Brujerías en el ring

El mundo paranormal del boxeo

Las brujerías, las creencias y los fenómenos paranormales son un tema tabú en un mundo de rudos, como lo es el deporte de los puños En esta nota, Enganche reconstruye por primera vez con las voces de los protagonistas los hechos más sorprendentes.

“Oye Julio, te embrujaron”. 

La cara de Chávez se transformó antes de subirse al ring del Hilton de Las Vegas. Estaba invicto en 56 peleas. Y se preparaba para fajarse con un áspero noqueador, el dominicano Edwin Chapo Rosario. Era indestructible el mexicano pero ese veredicto, con silueta de epifanía, profanó la seguridad del guerrero “¿Un gualicho? Si yo no creo en esas cosas, cabrón”, dijo, algo sorprendido. “Sí, campeón, hay que romper con ese maleficio porque sino no vas a ganar”, insistieron desde su entorno. Le costaba creer a Chávez lo que estaba pasando, hasta que le dijeron que habían visto una foto suya en un balde de hielo en el campamento de su rival… “¿Y ahora qué hacemos?”, preguntó el campeón.

Entonces, su equipo preparó un contragolpe para romper el hechizo. Eddy Mafuz, promotor que trabajaba con Don King, mandó a comprar 12 vinchas rojas para todos los miembros del team. “Yo no me voy a poner esa chingadera en la cabeza”, arremetió Chávez, que se había empotrado. “Hazlo, porque sino no vas a ganar, la madre de Rosario es bruja”, le dijo sin vueltas el maño José Búfalo, recordado entrenador español. Esa noche del 21 de noviembre de 1987, Chávez ganaría en el undécimo asalto. Y esa vincha roja lo acompañaría por siempre en sus peleas. Lo que nació como una superstición, se amarró como una certeza.

Julio Chávez

Esta historia sirve como preámbulo para romper con un tema tabú, que poco se habla en el boxeo. Si una de las leyendas más grandes de la historia de pugilismo vivió en carne propia lo que él considera un hechizo, ¿qué le queda al resto de los boxeadores? Las brujerías, las creencias, los fenómenos paranormales y otras yerbas están a la orden del día en la dimensión del deporte de los puños. Quien primero recoge el guante en la Argentina es Jorge Locomotora Castro, quien revela un hecho de características extrañas. “Cuando defendí mi título del mundo en los Estados Unidos, al costado del ring estaban haciendo gualichos. Y la Policía los sacó y gané por nocaut. Lo recuerdo patentemente”, dice Castro, quien se refiere a su defensa del título mundial de los medianos de la Asociación Muncial de Boxeo (AMB). Le ganó por paliza a Antony Andrews, el 27 de mayo del 95, en el Broward Convention Center. “Apenas sacaron a los brujos, lo noqueé”, insiste Castro, quien ganó por nocaut técnico cuando faltaban apenas cincuenta segundos para el final. El Roña casi que volvió de la muerte. El 18 de junio del 2005 chocó con su auto contra un árbol en Puerto Madero y se salvó de milagro. “No vi ningún túnel, solo una palomita blanca, que pasó y se fue, menos mal que vi la palomita, eso quiere decir que hice bien las cosas”, dice, con una risa socarrona. 

En la misma sintonía, otro que toma la palabra es Walter Matthysse, el Terrible, quien recuerda un episodio en Junín, antes de su pelea por el título mundial superwelter. “Estaba durmiendo en el gimnasio de Mario Arano (mánager de boxeo), me despertaba todas las noches a las tres de la madrugada. Al principio pensaba que era por el cansancio, pero después me di cuenta de que no. Estaba sobresaltado porque sentía la presencia de alguien en la habitación. Soñaba que se me salían los dientes, las muelas. Sentía ruidos, como si me hablaran al oído. A partir de ahí me empezó a ir todo para la mierda, todo mal. Con el tiempo me dijeron que habían enterrado una foto mía en un cementerio de Trelew”, se lamenta Matthysse, quien tenía una carrera prominente, hasta que se topó con Kernit Cintron y Paul Williams. El mismo Matthysse, dice que a su hermano Lucas lo embrujaron en la pelea con Manny Pacquiao. “Eso que hizo la madre de Pacquiao al borde del ring, en mi barrio se le dice brujería”, escribió Walter indignado en redes sociales,y adjuntó un video en donde se ve a Dionisia arrodillada haciendo algún tipo de ritual. Lucas no quiso seguir peleando en el séptimo asalto, en la que fue tal vez la peor actuación de su carrera.  

Maravilla junto con el Papa

En el mundo del boxeo no solo hay historias de brujerías, también hay relatos de cábalas y talismanes protectores. Generalmente no se cuentan, para que sigan surtiendo efectos. Por eso, consultamos a deportistas legendarios. Por ejemplo, Latigo Coggi –ex campeón welter junior AMB– le confiesa a Enganche que siempre usaba las mismas medias de Argentina y le rezaba a la Virgen de Luján porque le daba protección. Es más, después de las peleas, se iba a caballo desde Brandsen hasta la Basílica para agradecer los triunfos. Una travesía que duraba tres días y que muchas veces hacía en soledad. Otros tiempos. Marcelo Domínguez –ex campeón crucero CMB– dice que su entrenador Carmelo Cuello escondía una imagen de la Virgen de San Nicolás abajo del ring el mismo día antes de la pelea. Maravilla Martínez –ex monarca superwelter y mediano OMB y CMB–  mientras prepara su vuelta al boxeo revela que un miembro de su equipo llevaba bolitas de vidrio como cábala. “El día que cambiamos la cábala, me fue mal”, confía. Y así se van tejiendo más y más historias de boxeadores que debieron luchar contra sus rivales visibles e invisibles.  

Al día de hoy, el boxeo sigue nutriéndose de mitos y creencias. A nivel internacional, también los grandes tuvieron episodios esotéricos. The Greatest, Muhammad Alí, entre tantas cosas brillantes dijo: “Los extraterrestres me estaban vigilando cuando corría por las mañanas en Nueva York”. Y describió naves con las formas de platos y cigarrillos, con luces intensas, blancas y rojas. Yendo más allá, Alí le dijo al cineasta Green Beckley, ex editor de la Revista UFO Universe, haber tenido 16 avistamientos de ovnis. La primera vez que Alí se animó a referirse públicamente a la presencia extraterrestre fue en la televisión, justo en la previa de la revancha con Ken Norton, en 1973. “Esas luces que ves tal vez son satélites, que se rompen y naufragan por el espacio”, expresó Johnny Carson, un histórico presentador de la televisión estadounidense. “Son ovnis”, insistió Alí, con Norton atónito, sentado a su lado. “Entonces, si son extraterrestres, ¿por qué no bajan a saludarnos?”, replicó el conductor. Pensativo, Alí respondió: “Bueno, probablemente se den cuenta que no tiene sentido bajar a saludar a estas personas que viven aquí”.