Salud Mental

El pedido de ayuda de la elite

Kevin Love, Michael Phelps, Robin Soderling, Andrés Iniesta, son algunos de las grandes estrellas que confesaron sufrir ataques de ansiedad y depresión, en medio de un mundo de alta exigencia en el que las presiones hacen que sus vidas se transformen en un calvario

“Llevo padeciendo depresión desde que era muy joven. No importa cómo de indestructibles parezcamos, todos somos humanos al final el día”

DeMar DeRozan (San Antonio Spurs, NBA)

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“Me encerraba en mi habitación. No quería nadar más, ni siquiera vivir más. En varias ocasiones llegue a pensar en el suicidio…”

Michael Phelps (Ex nadador)

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“Venía de una temporada en la que fui un All-Star, All-NBA y gané una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres. Pero ignoraba por completo la oscuridad que estaba a punto de consumirme”

Kevin Love (Cleveland Cavaliers, NBA)

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“Los días pasaban y me daba cuenta de que mi situación no mejoraba. No me sentía bien, no era yho mismo. Todo era sombrío, lo veía todo negro”

Andrés Iniesta (Ex futbolista de Barcelona y volante de Vissel Kobe, de Japón)

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Duro, directo al corazón. Un grito en medio de tanta vorágine. Una especie de pedido de ayuda. La advertencia para otros, ellos capearon la tormenta. Parecen invencibles, brillan, seducen, derriten a propios y a extraños. Nada ni nadie los puede imaginar como simples mortales, son deportistas de elite, famosos, lo tienen todo al alcance de la mano. Nada de eso, sufren, se frustran, se llenan de tristeza como cualquiera, se sienten vulnerables, no encuentran respuestas, se advierten vacíos. La depresión es un fantasma que está al acecho y en los atletas de alta competencia, esos a los que nada perece que les puede suceder, dieron el paso hacia adelante y dejaron de esconder sus emociones para ensayar un desahogo que les pueda brindar un poco de libertad.

No importa la disciplina, ni el estatus que se alcance dentro de ella, hay situaciones que se tornan insoportables e inmanejables y allí es cuando más necesitan ayuda de un profesional. Durante muchísimo tiempo, la depresión fue un tabú dentro del deporte. Por suerte, desde hace mucho tiempo esa ecuación cambió y la ayuda psicológica resulta determinante para superar estos procesos.

Kevin Love, fue el última estrella que se abrió plenamente y contó el calvario que le tocó vivir allá por 2012, cuando jugaba en la NBA en Minnesota Timberwolves, ya que había sufrido una lesión y apenas pudo jugar 18 partidos: “Llegás a un punto en el que entran en juego los momentos más oscuros y los pensamientos suicidas. Y comenzás a planificarlo y a ver cuál sería la ruta que tomarías. Esos son momentos realmente aterradores en mi vida. Barajaba un par de formas para hacerlo, pero daba miedo tomar ese camino y pensar en la idea de quitarme la vida. Pero era algo que me pasaba por la cabeza con bastante frecuencia”. Las palabras del campeón de la NBA con Cleveland Cavaliers en 2016 lo expuso, ofreció la piel en una entrevista con Graham Besinger.

En una carta que escribió en ESPN en 2018, Michael Phelps, el nadador más dominante de la historia, con 8 medallas en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, contó que sufrió trastornos de ansiedad y de depresión. Un paso que parecía imposible que podía dar un personaje de esa magnitud: “Hay momentos en los que me siento absolutamente inútil, donde me apago por completo pero tengo esta ira burbujeante que está por las nubes. Si soy honesto, más de una vez grité en voz alta: ‘¡Ojalá no fuera yo!’. A veces hay una sensación abrumadora de que no puedo soportarlo más. Ya no quiero ser yo”.

El tenista Robin Soderling, que llegó a ser número 4 del mundo de ATP, explicó que en el pináculo de su carrera sufrió ataques de pánico y ansiedad: “Llegué a buscar en Google cómo suicidarme, cualquier cosa era mejor que esta vida de infierno”.

Son muchos los deportitas que tomaron la determinación de hablar del tema, otros no lograron hacerlo nunca. La presión de estar siempre acechando la cima, la necesidad de los patrocinadores de estar detrás de una estrella y que cumpla con sus expectativas, los representantes, la mirada de los fanáticos, la prensa que no mide comentarios, ni los buenos ni los malos, son todas cuestiones que van minando psicológicamente al deportista.

Marcelo Roffe, Doctor en Psicología, Master en psicología en España, trabajó 15 años con José Pekerman en la Selección argentina y también en Colombia. Tiene muchos escritos acerca de la depresión de los deportistas de alto rendimiento: “La depresión en el deporte de alto rendimiento no es un tema nuevo, entiendo que lo que sucede es que ahora los atletas hablan de los momentos que les tocó vivir. En el libro que escribí en el año 2000, “Fútbol de presión”, si lo pronuncias rápido juega con ese sentido. El exceso de presión que viven los jugadores los pone en un lugar que no pueden manejar y quizá que puede derivar en la depresión. Incluso, mi penúltimo libro, que se llama “¿Y después del retiro qué?”, nació producto del suicidio de Julio César Toresani, que habla del vacío del retiro. Ahí hay 130 testimonio hablando de situaciones que le tocan vivir a estos deportistas. Tiene tres capítulos que son: resiliencia, depresión y suicidio. Se intenta ofrecer herramientas para evitar algo tan trágico como lo que le pasó a Toresani. Es decir que es un tema mucho más común que lo que la gente cree”.

Robin Soderling

Es una preocupación para el mundo del deporte y en la NBA están muy pendientes, porque desde 2018 comenzaron los jugadores a hablar abiertamente de sus problemas de salud mental. Según estudios que realizaron en la organización y por confesiones de los propios atletas, el 40% de los jugadores de la NBA padece problemas relacionados con la ansiedad y la depresión. En una conferencia de prensa que ofreció el comisionado, Adam Silver, reconoció la magnitud del inconveniente: “Cuando me reúno con ellos lo que me sorprende es ver que son realmente infelices. Desde el mundo exterior la gente ve que ellos tienen fama, dinero y todos los adornos que eso conlleva, pero hay muchos jugadores jóvenes que son realmente infelices”, finalizó.

Roffe, que trabajó en 12 clubes (actualmente lidera el Departamento de Psicología Deportiva del fútbol juvenil de Lanús) y con jugadores de la talla de Lionel Messi, Sergio Agüero, Javier Mascherano, Lucas Biglia, Carlos Tevez, Juan Guillermo Cuadrado, James Rodríguez, Mario Yepes, Faryd Mondragón, Juanfer Quintero y Radamel Falcao, es muy clara en cada de una de sus reflexiones: “Según un estudio de FiFpro (Federación Internacional de Futbolistas Profesionales), en pandemia hubo un 22% de futbolistas profesionales europeos depresivos. Y en mi libro “¿Y después del retiro qué?”, cito un estudio de ellos en el que determinaron que el 35% se deprime después del fútbol y el 28% empieza a consumir alcohol. Entonces, los duelos o lutos, en general pueden ser normales o sanos o psicopatológicos. Lo que hay que prevenir es lo segundo, por eso el psicólogo clínico y deportivo tiene que trabajar en esa línea, la prevención. Tuve varios jugadores que pensar en acelerar el auto, me lo contaron cuando empezaron a trabajar conmigo, así como lo confesó Cristaldo (Jonatan) el 9 de Racing que lo habló con su psicóloga y lo había pensado (lo confesó en una entrevista que le brindó al diario Olé). Los pensamientos suicidas durante la carrera y posterior al retiro son mucho más comunes de lo que la gente cree y ahora el deportista se anima a contarlo y ahí el psicólogo clínico y deportivo, porque deportivo solo no alcanza, es fundamental”.

El fútbol, el más popular de los deportes, no es inmune. Según informes de 2015 de FIFpro, en Europa, el 38 por ciento de los jugadores en actividadpadecían síntomas de depresión. Rafael Mateos, psicólogo deportivo de Train Your Mind, en una charla con diario El Mundo, de España explicó: “Hemos construido una imagen del deportista que es falsa, pero a la que ellos se aferran: hay que mostrarse invulnerable, ganador, seguro… Así que cuando se sienten mal, no lo cuentan ni piden ayuda. Y eso sólo agrava el problema. Estamos en la época de Mr. Wonderful: todo tiene que ser optimista y bonito. La tristeza está mal vista y se silencia”.

Dion Waiters vivió un auténtico calvario durante las tres temporadas en las que formó parte de Miami Heat, una lesión en el tobillo le permitió sólo disputar 120 partidos de los 246 posibles y cuando regresó se lo advirtió físicamente más robusto, lo que generó que algunas personas se burlasen de él: “El año pasado salí de uno de los momentos más deprimentes y frustrantes de mi vida, cuando salí de una lesión y no me sentía yo ni me parecía a mí mismo. Estaba en un lugar oscuro tanto mental como físicamente porque no pude jugar al juego que amo tanto por la operación de final de temporada. En este mundo de las redes sociales se reían de mí, hacían chistes, etc, sin saber a qué me estaba enfrentando o lo que estaba atravesando todos los días. Así que en lugar de unirme al circo, me dije a mí mismo: ‘Has pasado por la peor mierda de tu vida así que prometo que volveré a donde estaba antes de la lesión’. No he terminado todavía, pero sé que alguien en el mundo necesitaba escuchar esto. Mantente positivo, bloquea el ruido exterior y muévete”, publicó el jugador en su Instagram.

“Más del 80 por ciento de los atletas sufre depresión después de competir en los Juegos Olímpicos”. La frase de Phelps en su documental “El peso del oro”, es contundente y en de material forman parte otros deportistas como Shaun White, ganador de oro en snowboard, el patinador de velocidad sobre hielo Apolo Ohno, que ganó 8 medallas en toda su carrera, Gracie Gold y Sasha Cohen, ganadoras olímpicas del bronce y la plata, respectivamente, en patinaje artístico sobre hielo, y el clavadista David Boudia.

“No creo que a nadie le importaba realmente ayudarnos. Nadie se preocupó por acercarse y preguntarnos si estábamos bien. Mientras rindiéramos a la hora de competir, creo que nada más importaba”, duro y directo Michael Phelps acerca de la actuación de los dirigentes y promotores de la cita ecuménica.

DeMar DeRozan

Roffe es directo en el mensaje y entiende que la formación del deportista es determinante y que se debe ocupar de la salud mental de los atletas de elite, desde que comienzan a estar vinculado con los clubes de fútbol: “Como coordinador de juveniles de Lanús, hacemos talleres de “El día después” entre los 13 y los 21 años, porque ya cambió el concepto del retiro, ahora el retiro hay que trabajarlo antes. Hay que desarrollar la idea del estudio y del oficio. El hecho de que uno de cada tres jugadores profesionales tenga el secundario completo y que solamente haya un jugador recibido de 250 en el fútbol profesional, como es Hauche (Gabriel) que, incluso, no es universitario, porque tiene el profesorado de educación física, marca la no preparación del futbolista para el retiro”.

Y agregó: “Hay que atender los dos ejes. La depresión en el durante, por el vacío que te confronta muchas veces el éxito, el veneno del éxito, y la depresión posterior o la antesala de la depresión cuando te estás por retirar”.

Es un mundo complejo al que se enfrentan los atletas de elite, pero muchos lograron gritar su verdad, se quitaron ese enorme peso, aprendieron a convivir con la enfermedad. “Acabo de aprender a decir mi verdad. He aprendido que nada nos persigue como las cosas que no decimos. Mantener eso dentro es en realidad más dañino “, abrió su corazón Kevin Love. Una verdadera ayuda, una auténtica lección.