Germán Lauro

Más allá del legado

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Nació hace 35 años en Trenque Lauquen y hace un puñado de días anunció su retiro del deporte de alto rendimiento. La historia y el devenir de un atleta que forjó su camino.

Por Marianela Balinotti

“El atletismo me dio todo. Lo es todo. Desde reconocimiento y logros hasta la posibilidad de estudiar y recorrer el mundo”. En la vida de Germán Lauro, las palabras marcaron gran parte de su destino. Como si fueran balas lanzadas de manera pragmática y consciente, sus decisiones siempre tuvieron un argumento fáctico. Casi palpable. Y a los 35 años la cosa no cambió. Hace algunas semanas anunció su retiro del atletismo y, como contrapartida, fue designado por la Confederación Argentina de Atletismo (CADA) para ser el jefe de equipo del atletismo nacional en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Un cargo acorde a su historia y compromiso, un puesto que posteriormente lo tendrá como técnico operativo de selecciones nacionales de la CADA. “Ojalá que cada vez que se vaya un atleta, aparezca uno nuevo que continúe el camino sembrado para que el atletismo argentino siga creciendo. Creo que Nazareno Sasia (N. de R.: medallista olímpico en los Juegos de La Juventud Buenos Aires 2018 en bala) tiene una gran proyección”, se anima a decirle a Enganche, horas después de hacer pública una determinación que maceró durante largo tiempo.

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En la previa… dos potencias se saludan!!🐷🐷

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Desde la tribuna, Lauro era inconfundible. Sus rulos característicos resaltaban entre las cabelleras del resto de los participantes que aguardaban su turno para lanzar la bala. Su entrenador lo miraba atentamente, le gritaba, le daba indicaciones antes de cada tiro. En su rostro siempre se percibía seriedad y concentración máxima. Afirma que trataba de poner la mente en blanco. Como si fuera una cábala, siempre su musculosa era de frente y dorso celeste y negra en los costados; llevaba abrochado su apellido escrito en negro sobre una superficie blanca. En cada tiro, sus zapatillas amarillas giraban a la par de su robusto cuerpo de 1,87 metro y casi 120 kilos. Y de su mano derecha, cada vez, se desprendía lo más lejos posible ese implemento redondo de acero y 7,26 kilogramos de peso. En los Juegos Olímpicos de Londres 2012, justamente, esa bala cayó en el campo del estadio Olímpico y el sueño que empezó a forjar en Trenque Lauquen tomó forma como, quizás, nunca antes. “En ese momento estaba muy tranquilo y solo quería competir. Tenía cierto nerviosismo previo, pero no se me cruzaba nada por la cabeza”, recuerda. Esa tarde, lo asume con cierto pudor, hizo historia para el atletismo nacional al lograr un sexto puesto en la final olímpica. Esa gesta es, hasta el momento, la mejor actuación de un atleta argentino en una cita olímpica en más de medio siglo, además de igualar la mejor actuación de la historia de un lanzador de nuestro país (Federico Kleger fue sexto y séptimo en martillo en Amsterdam 1928 y Los Ángeles 1932 respectivamente). Ese día, su mejor lanzamiento fue 20,84 metros para ser récord argentino en ese entonces. “Después, cuando se terminó, se me vino todo a la cabeza. No sé si podría elegir hoy el mejor momento deportivo que tuve, pero sin dudas esa final olímpica está en esa lista. De todas formas, hay muchos momentos que tienen su valor particular”, confiesa quien además fue olímpico en Pekín 2008 y Río 2016.

Hoy, 35 años después, de los cuales 22 los destinó al alto rendimiento, decidió ponerle fin a su carrera deportiva. “Es algo que venía pensando hace rato porque es una sumatoria de varias cosas: el cansancio de tanto tiempo, el año pasado que no fue mi mejor año en lo deportivo debido a varias lesiones y molestias que no me permitieron entrenar ni competir bien. Charlándolo con mi entrenador, con gente cercana, venía preguntándomelo y consultándolo. Surgió ahora la idea de ponerle punto final a todo esto porque ya era algo que venía muy complicado y este año iba a ser muy exigente (por los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y la lucha por la clasificación). Y la verdad es que yo también soy muy exigente e iba a ser difícil poder soportar un año así. Entonces la idea fue decir ‘bueno, hasta acá llegamos y empezamos a pensar en otra cosa’”, afirma convencido el poseedor de 22 títulos nacionales (13 en bala y nueve en disco) y quien además consiguió dos podios Panamericanos (bronce en Guadalajara 2011 y Toronto 2015). Su palmarés no concluye ahí. Germán Lauro también fue el primer argentino en competir en la Liga de Diamante: en Doha 2013 ganó la medalla de plata y logró el récord sudamericano en bala (21,26 metros).

–¿Cuál es el mayor legado que le dejás al atletismo argentino?

–Sería correcto que eso lo dijera otra persona. Intenté dejar la experiencia de que una persona en Argentina puede llegar a competir a gran nivel internacional. No sólo yo sino varios de los chicos fuimos abriendo el camino en el atletismo internacional y ganándonos un lugar en el atletismo para que futuras generaciones puedan aprovecharlo.

–¿Qué es el atletismo para vos?

–Lo es todo. El deporte en sí es todo. Llevo más de dos tercios de mi vida practicando atletismo. Mi vida, hasta la semana pasada, giraba en torno al deporte, desde que me levantaba hasta que me acostaba, lo que comía, los descansos, vacaciones. Todo iba en función del deporte. Por eso, era un poco todo. Yo en esa carta de despedida que subí a las redes sociales lo digo: el atletismo me dio todo. Desde reconocimiento y logros hasta la posibilidad de estudiar y de recorrer el mundo. Muchas cosas. La verdad es que estoy sumamente agradecido.

Argentina’s German Lauro competes in the men’s shot put final at the London 2012 Olympic Games at the Olympic Stadium August 3, 2012. REUTERS/Phil Noble (BRITAIN – Tags: SPORT ATHLETICS OLYMPICS)

Con los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018, que se llevaron a cabo en Buenos Aires, se creó el Parque Olímpico y se instaló la idea de trasladar el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD) en la zona sur de la Ciudad, en Villa Soldati. Varios atletas se manifestaron en contra de esta propuesta hasta que finalmente, con el cambio de Gobierno Nacional en diciembre de 2019, se decidió dar un paso atrás con esta idea de mudar el CeNARD para pasar a potenciarlo y contar con dos centros de alto rendimiento deportivo.

–¿Qué se te cruzó por la cabeza cuando empezaron a circular rumores por la venta del CeNARD?

–Es complicado. Yo siempre tuve la postura de que a veces las  estructuras viejas no sirven para nada, pero tampoco es bueno perder estructuras por más viejas que sean. El cambio que se quiso hacer creo que no resultó bien pensado a la hora de la logística. Más allá de que al Parque Olímpico todavía le falte mucho desarrollo y por más que haya muy buenas intenciones, está en un lugar que no es lo más cómodo para los deportistas. Si vos tenés un gran centro, pero lo tenés en una zona incómoda, no lo van a elegir los deportistas. El CeNARD siempre necesitó y va a necesitar infraestructura nueva, mucho desarrollo. Viene de una base de hace casi 50 años. Yo creo que, en vez de hacer algo más por imposición, tendría que haber sido algo más charlado, con buenas propuestas, escuchar a todo el mundo y llegar a un acuerdo. Yo creo que se quiso hacer por imposición y se chocaron contra una pared. Se podría haber tratado de otra forma.

Fue justamente durante los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires llegó, quizás, la prolongación de Germán Lauro en un futuro: el entrerriano Nazareno Sasia se proclamó campeón olímpico en bala. Germán Lauro estuvo involucrado en el proceso, acompañó a Nazareno, que tiene 19 años y todo indica que tomará la posta, el legado que deja Lauro.

–¿Qué significó para vos que haya aparecido un Nazareno Sasia y cómo lo ves para el futuro?

–Nazareno para mí es un gran talento, una gran proyección que hoy tiene el atletismo argentino. Creo que es el mejor proyecto que hay a futuro. No solo en lanzamiento sino en todas las pruebas. Tiene una gran proyección, tanto él como otros deportistas, pero él ya ha marcado un buen nivel en categorías inferiores (todavía sigue siendo U20) así que es muy chico. Le quedan muchos años de desarrollo. Hay que saber esperar por lo menos unos 5 o 6 años más para que madure tanto deportiva como físicamente. Para mí es una gran alegría porque hace las pruebas que yo hacía. Me pone muy contento porque marca una continuidad. Ojalá tuviéramos un recambio en todas las pruebas. Que cada vez que se va un atleta aparezca uno nuevo y continúe el camino sembrado para que el atletismo argentino siga creciendo.

Germán fue, además, finalista mundial en Moscú 2013 (séptima posición) y Pekín 2015 (noveno) como también en los Mundiales Indoor en los que obtuvo el sexto puesto: Estambul 2012 (récord nacional y sudamericano), Sapot 2014 y Portland 2016. A nivel sudamericano, cosechó 18 medallas (nueve de oro, de las cuales seis fueron en bala y tres en disco). Logros que pudo obtener con la ayuda de sus grandes referentes y entrenadores: Rodolfo Barizza, Andrés Charadía, Sergio Alfonsini, Néstor Vega y Carlos Llera. Sus amigos, como él mismo los define. “Durante todos estos años fueron amigos que transitaron un camino de vida conmigo. Me ayudaron, me dieron muchísimo. Yo traté de darles todo lo posible y espero haber logrado eso. Y, sin embargo, voy a estar continuamente en deuda con ellos”, sostiene el segundo mayor campeón de la historia del atletismo argentino, detrás del fondista Domingo Amaison.

–Después de tantos logros, ¿sentís que te quedó algo pendiente?

–Pendiente quizás me quedó haber logrado una medalla olímpica, pero uno también es consciente de sus limitaciones y sabía que, a pesar de que no estuvimos lejos, yo di todo de mí en la carrera y conseguí todo lo que pude conseguir.

Pese a todo lo logrado, el camino de Germán no siempre fue fácil. Tuvo que pasar de Trenque Lauquen, una ciudad de 45.000 habitantes, a vivir en el hotel del CeNARD. Otro ritmo de vida, otra velocidad, otras distancias, otra idiosincrasia. Le costó muchísimo adaptarse. “El primer año que viene a Buenos Aires hubo un momento en el que casi dejo todo. Venía de un año deportivamente malo y no me estaba adaptando. Y en un momento dije ‘dejo todo’. Si total, no arriesgaba nada. Pero varios familiares y amigos me convencieron y decidí continuar”.

–Pensando en modo ex atleta y tocando la puerta como dirigente, ¿qué te gustaría poder lograr como meta a mediano y largo plazo?

–La meta es que el deporte crezca. Que tengamos más gente practicando el deporte. Que sea un deporte más popular, que la gente tenga mayor acceso. A largo plazo, que podamos tener más deportistas de alto nivel. Atletas que puedan pelear por una medalla tanto a nivel mundial como a nivel olímpico, campeones panamericanos. Que sea más habitual para el atletismo argentino tener finalistas mundiales. Tener más argentinos en el alto nivel mundial. Ese es el objetivo grandísimo a largo plazo.

Con una mirada integral, dentro y fuera del campo, Lauro se convirtió en un defensor del deporte como herramienta de cambio social. “Mi mirada siempre fue igual, no cambió. El deporte nunca estuvo en un plano central. Nunca se usó al deporte para desarrollarnos como país. Pasaron gestiones que tuvieron muchísima plata y la que destinaban al deporte era muy poca. Si queremos crecer como sociedad, tenemos que impulsar un verdadero cambio cultural y el deporte es calve en esto, porque genera trabajo en equipo, potencia los objetivos, compromete a las personas. Y en nuestra sociedad, son cosas que se están agotando. Por eso tenemos que empezar a pensar a largo plazo, pensar un norte e ir en esa dirección”.