Fernando Navas

La estrella de Boca que decidió preguntarse otras cosas

Parte de la generación más exitosa del Boca de Carlos Bianchi, en el momento de mayor esplendor, empezó a cuestionarse internamente. Un cambio de percepción, la duda como estandarte y el revolucionario método de entrenamiento que acaba de estrenar, todo en una charla para pensar.

Fernando Navas fue titular en el primer Boca de Carlos Bianchi. Fernando Navas fue campeón del Apertura 98, del Clausura 99 y de la Copa Libertadores 2000. Fernando Navas fue parte de la generación más gloriosa de la historia azul y oro en la que se enmarcan, sólo por citar compañeros suyos en la titularidad de la época, Oscar Córdoba, Hugo Ibarra, Jorge Bermúdez, Walter Samuel, Rodolfo Arruabarrena, Diego Cagna, Mauricio Serna, Juan Román Riquelme, Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo. Fernando Navas jugó 57 partidos en Boca y, en el momento en el que su carrera debía explotar y con apenas 23 años, se dio cuenta de que el fútbol no respondía todas las preguntas que la vida le había formulado. Fernando Navas recién lo cuenta ahora, después de muchos años en los que casi no dio notas. Fernando Navas habla del futbolista desde otro lugar.

El ex volante izquierdo de Boca, Unión y Chacarita, pasó por Grecia y vive actualmente en Mar del Plata, lugar desde el que charla apasionadamente sobre su nuevo método de entrenamiento, ese con el que, asegura, “a través de la velocidad de percepción, un jugador de fútbol puede cambiar la técnica al cien por ciento en ocho sesiones”. Hasta llega a afirmar que, tras pasar por el sistema que forjó con su hermano Andrés, los jugadores pueden mudar de posición o incluso eliminar algunas creencias previas que forjan inseguridades. Según explica: “La sensación es como si vieras a los jugadores rivales mucho más lentos”. Los Navas llevaron su programa hasta Tailandia. Más allá del paso de los años, la pasión del retirado mediocampista no se oxidó. Entonces: ¿qué pasó que pareció haberse esfumado durante algunos años? El propio protagonista lo relata.

–No sos dar notas, ¿no?

–No, la verdad que no. Ahora estoy con un proyecto, que es un método de entrenamiento y a partir de ahí decidí empezar a hablar un poco.

–De aquel Boca del 98 se ve a los jugadores volviendo al club o se los encuentra en los medios. Y en tu caso, poco o casi nada. ¿Fue una decisión tuya el no aparecer?

–Fue una decisión mía, sí. Siempre me manejé viendo qué tenía que hacer. Lo que me pasó es que no encontraba respuestas a algunas situaciones de la vida y del fútbol. Y a pesar de que disfrutaba y de que me dediqué a ser profesional cuidándome de todas las formas posibles, siempre había una parte que me llevaba a querer saber más cosas sobre la vida en general. Disfrutaba de jugar, pero el fútbol no me daba todas las respuestas. Podía salir campeón y al otro día mi vida no tenía ningún cambio. Decidí buscar las respuestas de la vida en otros lados. Mi hermano me ayudó un montón. Y también el hecho de hablar con otras personas a lo largo del camino. Leer. Escuchar conferencias. De todo. Necesitaba apartarme del foco de la televisión y de la popularidad para poder establecer eso. Cuando estaba en Boca y ganábamos todo no podía salir a la calle. Era todo llamativo. Andaba con los vidrios polarizados. No estaba bien. Por eso me aparté de todo. Me fui. Y así me puse a complementar esa técnica que conocía del fútbol con mi percepción de la realidad.

–Al jugador se lo forma para hacer un camino de supuesto éxito y en el medio a veces se da cuenta que no quiere eso.

–Son distintos casos. Puede pasar que un jugador esté al máximo nivel e igual vaya creciendo internamente. En el momento que a mí me pasó, cuando me di cuenta de que el fútbol no me daba todas las respuestas, tomé una decisión. Iba a seguir jugando al fútbol, pero mi atención iba a estar en el resto. Y encima me empezaron a pasar otras cosas en el fútbol: lesiones, clubes que no me contrataban o situaciones que no podía resolver. Y le tuve que buscar respuestas a eso.

–¿Por dónde venían esas respuestas que necesitabas?

–La vida. El propósito. Con mi hermano siempre tuvimos esas inquietudes. Pero en el fútbol si te ponés a buscar eso en un libro tal vez te dicen que sos un loquito. Lo más importante fue que conocimos a personas que habían estado en las mismas situaciones que nosotros, de preguntarse cosas y buscar el alineamiento interior. Y ahí cambió todo.

–¿Qué te chocaba del manual de lo que la sociedad esperaba que fueras como jugador?

–Dentro de la cancha, nada. Siempre disfruté del fútbol, del día a día, del físico, de la alimentación. Fui un apasionado por mejorar. Lo mismo en mi relación con los técnicos y los jugadores. Lo de afuera era lo que no me cerraba. Fue algo muy personal. Conocí a gente que venía de la ciencia, una persona en particular, que me ayudó mucho a resolver eso. No importaba tanto qué estaba haciendo. Era una búsqueda interna mía.

–¿Cuándo sentiste que eso se acomodaba?

–No hay un punto exacto. Es un proceso. De chico ya me preguntaba mil cosas sobre la vida. Nunca sufrí un gran problema como otras personas, que entran en depresión y que a partir de ahí empiezan a bucear en el conocimiento interior. En mi caso, siempre lo llevé con tranquilidad. Tal vez el hecho de pensar en jugar en Primera y esa ansiedad me hizo creer que al llegar a ese lugar iba a cambiar algo. Pero en Boca me di cuenta que no. Ya veía que no tenía nada que ver el éxito en lo que hacía con lo que mi espíritu necesitaba. Ese cambio sigue. No tiene un tope.

–Si hoy volvieras a aquellos 20 años, ¿qué pensás que pasaría?

–Hoy hay mucha más información disponible y podés tener cualquier libro o ver cualquier video que nadie te va a decir nada. Los jugadores a los que entreno hoy están más abiertos, más disponibles. Tiene que haber una apertura. Hay que salir del “soy futbolista-soy una estrella”. Es necesario.

–¿Es hora de que el futbolista se baje de ese lugar?

–Es difícil poder hacer un paralelismo con aquella época en la que jugaba en Boca, porque si alguno tenía una visión distinta sobre lo que era el “ser una estrella” tal vez yo ni me enteraba. Es complicado mirar para atrás y pensar en eso. Yo tal vez podía charlar con algún compañero, pero era todo mucho más estructurado. No se podía ver una conferencia en YouTube y pensar distinto sobre algunas cosas. No estaba ese recurso.

–¿Cuándo sentiste que ese cambio fluía?

–Todos tenemos un propósito y el ir dándome cuenta de eso hizo que me fuera preparando para el retiro. En el momento se fue dando solo y no extrañé. Hoy, dedicándome al entrenamiento al que me dedico, siento que obtengo lo mismo que cuando jugaba.

–¿Cuál es tu mirada sobre aquel Boca?

–Son recuerdos increíbles. Debuté cuando dirigía García Cambón. Jugué unos partidos y justo llega Carlos Bianchi. Éramos muchos chicos y algunos grandes con hambre. Fue increíble porque todos estábamos en un mismo nivel y empezábamos a crecer. En la pretemporada ya nos dábamos cuenta de que ganábamos, ganábamos y ganábamos. La semana de ese Boca era increíble: ganábamos y sabíamos que íbamos bien. Éramos felices.

–¿Qué te dejó Carlos Bianchi?

–La sinceridad y el respeto. Una cosa que me llamó la atención fue que cuando vino, y yo apenas había jugado algunos partidos, contratan al Chino Pereda. Entonces aparece Carlos, me encara y me dice que me quedara tranquilo que, más allá de su llegada, si estaba bien iba a jugar yo. Yo era un chico. No tenía que darme esa explicación. Pero lo hizo. Y me dio una lección. Creo que por eso en ese Boca cualquiera que entraba la rompía.

–¿Una victoria llama a otra victoria?

–Un poco es así. Salíamos a la cancha sabiendo que íbamos a ganar. Sabíamos que los detalles iban a ser nuestros y que físicamente o técnicamente iba a salir bien. Que se iba a dar. En la semana lo sabíamos ya. Me ha pasado en otros clubes donde era a la inversa. Pero en ese Boca era saber que íbamos a ganar. Salíamos a la cancha así. Pero nunca nos relajábamos. Por ejemplo, si ganábamos 4 a 1, ahí Carlos igual nos marcaba los errores. No era sólo festejo. Eso nos mejoraba.

–¿Fuiste en los últimos años a la cancha?

–No, fui hace un par de años de visita una vez. Pero estoy en Mar del Plata. Estuve afuera, también. Por eso casi ni volví. Claro que le tengo cariño, porque tuve unos años hermosos ahí. Por ahí más adelante.

–¿Qué le diría este Fernando a aquel que aparecía en la Primera de Boca?

–Que tenga paciencia para buscar las respuestas. Que esas respuestas van a llegar.

–¿Pensás que ya te respondiste todo?

–Creo que a cada respuesta aparece una pregunta más. Pero cuando ya encontraste algunas, después ya estás más tranquilo para cualquier situación que te cruces.