Maradona

La primera vez de Diego en el Bosque

">
Más de cuatro décadas antes de ser aclamado por los hinchas de Gimnasia, al recibirlo como DT del equipo, Diego pisó por primera vez el campo de juego de 60 y 118 con la camiseta 10 de Argentinos Juniors.

Domingo 8 de septiembre de 2019. El estadio Juan Carmelo Zerrilo está colmado para recibir a Diego Armando Maradona, el nuevo entrenador de Gimnasia y Esgrima La Plata.

Miércoles 17 de agosto de 1977. Apenas 5.931 pasan por las boleterías de la cancha ubicada en 60 y 118 por su entrada para el partido que marca la primera vez de Diego en el Bosque.

///

“Verón se destacó al contener a Maradona”, repasaba la crónica del diario La Nación al otro día del tedioso empate 0 a 0 entre Gimnasia y Argentinos. En La Plata y vestido de azul y blanco, Verón no era Juan Ramón, claro, sino Avelino, quien disputó 144 partidos en el Lobo entre 1976 y 1979. Maradona sí era Diego Armando, ese chico que desde su debut menos de un año antes se instalaba como la sensación del fútbol argentino. Por eso en el matutino se destacaba la tarea del volante central del equipo local frente al mágico pibito de 16 años que partiría la historia del fútbol.

Aquella tarde, por la 23° fecha del torneo Metropolitano de 1977, Maradona jugó por primera vez en el estadio Juan Carmelo Zerrillo, en el que ahora ocupará el banco de suplentes local como técnico de un equipo que se entregó a su magnetismo único en la complicadísima lucha por mantener la categoría. En su primera experiencia como profesional en el estadio de Gimnasia, Diego ya sumaba 9 goles en primera División y había tenido, ese mismo año, su debut en la selección argentina que dirigía César Luis Menotti.

Apenas 18 días antes del partido en 60 y 118, Maradona había firmado su primer contrato con Argentinos; en realidad, al ser menor de edad la rúbrica era de Don Diego, su papá. El vínculo establecía una remuneración mensual de 80.000 Pesos Ley (aproximadamente 185 dólares al momento del acuerdo) más 300 por partido ganado. Tan vertiginoso fue el ascenso del genio que ese mismo año el club le regaló una casa en Lascano 2257, donde la familia Maradona vivió hasta 1980, cuando se mudó a Villa Devoto, a la histórica casa sobre la calle Cantilo.

Gimnasia, dirigido por Antonio Rattín, formó con Eduardo Dallavore; Oscar Pérez, Enrique D´Alegre; Juan Carlos Ferryra, René Echauri, Domingo Solía; Dougall José Montagnoli, Avelino Verón, Alberto Beltrán; Ángel Mamberto (luego Juan Taberna) y Jorge Forgués. Del otro lado, Argentinos Juniors salió al campo de juego con Carlos Alberto Munutti; Carlos Carrizo (Dante Roma), Carlos Milani, Miguel Ángel Guette, Humberto Minutti; Carlos Fren, Nelson Agresta, Carlos Álvarez; Maradona; Jorge Orlando  López y Rubén Giordano (Mateo Di Donato). El equipo de Antonio D´Accorso llegaba al Bosque en la quinta posición de la tabla que lideraba Vélez, mientras que el Tripero marchaba 20°. Luego del encuentro arbitrado por Miguel Comesaña, ambos equipos mantuvieron sus posiciones.   

“En ese partido Maradona tuvo pocas chances de marcar diferencias; fue un duelo parejo muy y cerrado. Antes de ese encuentro, Diego había hecho 7 de los 13 goles que convertiría en el campeonato. Pero había cedido hasta ese momento 18 tantos desde su condición de lanzador y a parir de esa capacidad única para dar pases en profundidad. La versión más goleadora de Diego llegaría después, muchas veces posicionado casi como un centrodelantero. Más cerca del arco rival, entre 1978 y 1980 hizo la mayoría de los 116 goles que marcó en Argentinos. En 1980 hizo 43 en 45 partidos”, contextualiza en diálogo con Enganche el doctor Javier Roimiser, hincha del Bicho que movilizó su pasión para convertirse en historiador de Argentinos Juniors.  

Cuatro días más tarde, Maradona marcó su décimo gol con la camiseta de Argentinos en el empate 2 a 2 con Huracán y una semana después de haberse presentado en La Plata disputó su segundo partido con el seleccionado al enfrentar a Paraguay (ingresó por Julio Ricardo Villa) por la Copa Félix Bogado.  

Como futbolista, Diego jugó seis partidos ante Gimnasia. Con Argentinos lo enfrentó tres veces como local (dos en el estadio que hoy lleva su nombre y otro en Atlanta) y dos en el Bosque, aquel del 17 de agosto de 1977 y luego el 30 de julio de 1978. En su última etapa como futbolista, se cruzaría con el Lobo una vez más, en 1995 con la camiseta de Boca y en el estadio de Vélez. De los 151 tantos que marcó en Argentina, ninguno fue ante el Lobo.

Diego vuelve al fútbol argentino después de 22 años y de 24 sin dirigir equipos en nuestro país. Porque viajó del jugador al técnico y del técnico otra vez al jugador con rapidez. En 1994, un puñado después del Mundial en Estados Unidos, debutó como entrenador en Mandiyú acompañado por Fren. La docena de fechas en el conjunto correntino incluyo otra visita suya al Bosque. Por la séptima fecha de Apertura fue empate 1 a 1 entre el equipo de Maradona y el que comandaba Roberto Perfumo. Al año siguiente tomó la dirección técnica de Racing en las primeras 11 fechas del Clausura. En ese 1995, cumplida la sanción por dopaje, volvería a ponerse los botines para su segundo ciclo en Boca y el futbolista tendría su última función en el superclásico del 25 de octubre de 1997 en el Monumental. Entre 2005 y 2007 tuvo un difuso cargo de mánager y asesor (vicepre4sidnte del consejo de Fútbol, era el nombre formal del cargo) en el club de la Ribera.    

Después de 42 años y 27 días de haber estado ahí por primera vez, Diego Armando Maradona volverá a ser protagonista de un partido en el estadio Juan Carmelo Zerrillo. De aquel chico que deslumbraba con un talento nunca antes visto a este hombre que ha vivido mil vidas. Un puente de más de cuatro décadas entre este y aquel, tan distinto pero siempre el mismo. Diego está de regreso, otra vez.