Wanchope

El hombre de las dos caras

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Y un día Wanchope conoció a Wanchope. Ese día Paulo viajó a Argentina para la presentación de la escuela de César Luis Menotti y visitó el entrenamiento de Boca para conocer a su otro yo: Wanchope Ábila.

El hombre de las dos caras. El jugador que expande su apellido a lo largo y ancho del Mundo. Paulo Wanchope lleva su homenaje en el sobrenombre del delantero de Boca.  El costarricense sigue vigente en los botines del ex jugador de Instituto. De chico, mientras daba sus primeros pasos con la pelota, compraba los cassettes de Gabriel Batistuta y Marco Van Basten para llenarse de conceptos y plasmarlos en el césped.  Jugó en la Liga de Costa Rica, en la de Inglaterra, en Estados Unidos, en España, Argentina, Japón y Qatar; pero nunca llevó la cuenta de los goles que hizo en su carrera: “Nunca me tomé el tiempo para ver cuántos goles convertí en mi larga trayectoria, viví el momento en cada club y gracias a Dios mi carrera fue una etapa muy bonita”,  expresa Wanchope. 

A pesar de sus 43 años, el ex delantero de Rosario Central, no pierde las ganas de cuidarse con las comidas y entrenarse todos los días en el gimnasio de su barrio. Vive ligado al fútbol y espera una oportunidad para volver a dirigir. “Siempre me capacito para mejorar mi rendimiento como entrenador. Estoy esperando algún llamado para volver a trabajar”.  Paulo Wanchope fue el ayudante de campo del colombiano Juan Luis Pinto en el Mundial de Brasil 2014 con la selección de Costa Rica.  Del año 2008 es DT y solamente tuvo la oportunidad de dirigir en la Liga de su país. Club Sport Herediano, Uruguay de Coronado, Club Sport Cartaginés fueron los clubes que dirigió. 

Wanchope es muy crítico con algunos profesionales: “Hay jugadores que mucho no se cuidan”, reclama el ex delantero del Málaga de España. Agrega que en su etapa como futbolista,  para mantenerse en forma, jugaba al básquet y al tenis de mesa.  El Mundial 2006 presentó como partido inaugural a Alemania y Costa Rica. Los alemanes, locales del certamen, vencieron 4 a 2 a los centroamericanos.  Ambos goles fueron convertidos por Wanchope: “Tengo los mejores recuerdos con mi selección. Cada vez que me puse la camiseta lo hice de forma positiva y con el pie derecho. Fue un orgullo representar a mi país.  A pesar del resultado, convertir en un Mundial es algo que no te lo olvidas más”,  relata mientras infla el pecho de orgullo por sus pasos como jugador de los ticos. 

Su etapa como futbolista lo privó de varios festejos. Su cumpleaños, por lo general, coincidían con la pretemporada e incluso, en varias oportunidades, sus compañeros  no sabían que cumplía años. Cuando se desempeñó en la Premier League pasaba lejos de su familia las Fiestas: “En Inglaterra el 26 de diciembre y el primero de enero se juegan partidos y como consecuencia no podía festejar Navidad ni Año Nuevo porque concentrábamos y al otro día estaba el partido”, cuenta Wanchope con una mueca y un tono de nostalgia. 

Seis meses duró la aventura del costarricense en Argentina.  Un semestre le bastó para meterse de por vida en la historia de Rosario Central: le convirtió un gol a Newell’s en la victoria canalla por 4 a 1. “Siempre que puedo visito la Ciudad y me recuerdan el gol que hice. Pasaron 13 años y sigue intacto el cariño de los jugadores”, sonríe Wanchope. “Es una Ciudad muy futbolera, se vive con mucha pasión. El clima que se respira en la semana previa y posterior al clásico es una locura”, explica. Su paso por Rosario lo marcó por su gran amistad con el “kily” González y su admiración por César Luis Menotti. Le hubiera gustado jugar un tiempo más en nuestro fútbol, aunque sabe que la intensidad futbolera que se maneja en nuestro fútbol es difícil de llevar. 

Y un día Wanchope conoció a Wanchope.  Paulo viajó a Argentina para la presentación de la escuela de César Luis Menotti y visitó el entrenamiento de Boca. “Ahí conocí a Wanchope Ábila. Era muy curioso que el entrenador de Boca (Guillermo) lo llame por mi nombre. Es un lindo homenaje; de esta manera siento que sigo vigente. Boca es un club con un prestigio enorme y que mi nombre lo lleve un delantero del club es una caricia al alma”, describe.  “Algunos argentinos en Costa Rica me preguntan si somos familia, incluso varios querían saber si él era mi hijo, es muy gracioso”, le cuenta la cobra a Enganche. Los wanchopes se sacaron una foto y hablaron un rato largo de fútbol. El delantero de Boca le contó el motivo por el cual lo llamaban de esa manera y, entre risas, le expresó su deseo de convertir la mitad de los goles que hizo Paulo en su carrera.  

Lo que más extraña Paulo de Argentina es el asado. Cada vez que recibe visitas argentinas en su país, él los espera tirando una carne a la parrilla.  Incluso, el ídolo del fútbol tico, le pidió a Enganche un asado para la próxima visita al país. Paulo Wanchope, el hombre de las dos caras. Paulo Wanchope, el jugador que sigue vigente en los pies de otro futbolista…