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Literario

La tía Dochi, las matemáticas y el Diego

Durante la mitad de la madrugada en la que los altavoces del mundo nos avisaban que Dios había muerto y nosotros no lo creíamos porque enfocábamos los rostros de las personas y ahí estaba más que vivo, la Tía Dochi nos llamó con su decir de profe entrenada, con su pasión por las ciencias exactas... View Article

Durante la mitad de la madrugada en la que los altavoces del mundo nos avisaban que Dios había muerto y nosotros no lo creíamos porque enfocábamos los rostros de las personas y ahí estaba más que vivo, la Tía Dochi nos llamó con su decir de profe entrenada, con su pasión por las ciencias exactas expandida en cada milímetro de su piel de profe entrenada, con su paciencia de medio siglo de aulas, con sus ojos apuntados rumbo a la médula de la ternura, y nos rogó que, aunque nos resultara imposible interrumpir la tristeza, la oyéramos.

Un pibe pisaba con el alma el suelo conmovido de la Plaza de Mayo y eso nos atrapaba tanto el corazón sacudido como los ojos hacía rato rojos. Como pudimos, le entregamos los oídos a la Tía Dochi.

-Ustedes saben que el Diego nos enseñó que la geometría no era lo que pensábamos y que los buenos de Pitágoras y de Tales no contemplaron que un día existiría Maradona, y que el tipo amarraba la pelota y transformaba en triángulos a los cuadrados, y que destartalaba las aritméticas porque, si la pisaba o si pateaba, uno más uno nunca era dos sino otro resultado, el resultado que a él se le cantara. Ustedes saben que Maradona giraba una vuelta olímpica y, en vez de que el giro fuera suyo como indica cualquier teoría, el que daba vueltas era el mundo y además saben que si Euclides no hubiera cometido el error de nacer demasiado antes habría convocado al Diego para descubrir juntos los secretos curvos de las rectas y para tirar paredes arriba de un césped. Y ustedes saben que amo las ciencias exactas pero el Diego nos educó en que la única multiplicación certera es que jugaba al fútbol y nos conmovía.

Nosotros estábamos a punto de aplaudir la clase magistral de la Tía Dochi, pero ella nos frenó para aclararnos que nos había llamado para pasarnos una noticia. De nuevo, le entregamos los oídos.

-Vieron que, a veces, los equipos sacan el numero de una camiseta como homenaje a un crack que se va. Bueno, las matemáticas acaban de resolver algo así: ya nadie nunca para ninguna cuenta usará jamás el 10.

Cierto: el 10, para siempre, es Maradona.