El Cerebro

El mejor de los nuestros

Desde Japón, el español charló con Enganche y demostró que su talento dentro de la cancha se traslada cuando toma la palabra: Messi, la Argentina, Barcelona, Guardiola y hasta Oliver Atom, parte del repertorio del futbolista que encanta a cada paso.

En Argentina el día recién comienza, pero en Kobe, Japón, el sol ya se ocultó. Es el futuro, tanto tecnológico como en el huso horario. Del otro lado del teléfono, a más de 19 mil kilómetros del Obelisco, el que saluda es Andrés Iniesta. Allí, en la sexta ciudad nipona más poblada, el Cerebro encontró su nuevo lugar en el mundo tras ese emotivo adiós al Barcelona en mayo de 2018. Allí, también, es una especie de estrella de rock: cada vez que sale a la calle cientos de fanáticos le piden una foto. Aclara, eso sí, que no es lo mismo que Europa y que ahora puede darse, incluso, el lujo de pasear un poco más. Los japoneses se le acercan, claro, pero en menor proporción y manteniendo una distancia prudencial, algo que en otras latitudes sería imposible de controlar.

“Estoy encantado aquí”, le cuenta a Enganche a la distancia, con ese acento tan característico. Habla del estilo de vida que lleva en Japón y, por supuesto, de su fútbol, ese que llevó hasta otro continente a los 34 años y tras una carrera repleta de éxitos. Y por más que quiera tirarle una finta a su pasado, las fotografías de su vida en el Camp Nou todavía están frescas en la memoria colectiva. Iniesta dejó su marca en uno de los equipos que serán recordados por siempre, el Barcelona de Pep Guardiola. Pero lejos de considerarse parte del Olimpo de la pelota, la humildad es lo que lo caracteriza y lo define.

De Lionel Messi a la Selección Argentina, de la naturalización a ganar al aprendizaje en la derrota, de Japón, su fútbol y más. Un Andrés Iniesta auténtico charla sin rodeos y encanta como siempre.

–Goles, asistencias, caños, regates y ahora hasta tiros libres… ¿Hay algo que te continúe sorprendiendo del repertorio de Lionel Messi?

–Aunque parezca difícil, Leo siempre entrega algo nuevo. Compartí prácticamente toda mi carrera como profesional con él en el Barcelona y verlo jugar y entrenarse implicaba disfrutar por cómo hacía constantemente algo nuevo. Después de tantos años sigue haciendo cosas que sorprenden, por más difícil que parezcan.

–¿Cómo lo describirías?

–Hablar de Leo es hablar de algo distinto, de aquello que no se ve. Más allá de que haga cosas distintas, uno se da cuenta que es especial tan sólo al verlo tocar el balón. Cuando lo tiene, uno sabe que siempre te lo va a devolver en la condición perfecta. Ni más ni menos. Messi es único. Y para mí es el mejor.

Leo y Andrés, Andrés y Leo; el orden es lo de menos

–¿Por qué el mejor?

–Porque año tras año, y durante todo el año, es único. Es muy difícil marcar la diferencia durante tanto tiempo y tan sostenidamente. Es la opinión casi unánime de todo el ambiente del fútbol. Y pienso que aún puede ir a más, y eso es muy complicado.

–¿Creés entonces que Messi tiene lugar para mejorar su juego aún más?

–En realidad no es superarse, sino mantenerse. Eso parecía prácticamente imposible. Hace fácil lo difícil desde hace años. Eso está al alcance de muy pocos.

–¿Te sorprende que la Selección Argentina no haya ganado un título teniendo a Messi y a otras figuras en el plantel?

–Es extraño. Han estado en varias finales y se les escapa por poco. El deporte a veces tiene esto. Hay una línea muy fina que te marca el éxito y la decepción. Argentina perdió las finales que tuvo, es cierto. Pero algunas no lo merecía. Son detalles y son momentos.

­–En eso de “detalles y momentos” es inevitable pensar en la atajada de Iker Casillas a Arjen Robben en la final del Mundial de Sudáfrica, que España terminaría ganando con un gol tuyo. La historia hubiera sido muy diferente si el holandés hacía ese gol…

–Sí, es cierto. Hubo también otros detalles. Pero hay que estar ahí para merecer esa suerte. El deporte es esto. Argentina tuvo capacidad para llegar a instancias decisivas. Después el fútbol de alto nivel es complicado. Por eso hay que darle mucho mérito a ganar. Aunque se diga muchas veces y parezca algo obvio, cuesta demasiado ganar. Y cada vez más.

–¿El tema con el Barcelona es que naturalizaron ganar?

–Un poco fue así, hasta el punto de que ganábamos una Liga de España y parecía normal. Esa no es la realidad. Cuando se pierde o cuando no salen las cosas se le da realmente el valor al lugar en el que uno está. Con la Selección de España pasó igual. Ganamos dos Eurocopas y un Mundial seguidos y luego parecía que los siguientes torneos también los íbamos a ganar. Se dice: “Es muy difícil ganarlos”. Yo digo: “Es muy difícil estar siquiera cerca de ganarlos”. Todo está muy igualado y es muy competitivo. Por eso cuando se gana algo, lo que sea, hay que darle valor.

–Se dice que se aprende más en la derrota. ¿Coincidís?
–Normalmente es así. Las victorias y los halagos muchas veces pueden llegar a confundir. De todas maneras lo mejor es ir ganando muchas cosas y perder unas pocas para seguir con los pies sobre el suelo (risas). En la derrota uno se da cuenta lo mucho que cuesta conseguir los objetivos. El futbolista tiene que reflexionar en eso.

–Siendo un fiel exponente de la Masía, ¿cómo describirías el ADN del Barcelona?

–En el fútbol base ya nos inculcan una forma de jugar. Tiene que ver con la asociación, de jugar a pocos toques, de un fútbol rápido, de control, de combinación e intentar salir jugando desde atrás. Sería proponer jugar al fútbol en cada centímetro del campo. Es la filosofía por la que el club apuesta y la que considera que es la más idónea para conseguir los títulos. Es atractivo para el espectador. A veces se consigue y a veces no. Pero el Barça se identifica mucho con esto. Hay momentos en los que salen mejor las cosas, pero la idea siempre es la misma.

–El Barcelona de Guardiola, del cual vos formaste parte, fue el último equipo que cambió la forma de pensar, ver, jugar y disfrutar el fútbol. ¿Cuál crees que será el siguiente paradigma que vaya a modificar este deporte?

–Nunca me lo había puesto a pensar… Actualmente veo todo tan igualado que me cuesta pensar en algo nuevo. No lo digo porque haya sido parte de ese proceso, pero sí es cierto que cuando llegó Guardiola a Barcelona se empezó a ver algo distinto. A los rivales los pillamos un poco desprevenidos. Recuerdo que en esa primera época del Barcelona utilizábamos algunos métodos de salida con el balón, utilizando al portero, abriendo a los centrales y haciendo bajar a los laterales. Al principio los rivales no estaban acostumbrados. Pero a medida que pasa el tiempo todo el mundo se fija, todo el mundo intenta obstaculizar ciertas tácticas y las cosas que durante dos años te sirvieron ahora ya no. Hay que intentar reinventarse.

–¿Por eso fue tan importante el trabajo de Pep en sus años en el Camp Nou?

–Creo que el Barcelona de Guardiola fue un punto diferencial en la historia del fútbol. Luego, otros equipos han intentado imitarlo. Hoy parece que todo está inventado. Me cuesta ver algo nuevo. De todas maneras lo bonito del fútbol es que cualquier sistema puede servir para ganar títulos.

–Hace un tiempo, Xavi contrapuso las ideas de Simeone y Guardiola y dijo que en el fútbol hay más entrenadores que siguen la idea del Cholo que la de Pep. ¿Opinás lo mismo? ¿Por qué sucede eso?

–Xavi a lo mejor ya tiene una mirada de entrenador y por eso puede hablar de esa forma, él se fija en eso. Al fin y al cabo cada técnico propone lo que siente y trata que sus dirigidos también lo sientan. Eso es lo importante. Simeone tiene una forma de jugar y siente que ese método es el que lo lleva a conseguir sus objetivos. Es igual de elogiable que cualquier otro. Después te puede gustar más o menos. Yo, por mi formación futbolística, me iría más para el lado del fútbol del Barcelona. Pero lo importante realmente es hacerle llegar el mensaje a tus jugadores. Y en este sentido Simeone lo consigue ciento por ciento.

–¿Creés que los enganches están en extinción?

–Todo cambia. Cada equipo busca su manera, y no hay en la actualidad un jugador libre que pueda moverse por donde quiera y pueda tener la influencia que tenía el enganche en el pasado, como podía ser el caso de Riquelme o Aimar, por citar dos ejemplos argentinos. Hay muy pocos equipos en el mundo que tengan jugadores así.

–El Mundial de Rusia terminó hace poco. España tuvo una gran decepción, Argentina sufrió para pasar la etapa de grupos, Italia y Holanda ni siquiera se clasificaron… ¿Cuál selección más fuerte en la actualidad?

–La actual campeona, Francia, es una selección con muy buenos jugadores, muchos de ellos jóvenes, que llegarán muy bien a los campeonatos de los próximos años. Pero también me gustan Brasil, Argentina, Italia, Alemania y Holanda. Y España, claro, que está haciendo un recambio con Luis Enrique que no tengo dudas que va a ir bien. En los últimos campeonatos las cosas no salieron del todo bien para nuestra selección, es cierto, pero hay jugadores de muy buen nivel.


Supercampeones. El Cerebro en la estación de trenes dedicada a Oliver Atom y sus amigos en en Tokio

–Dentro de poco se va a cumplir un año de tu salida de Barcelona y tu llegada al Vissel Kobe. ¿Qué tanto te costó adaptarte al estilo de vida japonés?

–No demasiado. Todos los cambios cuestan, porque es todo nuevo. La casa, el cole de los niños, una cultura distinta… Pero no lo sufrí en gran medida. A fin de cuentas estoy con mi familia, me sigo relacionando con la gente, voy a entrenarme, estoy en mi casa. Me apatecía mucho un cambio, probar e ilusionarme con otras cosas, cosas nuevas. La verdad es que lo acepté muy bien y estoy encantado en Japón.

–¿Y a su fútbol?

–Aquí se practica un fútbol muy físico y rápido, algo que me atrae. Y a los espectadores también, porque es un fútbol con mucha llegada. Me sorprendió cuando llegué.

–Hace poco inauguraste en Tokio una estación de tren ambientada con “Los Supercampeones”, el célebre dibujo animado de fama mundial, que en España es conocido como “Capitán Tsubasa”. ¿Qué te pasa por dentro cuando te comparan con Oliver Atom, el protagonista de la historia?

–Es curioso y me hace gracia. Fueron mis dibujos animados favoritos de chico. Es más, cuando iba al colegio en Fuentealbilla, antes de salir de casa siempre los veía. Estar ahora en el país en donde se crearon y haber tenido la chance de conocer al creador también es especial.