Sebastián Vidal

El fútbol y la política, en los pies y en la cabeza

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Futbolistas Unides es un espacio donde jugadores y jugadores expresan su compromiso político y social. Sebastián Vidal, de Excursionistas, marca el pulso.

Participar desde el fútbol de ascenso y con las protagonistas de los torneos femeninos en la construcción de un colectivo para expresar con voz amplificada posiciones políticas y sociales le dio un espacio de pertenencia. En ese lugar para abordar distintas problemáticas ajenas al destino de la pelota adentro de la cancha se siente más cómodo que en el vestuario de estrellas que supo compartir. Sebastián Vidal se formó en Boca y hoy, en la cuarta categoría con Excursionistas, mira la realidad desde la perspectiva integradora de un militante político y sigue alimentándose de la pasión por el fútbol.     

“A los 16 o 17 años me acerqué a la militancia, como nos pasa a casi todos y todas, por algunas lecturas. Pero me costó muchos años articular el mundo del fútbol con la militancia política”, le explica a Enganche desde la madurez de los 30. El modo de acoplar lo que se las dos facetas se plasmó en Futbolistas Unides.

Décadas atrás era una rareza encontrar un futbolista que expresase su pertenencia política, un comportamiento que cambió con el paso del tiempo. “Lo que acá resulta superador es que hayamos conformado una identidad colectiva, algo que a mí siempre me parece mucho más potente que cualquier postulación individual”, explica. Y detalla el germen inicial y el florecimiento actual: “Inicialmente lo que quisimos hacer fue una expresión estrictamente electoral, porque habíamos querido manifestar nuestro apoyo a la lista presidencial que encabezaba Alberto Fernández con Cristina Fernández. Pero pasados los comicios entendimos que teníamos que trascender y ahora apostamos por ir más allá de lo político partidario para operar en la realidad”.

Antes de las elecciones PASO reunieron 140 adhesiones que luego alcanzaron las 240 en las definitorias del mes de octubre, ambas en solicitadas que llevaron nombre y apellido de futbolistas de todas las categorías, ex jugadores, técnicos y preparadores físicos. Hoy el desafío que se propusieron desde Futbolista Unides pasa por transmitir desde el deporte palabras y conductas que busquen generar cambios desde un compromiso social.     

“En la semana previa a las PASO había salido una carta de intelectuales apoyando a Macri, a la que siguió otra de gente pensadores que se paraban del lado de Alberto y Cristina. Yo soy militante territorial y venía haciendo mi tarea para la campaña, entonces entendí que esta vez se jugaba algo todavía más importante que una elección presidencial. Pensé que era una buena oportunidad para expresarnos con todos los compañeros y compañeras futbolistas y así surgió el espacio”, contextualiza Vidal.

Superada la contienda electoral, Futbolistas Unides siguió proyectándose y ahora planifican por un lado acciones territoriales y, por otro, un espacio discursivo. En el primer eje, próximamente disputarán un partido en la Villa 31 junto con el colectivo La Nuestra y buscarán acercarse a comedores comunitarios y clubes de barrios; en el segundo, se preparan para organizar charlas y debates sobre tópicos como fútbol y militancia, fútbol y feminismo y fútbol y derechos humanos. El desafío que se planten es poner en agenda temas de la periferia del fútbol para darles mayor protagonismo.  

“Hay demandas de los futbolistas del ascenso y de las jugadoras de los torneos femeninos a las que tenemos que atender. Yo juego en la Primera C, donde el salario mínimo es de 20.000 pesos, algo que incluso muchas veces no se respeta, y el promedio está alrededor de los 25.000. En nuestro mundo laboral hay muchas cosas que están invisibilizadas. Hay una realidad muy distinta a la del fútbol más seguido por los medios”, explica.    

Reconoce que en la primera etapa de su carrera tenía la preocupación de que el compromiso político que había elegido implicase consecuencias. Lejos de esa etapa, hoy asegura que no tendría problemas en asumir esos costos y que le gustaría que se lo recuerde en el fútbol por haber aportado para la expresión conjunta de varios jugadores y jugadoras. Explica que el desafío actual es hacerles entender a los hinchas que las conductas y las opiniones políticas en nada se emparentan con el profesionalismo y la dedicación al fútbol.

“El fútbol está muy atrasado en algunas cuestiones, caminamos varios pasos atrás en debates que en la sociedad están mucho más avanzados, como el de la homosexualidad. Es raro que ningún futbolista se reconozca homosexual, pero cuando sabés cómo es el mundo del fútbol lo entendés perfectamente, porque los vestuarios son nichos de mucho machismo. Por eso nos gustaría también realizar algunos talleres de género; es un tema sobre el que hay que generar consciencia y hablarlo en los planteles de hombres”, propone.

Lejos de pararse en panóptico, no cuestiona a los jugadores que deciden no tomar posiciones públicas sobre diversos temas. “No es que nosotros somos iluminados y los demás no se dan cuenta”. Entiende que quienes habitan en el principal protagonismo el fútbol están expuestos a una mayor observación y, a la vez, dentro de un esquema que acoraza como una burbuja.

Entonces puntualiza en dos aspectos que, entiende, deberían implicar una mayor contención: la formación y el retiro. Ataca el individualismo y la sed de salvación que operan sobre el futbolistas en formación y tiene un mal recuerdo de las formas de Ramón Madoni. Le preocupa también el desamparo de quienes quedan en el camino. “Otro aspecto que no se toma en cuanta es preparar a los chicos para pasar de las inferiores a un vestuario de primera, que es un mundo totalmente diferente, yo cuando llegué a la primera de Boca no tenía ni idea de cómo proceder”.

De Boca se fue a cedido a préstamo a la Comisión de Actividades Infantiles de Comodoro Rivadavia. Cambió la opulencia del primer mundo del fútbol por las limitaciones del ascenso, la brisa tibia de la capital Federal por los embravecidos fríos vientos patagónicos y la vida familiar por la soledad a más de 2.000 kilómetros. Sintió el cimbronazo.

“Es cierto que existe el Mundo Boca. La estructura y la repercusión son muy grandes. Tenés todo lo que necesitás y más, todo de primerísimo nivel. Pero al mismo tiempo hay mucha superficialidad”, recuerda.

Sebastián Vidal tuvo una vida como futbolista en Boca. A los 22 años se fue después de haber pasado más de diez en el club y haber compartido entrenamientos con Juan Román Riquelme y otras figuras. Pero fue también en ese mundo de privilegios donde muchas otras cosas empezaron a hacerle ruido. Lejos de los grandes contratos del mercado empresarial de la pelota, parado en el terreno de los trabajadores del fútbol se mueve en la cancha con el mismo compromiso con el que enarbola sus ideas.