FootGolf

Una comunión perfecta

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El footgolf nació en Holanda en 2009, llegó a la Argentina en 2010 y ya cuenta con 3000 jugadores en el país. Hay 250 torneos en todo el mundo.

Que se trata de simplemente de una diversión, que jugaban en un programa de TV, que seguro que es para pasar el tiempo… A desterrar todas esas cuestiones, lo comunión de dos deportes parió una disciplina que se extendió por el mapa, que tiene una federación internacional, 40 países afiliados, una federación local y un circuito que reúne miles y miles de jugadores. Una pelota, una cancha, jugadores, y hoyos. ¿Les resulta conocido? Sí, se trata de footgolf, la disciplina que desafía a embocar una pelota número 5 en una cavidad de 52 centímetros de diámetro. Una locura divina que se transformó en una disciplina súper profesional en todo el planeta.

Es un deporte joven que nació en Holanda, allá por 2009 y que desembarcó en estas tierras un año más tarde. Las reglas son muy similares a las del golf y se juega en canchas en las que se practica el deporte de los búnker, los fairway y el green. Puede jugarse a 9 o 18 hoyos y hay Par 3,  Par 4 y Par 5. En la Argentina, en 2010, se fundó la Federación Argentina de FootGolf y en marzo de ese año se lanzó la actividad en La Reserva Cardales. Durante esa temporada se disputaron 5 torneos abiertos en 3 canchas de golf distintas.

Los prejuicios dominaron la escena sobre esta actividad. Primero por la mirada que menospreciaba al footgolf y, luego, por cierta incertidumbre acerca de la condición elitista de la disciplina. Javier de Ancizar, presidente de la Asociación Argentina de Footgolf (AAFG) y vicepresidente de la Federación Internacional, charló con Enganche y se encargó de derribar muchos mitos y, también, de bajar a tierra cada una de las preguntas que podían rodear este deporte. “Nosotros nos encargamos todo el tiempo de tener buenas relación con el golf. Por eso, el convenio con la Asociación Argentina de Golf es clave. Se baja un mensaje desde la AAG hacia los clubes que el footgolf es un complemento y que no es una actividad que viene a reemplazar a otra, que no compite y que no quiere destruir nada. Entonces, eso ayuda mucho al desarrollo y también colabora para que sea accesible para cualquiera. No es imposible pagar una inscripción, porque hoy los clubes están entendiendo que es bienvenido este deporte. En realidad, el problema que tuvimos en el comienzo fue encontrar cancha que nos dieran el ok para poder jugar y que los socios aceptasen que se jugase footgolf. Nunca fue una traba el tema económico para llevar a cabo la disciplina”, cuenta Javier.

Hoy, hay unas 20 canchas disponibles en la Argentina. En el Gran Buenos Aires, se puede conseguir lugar para jugar casi todos los días de la semana. Mar del Plata, Madariaga, Santa Rosa, Córdoba, General Roca, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, son algunos lugares que tienen canchas disponibles para practicar footgolf. En la Argentina se estima que hay 700 jugadores que compiten, 80 actúan en la Liga Profesional y unos 3000 que juegan de forma recreativa. Y del circuito internacional participan 10.000 jugadores, de más de 30 países y hay 250 torneos en todo el mundo.

“Empezamos a trabajar en la visibilidad. Firmamos un convenio con la Asociación Argentina de Golf y desarrollamos la actividad para conseguir canchas para practicar semanalmente. Por intermedio de redes sociales hoy tratamos de hacer saber que se puede jugar prácticamente todos los días en diferentes canchas, al menos, una vez por semana”, cuenta De Ancizar.

La actividad internacional es intensa y no se detiene el crecimiento del footgolf. La economía de los países influye para potenciar la disciplina. En estos momentos Estados Unidos, Francia, Inglaterra e Italia son los lugares con más desarrollo. Japón, China y Australia están sumándose con fuerza.  Y a nivel competencias de elite, Francia, Inglaterra e Italia, son los tres países que se están profesionalizando.

“Hay jugadores que se dedican a esta actividad. Los torneos, alguno reparten plata, y otros se solventan con los sponsors. No creo que haya alguno que sólo se dedique a jugar footgolf, pero que sí es buena parte de su trabajo principal”, relata De Ancizar. Matías Perrone, que fue campeón del mundo en Marruecos en 2018, y Nicolás García, son los dos argentinos que están en el circuito internacional y que compiten cada fin de semana. “Ben Clark, es casi el único jugador del mundo que vive del footgolf. Es el número uno del mundo casi de manera indiscutida. Por lo tanto, se queda con casi todos los torneos, por eso es que puede vivir de esto. Además tiene sponsors que sostienen su carrera”, cuando Javier.

Hay 4 torneos grandes (los Majors de Inglaterra, Italia, Estados Unidos y Argentina), reparten 1000 puntos cada uno para el circuito internacional y el campeón se queda con casi 4000 dólares por competencia. Como el deporte no es ciento por ciento profesional, prácticamente no se entrenan los jugadores y el ritmo lo toman en competencia, ya que juegan casi todos los fines de semana. Por lo tanto, el entrenamiento lo hacen en el campo de juego y perfeccionan la técnica en plena acción. En la Argentina, la situación es diferente, ya que los jugadores que participan de la liga profesional, como solo tienen 8 fechas en el año, sí hay deportistas que se entrenan dos o tres veces por semana.

“No fue fácil instalar el footgolf, fueron muchas horas de trabajo. La gran ventaja que tiene este deporte es que se juega con una pelota de fútbol y eso hace que sea más fácil de acceder. No es necesario saber jugar al fútbol o al golf para practicarlo. Tenés que saber patear una pelota y es fácil de arrancar. Yo estoy full time trabajando en la Argentina para el footgolf y part-time con la federación internacional”, cuentan De Ancizar.

Dentro de las miradas de reojo sobre este deporte, es pensar que es inaccesible económicamente, sin embargo, el presidente de la AAFG, se encarga de derribar cualquier mito.

–¿Cuánto dinero sale comenzar a probar de qué se trata el footgolf?

–Si tenés una pelota de fútbol, la llevás con vos y entre 150 y 200 pesos podés alquilar una cancha por 3 horas para jugar 18 hoyos. Si no tenés una pelota algunas cancha te alquilan por 50 u 80 pesos una. Es decir, entre 250 o 300 pesos te sale una jornada de footgolf.

Está claro de qué se trata este divertido maridaje entre el golf y el fútbol. Se acabaron las miradas desconfiadas. No hay mitos que los detenga. El footgolf es una actividad sin obstáculos. Simplemente, un deporte que crece día tras día.

Foto: Twitter @AAFootGolf