Javier Artero

El soñador que firmó el empate con su enfermedad

A finales de los 90 llegó a San Lorenzo para iniciar el camino inverso al que hacen tantos futbolistas que parten rumbo al Viejo Continente. Un par de años después, en una pretemporada en Italia con el Dundee, la esclerosis múltiple apareció en su vida. Se retiró. Hoy, a la distancia, el ex futbolista español pone el foco en lo verdaderamente importante de la vida.

Javier Artero tenía 27 años y una carrera en curso como trotamundos del fútbol en España, Argentina y Escocia cuando, de pretemporada en Italia en 2001, unos estudios arrojaron que padecía esclerosis múltiple. Sin embargo, a pesar de su estado de salud, meses más tardes continuó jugando, pero ya no era el mismo. A mano con el mundo de la pelota, dijo basta y colgó los botines. Sin lamentos ni reproches, le dice a Enganche que lo mejor vino después de la enfermedad: “Yo conocí a mi esposa estando enfermo y pudimos formar una familia hermosa. Eso es lo importante de la vida, lo otro, es secundario”, se sincera. Si bien, cuenta, que nunca se alejó del fútbol, Artero trabaja en una empresa que se dedica a hacer outsourcing comercial para grandes compañías. A su vez, preside Moscardó, equipo que lo disfrutó, también, dentro de la cancha.

Para Artero, lejos de ser un puñal en su vida, aquel final sin final fue una manera de entender al mundo y a su vida. Enamorado de Buenos Aires desde la época en la que acometió la poco habitual hazaña de ser español y jugar en la Argentina, todavía lleva el recuerdo de aquellas noches de bar porteño y recitales de Joaquín Sabina en el Luna Park. Con el enemigo todavía presente, reflexiona sobre la vida después del fútbol. O, mejor dicho, sobre la vida en sí.

–¿Te preguntás las razones por las que te tocó?

–Es que eso es una pérdida de tiempo absoluta, la verdad. Al principio seguro que sí, al principio sí, porque al principio no conoces nada, no entiendes nada y sí, imagino que habré tenido algún día de esos. Pero luego la vida. Tengo 45 años ahora y eso me pasó con 27. Quiero decir que luego entiendes que para eso no hay respuesta, y más en una enfermedad como la esclerosis múltiple que no tiene un sentido. No encuentras alguien que te diga “mira, te ha pasado por esto”. Hay cosas que dicen que es un virus, hay otras que dicen que es genético, hay otros que dicen otras cosas. Quiero decir que pasa porque tiene que pasar y ya está, no hay que darle más vueltas. Yo lo que defiendo absolutamente y hablo con mucha gente que tiene mi problema, es que uno tiene una condición y la condición cambia. Y tú tienes que cambiar con tu condición. Pero me pasa en mi vida, cuando te casas cambia tu condición. O cuando se muere tu padre. Imagínate ¿cómo vas a ser el mismo con tu padre o sin tu padre? Bueno, en la vida pasan cosas y yo creo que uno tiene que ir adecuándose a las cosas que pasan, porque si no lo aceptas es difícil que lo superes. Y yo mi enfermedad la he aceptado absolutamente.

–¿Tardaste en aceptarla?

–¿Sabes lo que pasa? Yo tuve mucho miedo al principio y temí de verdad por mi vida y creía que iba a morir. Yo volvía de una pretemporada en Italia, jugando en el Dundee, estaba Ivano Bonetti de entrenador, veintisiete años, mi mejor momento, mi mejor estado de forma y futbolístico, y un día por la mañana me levanté y parecía como que alguien me hubiera bajado una persiana y me llevaba por delante todo. Entonces pensé que me moría. Y cuando tú de verdad estás convencido de que tienes un problema que te vas a morir, todo lo que pasa después ya es bienvenido. Yo tardé mucho tiempo en decir: “¡Ostras, he dejado el fútbol!”. Realmente mi problema en aquel momento era no morirme, no ver a mi hermano, no ver a mi padre o no ver a mi madre. Entonces, cuando ya me di cuenta, estaba en otro estado. Yo volví a jugar además. A los ocho meses volví a Dundee a jugar. Lo que pasa que ya no me encontré como yo estaba, probablemente también por la ignorancia y por el desconocimiento de la enfermedad que tenía. Y ese año después de volver, decidí yo dejar de jugar. Dije: “Doy por válido todo lo que he hecho, doy por válido que esto que me ha pasado parece que tiene solución y me voy a mi casa”. Yo llevaba fuera de mi casa muchos años entre Málaga, Badajoz, Argentina, Escocia. Llevaba muchos años fuera de España y muchos años fuera de lo que es una relación diaria con tu familia. Entonces, bueno, pues lo di. No me costó tanto tomar la decisión de dejar de jugar en aquel momento.

–La salud es lo más importante, al cabo.

–Totalmente. Eso que parece que es un lugar común, es una realidad absoluta. Lo que pasa es que de eso te das cuenta cuando te pasa, cuando tú tienes salud es difícil ponerte en la situación de cuando no la tienes. Sabes, hay cosas que es como cuando los que no tienen hijos hablan con los que tienen hijos. Tío, es que hasta cuando no tengas un hijo no vas a entender nada de lo que te estoy contando. Pues esto es igual, hasta que no tienes un problema de esta índole, un problema grave -y yo soy un afortunado dentro de mi problema, porque hay problemas mucho más graves que el mío-, pues no te das cuenta de la importancia que tiene encontrarte bien de salud para ti y para todos los que te quieren y te rodean.

–¿Estabas preparado para que te arrancaran eso por lo que peleaste toda la vida?

–¿Sabes lo que pasa? Hablando desde el punto de vista del futbolista, lo que yo he sentido como futbolista es absolutamente insuperable por cualquier otra cosa que haya hecho en mi vida con y sin fútbol. Yo veo ahora a mis hijos, tengo dos, y me doy cuenta que yo con la edad de mis hijos yo ya sabía que quería ser futbolista. Pero no es que quería ser futbolista, es que ya era futbolista. El fútbol de verdad no tiene que ver con el dinero, no tiene que ver con la manera en la que uno se peina o el coche que uno tiene, tiene que ver con sentirte futbolista. Y eso es absolutamente irrepetible, eso es lo que a mí siempre me llevó. Yo siempre fui por delante en eso, porque siempre me fue bien. Yo cuando jugaba en el colegio me fui a jugar al Madrid, y cuando jugaba en el Madrid me fui a jugar a tercera división, que para mí ya era ser profesional del fútbol, ya era vivir del fútbol. Era vivir de aquella manera, pero vivir del fútbol. Cuando jugaba en tercera, luego jugué en segunda y volví al Madrid. Cuando conseguí jugar en segunda me fui a jugar al Málaga, que para mí jugar en un equipo como el Málaga era algo increíble. Luego fui a jugar a Badajoz. Luego pasó todo lo de San Lorenzo. Luego terminé siendo el jugador más caro en la historia del Dundee en Escocia. Y luego, por desgracia, bueno, me puse enfermo. Pero todo eso que te he contado rápido para mí fue una montaña rusa de sensaciones increíbles, porque mi carrera futbolística iba por delante de lo que yo jamás hubiera pensado. Yo cuando era chiquitín lo que quería jugar. Cuando conseguí jugar lo que quería era vivir de eso. Y conseguí vivir de eso. Y luego conseguí vivir muy bien de eso. Sí que es verdad que a mí me faltaron cuatro o cinco años de fútbol, que me los arrancó mi problema de salud, pero doy por válido todo lo anterior. Podría pensar en todo lo que no pasó, pero prefiero pensar en lo que pasó, que me hace muy feliz y me llena de orgullo absoluto.

–Recién mencionabas que no te tocó tan grave, ¿cómo la llevás ahora?

–Yo estoy muy bien, la verdad es que estoy muy bien. Yo me medico todos los días, tengo mis exámenes semestrales y he tenido episodios. Tuve un episodio gravísimo que fue el primero, el que te cuento en el 2001, hace ya veinte años casi de aquello, y desde entonces hasta ahora hemos logrado controlar mi enfermedad con la medicina, con el medicamento, controlarla quiere decir que los brotes que yo tengo se espacian en el tiempo y reducen su intensidad, y eso es muy bueno. No te curan pero sí te encuentras mejor. Y esa es mi situación, mi situación es que yo sé lo que tengo, yo sé qué es lo que tengo que hacer, que es lo que me dicen los médicos, y que no sé qué es lo que va a pasar mañana. Pero desde luego lo que es verdad es que en los últimos diez años no he tenido más de tres episodios. Entonces bueno, pues yo soy un afortunado, a mi lo único que me quitó la esclerosis múltiple fue el fútbol, porque yo conocí a mi mujer después, he tenido hijos después, o sea, todo lo realmente importante que ha pasado en mi vida ha pasado después de estar enfermo. Eso es un poco lo que yo le digo a la gente. Es que la gente piensa: “Es que me acaba de pasar esto, ¿y ahora qué?”. Y yo le digo: “Pues ahora a vivir, macho”. Por desgracia esta enfermedad afecta sólo a gente joven, que tiene toda la vida por delante. Entonces, la enfermedad controlada te permite tener todo lo importante de la vida después de estar enfermo y eso es lo que hay que pensar.

–¿Se podría decir entonces, Javier, que lo lindo de la vida te llegó post enfermedad?

–Lo más importante seguro. También mi costado egoísta guarda algo para lo previo. Volvamos otra vez al tema del fútbol. Ponerme la camiseta de San Lorenzo en el Gasómetro es impagable. Ponerme la del Real Madrid es impagable, ponerme la del Dundee es impagable. Y eso fue previo a la enfermedad, pero lo hice y eso tiene fin. Lo más importante de mi vida no es eso, lo más importante de mi vida es mi mujer y mis hijos. Si hay algo importante, algo con lo que yo no puedo vivir es sin eso. ¿Con lo otro puedo no vivir? Puedo no vivir y, además, habiéndolo hecho, pues en aquel momento decidí dejarlo, ¿no? La respuesta es sí, lo más importante de la vida ha venido todo después de la enfermedad.

–¿Te quedó algo pendiente dentro de la cancha?

–Me quedó un mal sabor. Me quedó pendiente jugar en primera división en España, eso sí me quedó ahí. Cuando yo me fui a San Lorenzo, había jugado en el Badajoz en segunda ese año. Fue un año complicado, pero me fue muy bien. Me fue bien con Toti y me fue bien también con el entrenador español que vino luego. Yo tenía muy cerquita un contrato con el Valladolid en Primera, me lesiono en Alicante y esos últimos pares de meses se me fastidia. Yo me fui a San Lorenzo porque quería jugar en Primera. Mi obsesión era jugar en Primera y en aquel momento en España no tenía ninguna opción. Tenía San Lorenzo en Primera, pues, Primera. Pero es verdad que habiendo jugado en Primera en Argentina, poco pero habiendo jugado, fui feliz. Consiguiendo debutar en un año que tampoco fue fácil y habiendo jugado Premier League en Escocia también lo fui. Siendo importante en aquel equipo, en una liga menor por así decirlo, ¿no? pero bueno, yo me sentí muy bien en aquel equipo. Me hubiera gustado haber tenido la experiencia de jugar Primera División en mi país, ¿no? Pero bueno, probablemente eso sí podría haber pasado en los últimos años de mi carrera y por desgracia no pasó.

–¿Aprendiste algo sobre los planes a futuro con lo que te pasó?

–Lo que aprendí fue que pasa lo que tiene que pasar. Ahora, mi personalidad me obliga a organizarme, yo necesito organizarme, necesito ir siempre un poco más allá, mirar más allá. Planear. Y mi mujer se mete mucho conmigo con eso. Pero aprendí lo otro también. No soy capaz de vivir sin orden ni organización, pero me haría más daño pensar: “Bueno, mañana te puedes morir y entonces vamos aquí, a lo que pase”. No, yo teniendo claro mi vida y las cosas que a mí me han pasado y sabiendo que mañana te puedes levantar y no ser el mismo, yo necesito mi orden. Yo veo la vida a través de los ojos de mis hijos y pienso en ellos cada día y en cómo quiero que crezcan y quiero que vivan. O cómo me gustaría que sean felices y eso tiene que ver con el tiempo y con hacer planteamientos a largo. Yo sigo haciendo siempre planteamientos a medio y largo plazo, siempre lo he hecho en mi vida y, bueno, no me ha ido mal. También sé que esos planteamientos a veces se pueden fastidiar, ¿no? Por alguna malísima noticia de este tipo.

–¿Estás alejado del fútbol?

–Nunca he conseguido alejarme lo suficiente, la verdad. Desde que dejé de jugar he hecho muchas cosas que tienen que ver con el fútbol, pero que no las he buscado. He estado colaborando con la tele del Real Madrid más de cinco años. Hoy en día soy presidente de un club de futbol aquí en la comunidad de Madrid, en el que yo jugué y en el que el año pasado cinco compañeros nos metimos porque el club estaba en una situación muy delicada. Sigo siendo el presidente, me comprometí a estar un par de años para gestionarlo, acabar con la deuda y ponerlo a funcionar. Y en eso estamos, todavía no hemos terminado. Y siempre me surgen cosas, tengo el título de entrenador también. Bueno, el tema del fútbol es como esa novia que va y viene, ¿sabes? Que uno no es capaz nunca de separarse del todo.

–¿Creés que te queda algún capítulo en el fútbol o esa historia ya está cerrada?

–Yo vivo de mi trabajo y mi trabajo se llama “Salesland” y se llama la empresa que tengo con mi hermano, pero el fútbol siempre está ahí. Siempre está dando vueltas alrededor mío. Ahora mi hijo mayor tiene catorce años y le encanta, y lo disfruto muchísimo con él. Tengo carnet de entrenador. No sé, no sé lo que va a pasar al final. Habiendo jugado en el Real Madrid, habiendo sido madridista, por supuesto, tuve la posibilidad de haber participado en la tele del club cinco años ha sido una experiencia increíble donde además el club ha ganado tres Champions. He viajado con el equipo, quiero decir, he vivido momentos increíbles. Yo para el fútbol siempre estoy disponible, esa es la verdad. Es como lo del año pasado del Moscardó. Pues mira, ahí estoy de presidente de un equipo en el que yo jugué en el año 93, con dieciocho años, y hoy en día soy el presidente. El fútbol es como que siempre termina dando la vuelta y cerrando etapas y estoy dispuesto a que eso pase teniendo en cuenta que hoy mi prioridad no es el fútbol, mi prioridad es mi empresa y mi trabajo.