Kathleen Krüger

El encanto de la jefa

Primero hincha, después jugadora y ahora jefa de equipo del Bayern Múnich, Kathleen Krüger afianza la presencia de las mujeres en el fútbol, una jungla que ya no es patrimonio de los varones.

Frank Ribery acaba de conseguir su novena Bundesliga para convertirse en el máximo ganador en la historia del fútbol alemán; lo festeja con lágrimas porque se trata, además, de su despedida del Bayern Múnich. Arjen Robben, por su parte, marcó en la consagración ante Frankfurt el último de sus 144 goles con la casaca del conjunto bávaro, ya que después de diez temporadas también emprenderá otro camino. En la celebración organizada en el campo de juego están algunas de las leyendas del equipo, con Lothar Matthäus al frente y la presencia de Martín Demichelis entre esos exfutbolistas que lucen un característico saco rojo con cuello verde. Pero el francés y el alemán necesitan agradecerle antes que a nadie a esa mujer rubia que lejos está de pretender ser el centro de la escena. Se trata de Kathleen Krüger, jefa de equipo de uno de los clubes más importantes de Europa.

Habituada a seguir al equipo con su padre y su hermano, a los 18 años se propuso pasar de las tribunas al campo de juego y al poco tiempo de la primera prueba ya formaba parte del equipo principal femenino del Bayern Múnich. Disputó 32 partidos como mediocampista antes de elegir otro rumbo y ponerse a estudiar management internacional y comenzar a trabajar en el área de logística del equipo del cual había formado parte. Cuando Cristian Nerlinger asumió como director deportivo le ofreció ser su asistente y se afianzó en el ámbito organizacional. En 2012, Matthias Sammer ocupó la posición de Nerlinger y Krüger fue promovida al puesto que ejerce actualmente. La reciente nueva consagración del Bayern Múnich se dio con Hasan Salihamidzic como director deportivo, Niko Kovac al frente del plantel y otra vez Kathleen Krüger en su rol de jefa de equipo.           

En la web del Bayern Múnich una nota de marzo titulada “La mujer fuerte de un equipo fuerte” da cuenta del pulso que marca Krüger. Allí se menciona que su oficina en Säbener Strasse, la ciudad deportiva del club, es un lugar diariamente concurrido por los futbolistas del plantel profesional. De todas maneras aclara: “Comparto el análisis del juego solamente con el futbolista que tenga cerca durante un partido, y en voz baja”. Y remarca: “Acá todos tenemos el mismo objetivo: ser profesionales y exitosos”. El texto en la página oficial la sitúa en el epicentro de la vida de la entidad teutona. Es decir, algo así como una persona de referencia permanente no sólo para jugadores, sino también para entrenadores, responsables de marketing y comunicación, encargados de viajes y hasta personal de cocina y seguridad.

Cuando Guardiola sucedió a Jupp Heynckes en la dirección técnica, Krüger fue una de las personas de consulta del entrenador catalán en sus primeros pasos en un nuevo ámbito. La revisión de los hábitos alimenticios del plantel propició el contacto inicial entre ambos, como se cuenta en el libro “Herr Pep”. Y Marti Perarnau, autor de la publicación que pormenoriza y disecciona la llegada y el primer año del DT en Alemania, explica: “Es un prodigio de eficacia en su tarea. Una persona encantadora y muy seria, sin un gramo de frivolidad. Lleva ese vestuario, en lo que a su tarea concierne, de una manera ejemplar. Todas sus gestiones, la programación de los viajes, los temas de alojamiento y todo lo que se vincule a los movimiento del equipo, es impecable. Es una gran organizadora. Cuando pasa el impacto inicial de ver a una mujer en un reducto que parece reservado para los hombres, cuando eso deja de llamarte la atención, lo único que se ve es una jefa de equipo que está en todo”.

“Los jugadores y los cuerpos técnicos la quieren mucho, porque es muy buena en lo que hace. Pep estaba encantado con ella. Cuando regresa a Múnich a ver Rummenigge, Houeness y los directivos también se encuentra con Kathleen. Es una pieza muy importante en el Bayern. Salvo que ella en algún momento se quiera ir, seguirá siéndolo por muchos años porque organiza y ejecuta con un profesionalismo extraordinario”, repasa ahora Perarnau.

Kathleen Krüger no es la única mujer que ejerce como jefa de equipo en un conjunto de varones. En la misma época que ella asumía su cargo en el Bayern Múnich, Iva Oliari lo hacía en la selección de Croacia. Cuando Davor Suker asumió la presidencia no dudó en acudir a esa mujer que se desempeñaba en la federación hacía dos décadas. En el Mundial de Rusia su presencia se destacaba en el banco de suplentes junto con el entrenador Zlatko Dalic y las fotos en las redes sociales la mostraban en los festejos dentro del vestuario.

En el armado del Chelsea, el equipo del multimillonario Roman Abramovich, hay una pieza clave: Marina Granovskaia. En una posición gerencial dentro del equipo londinense, negocia con los futbolistas, arma los planteles con Maurizio Sarri y cierra los contratos más beneficiosos para el club. En la FIFA, Fatma Soura es la secretaria general y en la UEFA, Florence Hardouin pisa con fuerza en el comité ejecutivo. Hardouin es también la directora general de la Federación Francesa de Fútbol, en la que Nathalie Boy de la Tour preside la liga profesional desde 2016.  

En el festejo de la séptima liga alemana consecutiva, las figuras más encumbradas del Bayern Múnich buscaron enseguida a esa mujer rubia que organiza y ejecuta con máxima precisión en el fútbol de elite. Heynckes, Guardiola y Carlo Ancelotti no evitaron referenciarse en Kathleen Krüger. Ella marca el pulso.  


Kathleen Krüger y Carlo Ancelotti