Inés Arrondo

Una Leona inclusiva

La marplatense asumió como Secretaria de Deporte de la Nación, un puesto que, hasta esta gestión, siempre había estado a cargo de hombres. Un cambio de época en puestos de gestión y decisión que busca romper con la hegemonía masculina.

Para Inés el partido ya empezó. Y desde hace rato. Incluso mucho antes de que Alberto Fernández, con el Frente de Todos, se impusiera en las elecciones presidenciales de 2019. Inés es Inés Arrondo. Es Ney, apodo que le ofrendó Luciana Aymar, en honor a una amiga de la infancia de la rosarina. Inés es la Leona campeona del Mundo y doble medallista olímpica. Es la que dio los últimos trazos al dibujo que forjó el mito de las Leonas durante los Juegos de Sydney 2000: “La postura corporal de esa leona no estaba en reposo, sino que se estaba levantando para ir a pegar un zarpazo. Tenía algunos trazos de las leonas de los frisos persas, de ese ejército conquistador que estaban en los libros de arquitectura de mis viejos. Ese símbolo tuvo algo muy lindo: el sentido de los colectivo principalmente. Porque, en realidad, es un símbolo que representa el significado que tiene todo ese equipo reunido, todas esas mujeres juntas. Era lo que representábamos todas juntas, que era algo mucho más grande que cada una individualmente”, le dice a Enganche.

Inés es esa leona que añora el pasado de gloria deportiva, pero a la vez es la primera mujer que asume el puesto de Secretaria de Deporte de la Nación, como sucesora de Diógenes de Urquiza en la degradada Agencia macrista. Es quien sienta su postura favorable respecto al aborto legal, seguro y gratuito. Y lo hace, en tiempos de redes sociales, a través de un tuit fijado en su cuenta en el que clama, como lo hacen miles de mujeres, por el #NiUnaMenos para que “no obliguemos a miles de mujeres a la clandestinidad o a terminar muertas por interrumpir un embarazo”. A los 42 años, Arrondo siente que el alto rendimiento la curtió para hacerse cargo de un puesto que históricamente tuvo siempre a hombres liderando y asume que, en los nuevos tiempos que corren, la mujer puso en tensión moldes, roles y preceptos que empiezan a deshilacharse en pos de una sociedad más justa e inclusiva.

–Tomando la mirada que se gestó en los últimos días sobre los runners porteños, con un recorte muy sesgado, ¿por qué hay prejuicios sobre el deporte que vos practicabas? Algo que también aplica al rugby…

–Porque en sus orígenes arranca en los colegios ingleses y en sectores de clase media y media alta. Lo empiezan a practicar esos sectores. Y lo lindo es que, a partir del surgimiento de las Leonas y de la leona como símbolo, el hockey se volvió un deporte popular. Se desarrolló hasta una industria nacional de insumos de hockey a partir del surgimiento de las Leonas. Así se volvió una herramienta muy valiosa para incluir a miles de pibas y mujeres adultas adentro de una cancha. Y esa es la medalla más linda que ganamos.

–¿Por encima de los títulos, de las medallas olímpicas, los títulos del mundo?

–Sí, me quedo con eso. Si me tengo que quedar con algo, me quedo con eso, sin dudas. Que de repente en los rinconcitos de nuestro país, en miles de clubes, empezaran a ganarse metros cuadrados para las mujeres. Porque pasó eso, hubo clubes que empezaron a ceder algunas de las canchas de fútbol que tenían para cortarle más el pasto, pasarle más el rodillo, armar arcos de hockey y que las mujeres empezaran a ganar un lugar.

Jugando con las Leonas frente a Japón, en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004

–Eso generó un espacio de inclusión. Por poner un ejemplo, en Avellaneda, históricamente el club de hockey era Regatas, pero Arsenal abrió su escuela y armó sus equipos en esos años. Ahora Racing también le dio su lugar. Y los ejemplos se multiplicaron…

–Eso es incluir. Lo lindo que pasó es que miles de nenas empezaron a pedir jugar al hockey, empezaron a pedirles a sus familias que querían eso. Y eso generó una demanda en las que los clubes debieron prestar atención. Se empezó a dar esa discusión hacia adentro de las estructuras del deporte. Eso fue alucinante, que se abra esa discusión está buenísimo. Profesores de educación física que tuvieron que aprender de hockey porque no había muchas entrenadoras o entrenadores para poder abarcar esa demanda. 

–Estabas trabajando en Mar del Plata, tu ciudad, y volviste a Buenos Aires para un nuevo desafío, ¿qué te impulsó para involucrarte en un desafío semejante como la Secretaría de Deporte de la Nación?

–Porque en algún momento decidí involucrarme en la política, entendiendo que es el espacio desde el cual vamos a poder hacer nuestras grandes transformaciones como sociedad. Entonces, me parece importante que todas las personas en general, desde el ámbito en el que estén, se involucren. Nuestra generación vivió momentos de la política muy complejos. Nacidos muchos en tiempos de dictadura, atravesamos todos los 90 y las políticas neoliberales. Vi a mis viejos entregar nuestra casa hipotecada porque no tenían trabajo. Todo eso de alguna manera fue muy movilizante y nos mostró lo que representa la política para determinadas ideologías. Porque la política es una herramienta y lo que define cómo se utiliza son las ideologías. Creo que a partir de los gobiernos de Néstor [Kirchner] y de Cristina [Fernández] empecé a sentir cuál era el sentido de la política utilizada en pos de la justicia social, de la redistribución, de las posibilidades, del acceso de derechos. Y ahí es cuando empiezo a involucrarme un poco más o a sentir que es un ámbito desde donde se podían hacer grandes transformaciones positivas. Después, con el gobierno de [Mauricio] Macri, empiezo a definir el hecho de involucrarme. También me agarra en un momento de mi vida en el que ya no estaba abocada a mi carrera deportiva y priorizando eso. Y en ese momento, post carrera, me acerco a la función pública a trabajar en el desarrollo del deporte en mi ciudad, decido regresar a Mar del Plata para involucrarme ahí y comienzo a trabajar en la Secretaría de Deportes de Mar del Plata y a entender en profundidad todo lo que tiene que ver con la función pública y el sentido que tiene.   

–Mencionás la palabra ideología y en los 90 fue una palabra bastardeada, incluso sucede hoy. En ese entonces eras deportista de alto rendimiento como integrante de las Leonas, ¿te pasó que dentro de ese ámbito te hayan marcado como una persona demasiado ideológica?

–No demasiado ideológica, pero siempre era de las que se plantaba a discutir o a marcar una posición determinada. La verdad es que la peor crisis de nuestro país la atravesamos en nuestro pico de rendimiento. Ese era un contraste muy fuerte. Te dejaba una sensación dicotómica muy grande: por un lado estar en el pico de la alegría por los logros para nuestro país, en un momento en el que el país estaba completamente golpeado como ocurrió en 2000, 2001 y 2002 que son los años en los que las Leonas nos consagramos. Era estar trayendo una alegría en medio de una enorme tristeza y desesperación. Nosotras nos habíamos tenido que sobreponer a muchas circunstancias adversas para poder estar ahí y estar en condiciones de competir. Toda esa etapa preparatoria, la cancha del Cenard era un desastre y teníamos que irnos a entrenar a Quilmes, a San Fernando y así todos los días. Eran cadenas de teléfono, el día anterior, para saber a dónde nos íbamos a entrenar porque las bombas estaban rotas y no se iba a poder arreglar, porque cobrábamos las becas seis o siete meses después. No había plata y todo el entorno estaba muy complicado. Siendo de Mar del Plata vi cómo nos quedamos sin una franja etaria porque se iban al exterior o a donde pudieran encontrar un trabajo porque acá no había laburo. La dicotomía era la sensación de que más allá de todo eso, y de no tener recursos y tener que entrenar con bochas mongopichu (NdeR: se refiere a una pelota cualquiera) y Holanda estar haciéndolo con bochas Kookaburra (consideradas de las mejores) pudimos competir. A pesar de todo eso, logramos un título mundial. Entonces, la sensación era pensar por qué con el potencial que tenemos como pueblo, con la fuerza que tenemos las argentinas y los argentinos, no podemos salir adelante. O por qué elegimos tan mal, en ese momento. Por qué no elegir lo que nos hace bien.

–¿Con qué te encontraste al asumir?

–Con un deporte degradado en todo sentido: estructuralmente, presupuestariamente. Los últimos tres años se asignó prácticamente el mismo presupuesto al deporte. Y, por otro lado, complicado en sus estructuras en cuanto a la participación de las personas porque durante el gobierno anterior las políticas macroeconómicas impactaron mucho en la economía familiar y eso hizo que muchísimas personas se alejaran del deporte, muchísimas familias tuvieron que repensar a qué destinaban los recursos. Recayó muchísimo el poder adquisitivo de las familias y eso hizo que se alejaran de los clubes que son los principales promotores del deporte en el modelo argentino de desarrollo deportivo.    

Con el presidente Alberto Fernández

–La base son los clubes, los grandes y también los de barrio. ¿Es todo un mensaje, hacia afuera y hacia adentro, que la Secretaría recupere su grado?            

–Sí, porque tiene que ver con volver a jerarquizar el área de Deportes y ponerla en el sentido de funcionamiento que tiene que tener en cuanto a lo que representa el deporte para el desarrollo humano y como mejorador de la calidad de vida y para la construcción de una sociedad más justa, más igualitaria. Hace poco, [el presidente] Alberto [Fernández] decía que tiene que ver con un espacio para mejorar el espíritu y mucho tiene que ver con eso. Las y los que hemos estado vinculados a un club hemos vivido en primera persona el sentido de pertenencia y a un objetivo común junto con otras personas. Y eso, creo, es un sentimiento que se lo deseamos a todo el mundo.

–Eso excede el llegar o no al alto rendimiento, la vida de club, participar de esa dinámica, se torna un espacio imprescindible de educación y cultura.

–Más allá de eso, hablo del deporte como herramienta para el desarrollo humano que es algo importantísimo. Es parte del proceso educativo porque tiene mecanismos que hasta son interesantes en el proceso de educación mismo. Es algo que hemos hablado con Nico Trotta (Ministro de Educación) porque buscamos articulaciones posibles y el deporte en sí como ámbito tiene un montón de características interesantes para el proceso educativo. De hecho, el deporte puede recuperar la atención en una niña o un niño que discontinúa su proceso escolar y es un captador de atención.

–En tiempos de bullying, con los más chicos, es un espacio de inclusión. Hace unos días, en una charla con Germán Chiaraviglio y él decía que el atletismo de por sí es un deporte que tiene espacio para todo tipo de físicos y cuerpos, ¿eso no pasa en la escuela?

–Bueno, lo que está bueno es que eso se traduzca en la escuela de alguna manera, pero es real que, en cuanto al ejercicio de las capacidades físicas, psicológicas y sociales del deporte, es un ámbito alucinante porque lo que propone es el juego. Y el juego tiene un montón de condimentos que son muy interesantes para educar: el respeto a las reglas, entender que las reglas le dan forma al juego sino el juego pierde forma y pierde sentido, el competir en igualdad de condiciones y en que todos somos iguales adentro de una cancha. Tiene un montón de simbolismos que son importantes para el desarrollo de la vida en sociedad.

–Desde que asumiste dejaste en claro que tu gestión iba a estar atravesada por la cuestión de género, ¿qué implica ser mujer en un universo político dominado por hombres?

–Es tener que convivir constantemente con situaciones incómodas, con mecanismos de las personas donde se ven replicadas las estructuras que tiene la sociedad aún hoy, más allá de que se estén cuestionando y se esté haciendo crujir esas estructuras con muchísimo esfuerzo por parte de todas nosotras. Pero esas estructuras aún están y genera una incomodidad muy grande el hecho de tener que convivir con eso y estar constantemente visible para transformarlo.

–¿Te pasó a vos eso en algún caso como deportista? Por caso, en tu tiempo como deportista de alto rendimiento, al principio, las Leonas jugaban con ropa de varón. Y eso es naturalizar prácticas que no son naturales…

–La ropa es algo visible, sí, es algo simbólico. También me refiero a la manera de vincularse de los hombres con las mujeres. La sociedad ha puesto a la mujer en la organización social del cuidado, la puso en el lugar de estar para la atención del hombre. Entonces, de repente, para el hombre ponerse a discutir de igual a igual con la mujer, a la cual la sociedad la pone en un lugar de sumisión y de estar a disposición, lo que representa toda una incomodidad muy grande. Incluso, a veces a la hora de no encontrar herramientas para poder resolverlo, las situaciones con las que se conviven son de violencia, de invisibilización: hacer de cuenta que la mujer no está.

–¿El fútbol es el ámbito deportivo donde más se ha invisibilizado a la mujer? ¿Es el lugar en el que el hombre se siente más vulnerado o ve en peligro su masculinidad en la actualidad?

–¿Vulnerado?

–Sí, vulnerado. Se escucha a hombres decir que una mujer no puede hablar de fútbol porque nunca va a sentir lo que es pegarle a una pelota. Sin embargo, cada vez hay más mujeres que lo practican.

–Con eso se convive a diario. Las estructuras sociales se ven reflejadas en un hombre que no cree posible que una mujer entienda o interprete otros aspectos de la vida para los cuales él considera que ha sido traída al mundo. Pasa lo mismo con lo dirigencial, porque el rol que tienen asignados las mujeres en la sociedad, para esos hombres, es estar cuidando a los pibes.

–Claro, suena a un mensaje arcaico de “las mujeres deben estar en la cocina”, un mensaje vetusto que las nuevas generaciones no lo tienen incorporado. De hecho, son más pragmáticos a los cambios que se vienen gestando, incluso con respecto a la sexualidad…

–Las generaciones que vienen ahora van a reconfigurar muchos aspectos de todas estas estructuras sociales y a replantearlas. Se ha avanzado en ese sentido, pero falta muchísimo todavía. Hay veces que cuando suena esta lógica de “bueno, ya está resuelto este tema”. ¡Y no, no está resuelto! Y en el deporte está a la vista que no está resuelto: las comisiones directivas de los clubes y de las federaciones tienen muy pocas mujeres. Y en la medida en la que no se esté en esos lugares de discusión será difícil que la mujer pueda estar considerada dentro de las políticas y de las decisiones.

–En una nota dijiste que “no hay alto rendimiento posible si no hay bases de participación fuertes”… ¿Cómo se explica eso?

–No se puede atender solo las necesidades del alto rendimiento. Tenemos que pensar estrategias para que el deporte aparezca en la vida de nuestras niñas, niños y jóvenes mucho más de lo que aparece al día de hoy. Tiene que aparecer mucho más en la escuela, mucho más en el espacio público, en la plaza del barrio, en los programas que se articulen con las distintas estructuras del Estado. Y tienen que aparecer más en los clubes y estos volverse un proyecto sostenible sin tener que padecer políticas como las del gobierno anterior donde, por ejemplo, el esquema tarifario los mató en su microenconomía. Eso hizo que el proyecto de club se padezca más que vivirse como algo necesario para mejorar la calidad de vida, con un proyecto comunitario. Siempre está esa discusión: si se atiende al alto rendimiento o si se abarca al desarrollo del deporte social como si fueran cosas que van por separado.

–La mirada de ustedes buscan implementar, entonces, ¿que el deporte social y el alto rendimiento vayan de la mano?

–Sí, porque se nutren constantemente. Para nosotros que haya atletas que se consagren representa que miles de pibes y pibas se acerquen a una disciplina deportiva porque vieron que a las Leonas les fue bien, porque vieron que a uno de los tenistas le fue bien, porque vieron que a [Sebastián] Crismanich le fue bien. Lo que pasó con las Leonas, más allá de lo que representamos en cuanto a valores de trabajo en equipo y de los logros, hizo que se visibilizara mucho más nuestra carrera deportiva. Salimos campeonas del mundo, salimos medallistas olímpicas y eso hizo que miles de pibas se acercaran al deporte. Entonces, son sistemas que se nutren mutuamente. No se puede pensar uno sin el otro.

–En esta cuestión de nutrir, ¿cómo se puede romper con la meritocracia en el deporte? Porque el aporte aparece cuando llegan los éxitos, pero en el durante es muy complejo que un talento consiga apoyo y cuando está ese apoyo suele ser externo. Y en ese camino se pierden posibles talentos que dejan el deporte.

–No, podés pensar que los estás perdiendo o podés pensar que estás ganando la participación de muchos chicos más. La pista tiene ocho carriles, es decir, va haber ocho que van a correr. Entonces, lo importante es lo que sucedió con todos los que no llegaron a estar en esa instancia de clasificación pero que el deporte apareció como mejorador de su calidad de vida, como inspirador para traccionar en sus vidas. No se trata sólo de ganar o de los que llegan.

–¿Cuál es tu mirada sobre intentar el apoyo en chicos o talentos jóvenes?

–Eso depende de las estrategias de apoyo y desarrollo que tengamos para fortalecer las tareas y las planificaciones de las federaciones nacionales y los planes de desarrollo deportivo que podamos llevar adelante con cada una. Ahora estamos impulsando un proyecto de vóley que como modelo está bueno y tal vez se pueda replicar con otras disciplinas y tiene que ver con planificar las estrategias que tenemos para poder trabajar en el modelo de desarrollo que pretendemos. Sabemos que ese modelo es diverso y variado porque hay cuestiones que son identitarias del deporte. Hay deportes que se han desarrollado en determinadas provincias y que tienen un poder de desarrollo más grande que en otras. No se puede poner una plantilla y replicar. Sí es importante hacer una interpretación de cómo funciona la estructura de desarrollo de cada disciplina y ver qué es lo que se puede potenciar para cada una y eso potencia el nivel. También hay aspectos de infraestructura deportiva que hay que tener en cuenta y es parte de esto. Hay disciplinas que no tienen escenarios deportivos en determinadas regiones. Hay provincias que no tienen pistas de atletismo, por ejemplo.

–La presión, ¿es una sensación más poderosa ahora como funcionaria o era peor cuando jugabas?

–Es distinta. Cuando jugaba era mucha la presión. Y, ahora, también. Pero ese ejercicio que hice en el pasado sirve mucho para traducirlo a esta función porque el deportista de alto rendimiento está bajo muchísima presión. Es entrenarse muchísimo tiempo para un momento dado, para que tengas una o dos oportunidades para poder hacer lo que tenés que hacer. Es un ejercicio el alto rendimiento que te sirve mucho para esta función.

–¿En qué te sirvió?

–Te ejercita mucho en la toma de decisiones, es una destreza. El alto rendimiento implica que, adentro de una cancha, tengas pocas oportunidades y las tengas que aprovechar. Tenés que estar constantemente haciendo análisis de situación para ver qué decisión tomás. Todo eso es un ejercicio que para esta función es indispensable. Analizar constantemente el contexto y fijar cuáles son las decisiones que tomás y cómo avanzás, y no quedarte sin avanzar porque lo peor que te puede pasar en esta función es no avanzar. Porque de tu avance dependen muchas estructuras del deporte.

–En esto de la inclusión, fuiste deportista de alto rendimiento pero ¿qué mirada tenés respecto a la participación de las personas trans en el deporte?

–Ojalá podamos avanzar hacia una participación libre para las personas. Y a una participación efectiva de las personas.

Leonas campeonas del mundo en Perth 2002 (Australia), Inés Arrondo con el 21

–¿Y cómo sería efectiva? Porque en el atletismo está el caso de Caster Semenya, con un nivel de testosterona por encima de lo “normal” y acá, por caso, está Mara Gómez que espera que luego de la cuarentena se le permita jugar en Villa San Carlos para convertirse en la primera futbolista trans en un equipo de Primera División. ¿Cuál es tu postura respecto a la participación en el alto rendimiento?

–Por un lado tengo un deseo. Y por el otro debemos darnos una discusión en el deporte de cómo poder arribar a eso. El deseo tiene que ver con que todas las personas puedan participar y que para todas las personas el deporte sea un derecho. Por otro lado, no tengo la respuesta de cómo tenemos que arribar a esa participación efectiva. Pero tenemos que darnos toda una serie de discusiones al respecto y, tal vez, no sea algo que podamos resolver de un momento al otro. Tal vez, sea algo que debamos resolver progresivamente y en un lapso determinado de tiempo. Llevamos muchos años de estas estructuras sociales moldeando nuestros cuerpos. Entonces, he vivido con mi propio cuerpo tener que competir contra varones, biológicamente hablando, y la diferencia física se hace muy grande. Tenemos que pensar cuál es una forma posible para poder competir en igualdad de posibilidades. Hoy por hoy, hay sujetos y sujetas que se van a ver principalmente postergadas a la hora de la confrontación física en un montón de aspectos. Tenemos que pensar cuáles son las cuestiones que tenemos que modificar como sociedad que, tal vez, nos ayuden a ir progresivamente avanzando a un nuevo modelo de deporte. Seguramente, tiene que ver con poder abrir la participación en las categorías infantiles. Que les niñes (sic) puedan jugar sin categorizar desde esa edad temprana.  

–La decisión administrativa 1056/20 sobre el decreto 297/20 que habilita a los atletas a entrenarse no es claro. De hecho es ambigua porque hace referencia a los atletas ya clasificados (por ejemplo, Delfina Pignatiello) pero no se refiere a los que están en proceso.

–Primero, no está bueno que se tome las voces de algunos atletas como la voz de todos porque la sensación que tiene Delfina y la que tiene Santi [Lange] no es la misma a la de todos nuestros atletas. Hay muchos atletas que tienen una gran preocupación y mucho temor de salir de sus casas, de salir del aislamiento porque tienen temor que al ir a entrenarse se convierta en una vía de contagio para su familia. Entonces, lo primero es que se generalizan las voces y no está bueno. Por otro lado, nosotros con Matías [Lammens] veníamos trabajando en esto para que a partir de la extensión del aislamiento de la nueva fecha (a partir del 8 de junio pasado) sí pudiesen los atletas volver al campo de juego porque se vuelve necesario hacerlo porque [los Juegos Olímpicos de] Tokio tienen una fecha determinada y las planificaciones se les estaban acortando. Y la apertura fue para atletas que están con una proyección real para estar en Tokio porque cada una de las disciplinas tiene sistemas de competencias y de clasificaciones distintas. La única habilitación que tienen es ir a entrenarse y regresar a sus casas porque también desde el deporte debemos colaborar con este contexto de emergencia sanitaria. Cuando me dicen que se perdió en el deporte, yo siento que no, que en realidad ganamos tiempo y que fuimos actores dentro de estas políticas que se llevaron adelante como país para llevar de forma controlada esta situación. Hay cosas que las tenemos que resignificar entre todos.

–¿Un gol en un Champions Trophy o resolver una situación económica crítica de un deportista con proyección?

–(se ríe) ¿Por qué hay que elegir? Hoy lo que me toca es resolver esas situaciones críticas. No te voy a negar que me genera melancolía y extraño estar en esos partidos donde la adrenalina está muy arriba. Esos momentos se extrañan. Tuvimos la Pre League en el Cenard, a principios de año, y veía los partidos y tenía ganas de saltar la baranda y meterme adentro de la cancha. Tuve un par competencias que hicimos con mi grupo de amigas con las que jugamos todas las categorías formativas y tuve una participación para el olvido.