Derbi de Calcuta

Un suicidio, una pasión y el clásico más increíble de la India

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Mohun Bagan y East Bengal protagonizan el famoso “Derbi de Calcuta”, el mítico partido que llegó a convocar a más de 130.000 personas y que cuenta, a su vez, la historia de un pueblo que sólo interrumpe su amor por el cricket para referenciarse en un juego que ilustra su identidad.

Por Nahuel Lanzón, especial para Enganche

Umakanta Palodhi esperó ese día con ansias. Trabajador de origen humilde de la zona sur en la región de Bengala, sabía que tenía un largo trayecto en tren hasta el Maidan, la zona central de Calcuta. Sin embargo, los largos trayectos a pie, los viajes en trenes abarrotados y el gasto de las pocas rupias que había podido ahorrar en las semanas previas, valieron la pena todo el esfuerzo. Es que su club, el Mohun Bagan, recibía en su estadio al East Bengal, en el conocido “derbi de Calcuta”, uno de los clásicos más importantes en el fútbol asiático. Ese partido era más que un partido. Palodhi lo sabía. La historia también.

El Mohun Bagan surge de las entrañas de la aristocracia india de Calcuta. Fueron las clases altas locales, con acceso a una educación de calidad y los recursos económicos suficientes, las que decidieron fundar el club en 1889. En un inicio, la gran mayoría de los clubes deportivos en la India eran fundados y conformados en su mayoría por británicos. Muchos de ellos, incluso, con un estricto código que dejaba afuera de toda participación a cualquier persona no anglosajona. Así, más allá de la posición económica de sus fundadores, había un sentir anti-británico que era clave para entender el origen del Mohun Bagan, un club con raíces nacionalistas.

Los éxitos deportivos y la masividad del Mohun Bagan comenzarían a llegar en el 1900, con el arribo al club de Sailen Basu, general de la armada por esos años. Basu comenzó a aplicar un riguroso entrenamiento militar sobre los futbolistas y este desarrollo les permitió no sólo empezar a ganar distintos certámenes, sino tener resultados auspiciosos contra equipos británicos. El máximo hito en esta historia temprana es la final de la IFA Shield. Allí, el Mohun Bagan derrotó 2 a 1 al East Yorkshire Regiment, donde por primera vez un equipo formado por jugadores locales derrotó a un club inglés. Momento determinante, todo un aconteciendo para el fútbol indio y hasta para los movimientos independentistas de la región, según arriesgan algunos, fueron esta clase de logros los que en un primer momento le otorgaron al club una masividad desconocida hasta ese entonces. Tras esta entrada en escena arrasadora, la institución estuvo varias décadas (entre 1920 y 1940) sin poder levantar un trofeo. Pero la identidad del Mohun Bagan como un símbolo nacionalista en contraposición al colonialismo británico ya había hecho raíces en Calcuta.

Una tarde de 1920, el Mohun Bagan jugaría contra el Jorabagan una semifinal por el Trofeo Cooch Behar, uno de los campeonatos que no limitaban la participación de equipos hindúes, a diferencia de la liga principal, la Liga de Calcuta, que sólo permitía dos.

Cuenta la historia que el mejor jugador del Jorabagan, Sailesh Bose, no participó de ese encuentro y la razón no era deportiva: no estaba ni suspendido, ni lesionado, ni mucho menos era una decisión táctica. ¿Por qué no jugaba? El vicepresidente, Suresh Chandra Chaudhuri, sabía que su ausencia no tenía que ver con cuestiones futbolísticas. Bose era un jugador nacido en Dhaka, que en ese momento era la capital de la llamada “East Bengal” o Bengala Oriental. Luego nombrada “Pakistán del Este”, a partir de la independencia de la India, para convertirse en lo que hoy conocemos como Bangaldesh. Durante esa época, era muy común el flujo migratorio de esa región a Calcuta, considerada la capital de toda la zona durante los años del imperio británico. En un relato que la humanidad produjo miles de veces, la cercanía geográfica y la posibilidad de una mejor pasar económico produjo este flujo migratorio interno. A la par, las diferencias culturales entre ambas regiones generaban un resentimiento entre la población local hacia los inmigrantes. Por eso, Chaudhuri sabía las razones por las que no jugó Bose: sus orígenes, y no sus condiciones futbolísticas, lo marginaron. A raíz de este hecho puntual, Chaudhuri junto con otros dirigentes abandonaron Jorabagan y fundaron su propio club ese mismo año: así nació el East Bengal FC. Este club apareció como una representación de ese sector mayoritariamente marginado en Calcuta y sobre esa base comenzó a erigir sus orígenes. Era el club de los inmigrantes.

Con el paso del tiempo, cuando finalmente la India se independizó del ostracismo inglés, los locales en Calcuta comenzaron a utilizar términos para diferenciar a estos dos grandes grupos sociales dentro de la sociedad bengalí. Por un lado, los Ghotis, nativos de la región, practicantes en su mayoría el hinduísmo y, obviamente, hinchas del Mohun Bagan. Los ghotis miraron siempre con desprecio a los Bangals, término utilizado para definir a aquellas familias que se originaron en la región de Bengala Oriental, que luego emigraron hacia la región occidental y que encontraron en el East Bengal su club de pertenencia.

Rápidamente, el East Bengal se hizo su lugar en la Liga de Calcuta, aún bajo la protesta del Mohun Bagan. Así también comenzó a ganar los trofeos que su rival no podía obtener. Esto era visto como una afrenta por los hinchas del Mohun Bagan, que observaban en el East Bengal a una especie de aberración deportiva: “Los inmigrantes que desdeñamos y están por debajo nuestro en la pirámide social nos están superando en el terreno deportivo”. Este mismo hecho, visto desde el otro lado, no hizo más que popularizar a su clásico rival: le daba no sólo un club de pertenencia, sino también un relato épico ante la adversidad del día a día. La frase de un hincha del East Bengal explica este sentimiento: “Mi abuelo llegó a Calcuta y no tenía nada. No tenía trabajo, no tenía casa y no tenía para comer. Pero tenía al East Bengal”.

Con el tiempo, las épocas doradas de ambos clubes se fueron sucediendo. Primero, el Mohun Bagan durante la década del 60. Luego, en los 70 para el East Bengal. Ambos dominaban la escena del fútbol, ahora no sólo regional, sino nacional. Sus clásicos eran esperados por todos, ya sea que se jugara en los estadios de ellos o posteriormente, ya con el Salt Lake Stadium inaugurado en 1984, en terreno neutral debido a la cantidad de hinchas que asistían a cada encuentro. Incluso, lograron el récord de taquilla para un clásico en 1997, donde aproximadamente 130.000 personas vieron cómo el East Bengal derrotaba 4 a 1 al Mohun Bagan. Por las pasiones que genera el fútbol, pero sobre todo por esta marcada diferencia entre ambos grupos, muchos encuentros también finalizaron con incidentes ya sea en las tribunas o en las afueras. Así se recuerda la mayor tragedia entre ambos clubes en 1980, donde 16 jóvenes perdieron la vida en enfrentamientos provocados durante el partido.

Sin entender esta rivalidad, es imposible entender las razones por las que en Calcuta el fútbol es más popular que el cricket, generalmente considerado el deporte nacional en la India. Fue el fútbol el canal simbólico que encontraron los habitantes para manifestar las diferencias sociales, ya sea en un primer momento con los ingleses, y luego entre los distintos grupos sociales bengalíes.

Hoy la historia encuentra a ambos clubes en situaciones similares. El fútbol local en la India, sacando a estos dos clubes, nunca terminó de gestarse y, a la sombra del cricket, los recursos siempre fueron escasos. Eso provocó que la I-League sea una liga con poca relevancia a nivel nacional y continental. Con sucesivos problemas económicos y malas gestiones dirigenciales mediante, ambos clubes entraron en crisis financieras importantes. Esto sólo se exacerbó con la creación de la Indian Super League en 2014. La ISL llegó con grandes aportes de empresarios, actores y estrellas del cricket, que fundaron una nueva competencia que busca revitalizar el fútbol en el país. Tanto el Mohun Bagan como el East Bengal, decidieron no formar parte ya que la prima para ingresar era excesivamente elevada y veían esto como una forma “elegante” de bloquear su ingreso. Detrás de esto, el negocio: la ISL ya tenía reservada esa ciudad para el Atlético de Calcuta, fundado por un famoso jugador de críquet asociado con el presidente del Atlético de Madrid. Si ambos clubes hubiesen ingresado, esa franquicia no tendría razón de existir.

Hoy la situación es distinta: el Atlético de Madrid abandonó la inversión y hoy el club apenas se llama ATK y sólo lleva unas 12.000 personas por partido en promedio. La Federación de fútbol de la India finalmente le otorgó a la ISL el lugar de la primera liga. A cambio, le permite una entrada “económica” a dos nuevos clubes de la I-League, que todos suponen serán los protagonistas de esta historia, y un sistema de ascensos y descensos a partir de 2021. Quizás su entrada a una liga con más recursos permita revitalizar a ambos equipos desde lo deportivo, pero aún hoy, el derbi sigue siendo el máximo hito futbolístico del país y la tensión social sigue estando tan presente como desde el primer día.

Umakanta Palodhi no es un personaje más en este relato. Es una leyenda. En 1975 se jugó la final del IFA Shield entre el Mohun Bagan y el East Bengal. Ese día el East Bengal goleó 5 a 0 al Mohun Bagan, la máxima goleada registada hasta hoy, y se coronó campeón. Palodhi no pudo soportar la vergüenza y la deshonra de ese resultado, y ese mismo día decidio suicidarse, no sin antes dejar una nota: “Reviviré para ser jugador del Mohun Bagan y vengaré este resultado”. Hindú él, como la mayoría de los hinchas del Mohun Bagan, da la reencarnación como un hecho, algo que se aprecia también en la literatura india o hasta en sus películas. El fútbol, a veces, es sólo un muestrario de las pasiones y de las identidades de los pueblos. Y el derbi de Calcuta también lo es.