Boca

Pisacane, el napolitano que sueña con Boca

">
Juega en el Cagliari y tiene tatuado el escudo azul y oro en un brazo. Movilizado por la llegada de Daniele De Rossi, alimenta su sueño.

Fabio Pisacane, el napolitano que actualmente defiende los colores de Cagliari, tiene su corazón pintado de azul y oro. Su sueño de vestir algún día la camiseta de Boca se inyectó de esperanzas con la llegada de Daniele De Rossi a la Ribera y, como si fuera poco, ahora tiene un charrúa de compañero que lo ceba con sus historias en La Bombonera. El otro Tano de La Boca que, más allá de la distancia, se siente uno más del barrio, cual si fuera cualquier tanguero. Aunque, en verdad, Pisacane jamás siquiera olfateó el aroma de los choripanes de La Glorieta de Quique, ni se tomó el 24 para ir a la cancha, ni coreó el nombre de Riquelme con fiereza, ni nada. Pero ama a la distancia. Y ahora que habla, hasta las historias que explican que es embajador de la FIFA o aquel el relato de haber superado un coma a los 14 años son temas que prefiere postergar cuando el protagonista de la conversación es el club xeneize.

Pisacane tiene mil vidas dentro de una vida. Si hasta se han escrito dos libros con sus andanzas. Claro, Boca siempre está ahí y es por eso que cuando se trata de un medio argentino, no duda en abrir las puertas. “Lamentablemente no empezamos como queríamos. Pero estamos seguros que conseguiremos muchas satisfacciones”, dice confiado el defensor central de 33 años del Cagliari, que resalta que en el club más importante de la Isla de Cerdeña se trabaja “como si fuera una familia”. Justo ahí llegó hace no tanto el uruguayo Nahitan Nández, un futbolista al que ya venía siguiendo por ser tifosi de Boca. “Yo ya lo conocía a Nahitan porque soy hincha de Boca. Lo pude ver en vivo en la final en Madrid y comprobé lo bueno que era, el temperamento que tiene. Y la verdad que me ilusionó cuando sonaba su nombre para venir al Cagliari, porque era justo lo que necesitábamos. Tiene un carácter que le permite poder integrarse de la mejor manera”, cuenta. El italiano que lleva tatuado el escudo azul con estrellas amarillas en su antebrazo izquierdo lo recibió a pura locura: “Siendo hincha de Boca -explica-, yo creo que se él imaginaba que lo primero que le iba a preguntar era como es jugar en La Bombonera. Le mostré mi tatuaje, le dije que era mi sueño jugar en Boca y me dijo que ya me conocía porque se habló de mí en Argentina. Rápidamente, por Boca, nos entendimos muy bien”.

Pisacane festejó como un gol la llegada de su compatriota Daniele De Rossi al club de La Ribera. Lo conoce bien y resalta su temple y sabiduría. Le tocó enfrentarlo y disfrutarlo en la Azzurra y ahora como “bostero de ley” dice que el arribo del ex capitán de la Roma a la Argentina representa perfectamente lo que es Boca. “Es un campeón del mundo y lo logró todo, pero su sueño era jugar en Boca. Esto explica lo importante que es Boca en todo el mundo”, reflexiona.

Detrás del amor bostero a larga distancia, Fabio lleva las ropas de un batallador dentro y fuera de la cancha. Cuando tenía 14 años, el síndrome de Guillain-Barré, un trastorno neurológico que le paralizó el cuerpo: “A veces me paro en ese momento cuando me enfermé y pienso: esto me pasó para llegar a hacer algo grande. Alguien me eligió para pasar por esto y demostrar que se puede supera. Mi enfermedad me hizo más fuerte. Ahora soy padrino de la fundación Telethon que trata diferentes patologías en todo el mundo. Con lo que me pasó puedo decir que nunca hay que dejar de luchar para salir de situaciones difíciles que te presenta la vida”. Y continúa: “Yo creo que esta enfermedad no vino para matarme sino para completarme como persona y hacerme mejor hombre. Gracias al fútbol puedo ser una esperanza para la gente que sufre diferentes enfermedades. Quiero ayudarlos a no dejar de luchar, a no rendirse”. Aquello de no entregarse viene en su esencia: en 2011 rechazó una oferta de 50.000 euros por ir a menos en un partido de la tercera categoría cuando jugaba en Lumezzane y realizó la denuncia, lo que lo posicionó más tarde como embajador de FIFA por la legalidad.

Fabio, como buen napolitano, adora a Diego Armando Maradona y se alegra con la llegada del astro al Bosque platense. “Una de las razones de mi simpatía con Boca es principalmente por Maradona. Para mí no tiene comparación. Es el Dios del fútbol. La única comparación que tiene un poco de sentido es con Lio Messi. Pero hasta que Messi no gane algo con Argentina o se vaya a un club más chico y enamore a toda una ciudad, no habrá comparación que valga. La magia de Diego sigue intacta y se explica con que la gente ahora mismo está mas pendiente de verlo a él que por saber como va a salir Gimnasia”, detalla el Tano que no olvida aquel 9 de diciembre de 2018, cuando River le propinó, acaso, el peor cachetazo futbolístico a Boca. “Espero que Boca le pueda ganar los próximos 500 partidos a River. Me dolió mucho la final de Madrid y muchos del ambiente del fútbol lo vieron con sus ojos”, afirma y sigue soñando. Saben él y su tatuaje que este amor no terminará mañana. Será eterno, pase lo que pase.