: el SP Tre Fiori, del pueblo de Fiorentino, el ya nombrado La Fiorita y el SP Tre Penne, de la capital. Entre ellos se reparten la mayor cosecha de títulos locales y dos de ellos pueden regodearse de algún mérito internacional. En el caso del Tre Penne, ostenta la primera victoria por una competición oficial (1 a 0) ante el Shirak armenio en la fase previa de la Champions League de 2014. No fue suficiente para avanzar, ya que luego cayó derrotado 3 a 0. El Tre Fiori, por su lado, se convirtió la temporada pasada en el primer equipo del país en avanzar de fase en una competición, tras vencer 3 a 1 en el global al Bala Town de Gales por la UEFA Europa League. Pequeños grandes méritos para estos clubes, ya que el solo hecho de avanzar de ronda en una competición les podría significar un cuantioso ingreso de dinero en comparación a sus presupuestos.

De esta Liga local que describimos es que primariamente se empezó a nutrir la nueva selección nacional una vez ratificada la afiliación a la UEFA en 1990. Su primer partido bajo este status fue un empate por 1 a 1 ante un equipo danés, el Odense BK, aunque ya había tenido algunos encuentros no oficiales en la década del 80. El nacimiento de la squadra nazionale también implicaba que los futbolistas sanmarinenses podían optar por su nacionalidad ante la FIFA, que hasta ese momento los consideraba italianos. Así fue el caso de quizás el mejor futbolista que vio nacer el monte Titano, el volante central Massimo Borini. Borini tuvo una prominente carrera en el Calcio, llegando a disputar casi 200 partidos con la Juventus durante gran parte de la década del 80. Ya en el Bologna, en 1990 pudo optar por su nacionalidad y disputar 20 encuentros con su selección natal hasta su retiro en 1995.

La Serenissima, tal es el apodo de la selección de San Marino, comparte desde sus inicios las últimas posiciones del ranking FIFA con naciones de la talla de Anguila, Islas Vírgenes Británicas, Tonga o Eritrea. Ni siquiera la inclusión de nuevas naciones a la UEFA como Gibraltar o Kosovo (aunque esta última contase con una diáspora de futbolistas en el extranjero mucho más interesante), pudieron competirle el trono de ser la peor selección europea. Es que, claro, escoger futbolistas de una población de menos de 35.000 habitantes, de los cuales un porcentaje mínimo son hombres en edad de ejercer la profesión, puede ser una tarea tortuosa. A esto se le suma que los jugadores nacionales en la Liga de San Marino apenas alcanzan el 40%. Así, las convocatorias se forman con una mezcla de futbolistas que compiten en el ámbito local y otros que ofician en las ligas menores del Calcio italiano. Ese es el caso de su máximo exponente en actividad, el volante ofensivo Filippo Berardi, que juega en el US Vibonese en la Série C, o de su arquero, Elia Benedettini, que ataja en el Calcio Novara en la misma categoría.

Aunque en su extensa historia la normalidad sean las derrotas por resultados onerosos, San Marino se las ingenió de todas maneras para obtener algunos pocos resultados épicos. Principalmente se destaca el empate 0 a 0 frente a Turquía por la clasificación al mundial de 1994. También su única victoria hasta la fecha, un 1 a 0 frente a Liechtenstein en un amistoso de 2004 gracias a un gran tiro libre de Andy Selva, su goleador histórico con tan solo 8 tantos. Alberga en su historial records como la máxima goleada en contra en el ámbito UEFA, con un 13 a 0 a favor de Alemania, o peculiaridades, como un encuentro amistoso ante la selección del Vaticano, que terminó en un empate 0 a 0.

Los intentos de la Federación por mejorar, dentro de sus limitaciones, el rendimiento de su squadra fueron varios a lo largo del tiempo. Quizás el más importante fue la creación del San Marino Calcio, un club de fútbol fundado en 1960, primero bajo el nombre Società Sportiva Serenissima, que era hasta su disolución el único equipo profesional del país y que estaba afiliado a la Federación italiana, compitiendo dentro de su estructura. Llegó a competir hasta la Serie C, sin embargo, nunca pudo cumplir su rol original ya que sus futbolistas en su gran mayoría eran de origen italiano. En 2019 se fusionó con el A.C. Cattolica Calcio para darle lugar al Cattolica Calcio San Marino. De la idea original, sólo quedaron las oficinas en Serravalle, ya que este nuevo equipo disputa sus partidos en el pueblo de Cattolica, y siguiendo la tradición, tampoco cuenta con futbolistas sanmarinenses en su plantel.

En los últimos años, el foco de la Federación está cambiando hacia la promoción de jóvenes futbolistas que puedan darle en el tiempo un nuevo salto de calidad a su equipo. Así se creó la San Marino Academy, que cuenta con varias categorías infantiles y juveniles para promover el fútbol en el país y compite en las categorías inferiores del fútbol italiano. De esta manera, y si bien los clubes tienen también sus equipos juveniles, se busca mejorar el perfil del futbolista logrando roce competitivo con equipos italianos con el objetivo velado de que puedan luego hacer su carrera fuera de su país. La San Marino Academy no sólo vela por el fútbol masculino. También cuenta con desarrollos en futsal y fútbol femenino, que abastece a la liga femenina del país. El tiempo dirá si este nuevo proyecto le trae frutos en los distintos frentes en el largo plazo. De momento, y aunque ha habido avances importantes en los últimos años, San Marino deberá conformarse con los pequeños logros que otras selecciones de mayor nivel simplemente ignoran para dejar de ser, de una vez por todas, la peor selección a nivel europeo.