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Las 35 frases que nos hicieron leer Enganche

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De la magia de Andrés Iniesta a los códigos de Pedro Troglio, de la resiliencia de Jonás Gutiérrez al anecdotario de Fernando Signorini, de la revolución de Facundo Imhoff a la lucha de Maca Sánchez, una recopilación de los mejores testimonios que, a su vez, es un canto al periodismo y al valor de la entrevista. El 2019 del sitio tuvo testimonios que te van a hacer pensar.

“Hablar de Leo es hablar de algo distinto, de aquello que no se ve. Más allá de que haga cosas distintas, uno se da cuenta que es especial tan sólo al verlo tocar el balón. Cuando lo tiene, uno sabe que siempre te lo va a devolver en la condición perfecta. Ni más ni menos. Messi es único. Y para mí es el mejor”.

Andrés Iniesta. El astro español y su opinión de Leo Messi.

“No recuerdo ningún día que no haya tocado una pelota. Que no la haya tratado con cariño. El primer regalo que te dan tus viejos cuando eres pequeño es una pelota de fútbol y unos botines. Así que se conserva para toda la vida”.

Marcelo Díaz. El cinco chileno y su eterno cariño a la pelota.

“En el fútbol siempre sueño salir campeón. Y ahora que me queda poco, retirarme jugando bien y cuando quiera yo. En la vida, sueño con que mi hijo se independice. Creo que es el sueño mío y de mi señora y por eso peleamos día a día con terapias y con todo lo que haya que hacer. Más adelante lo veremos, pero mi sueño es ese. Ver a Santino independizarse”.

Walter Montillo. Santino, el síndrome de down y un sueño que lo emociona.

“A mí Guardiola me encanta. Me encantaría ser Guardiola con el chupín en el costado del banco del Manchester City y jugando desde adentro del área, porque no la pierden y porque gastaron 1.000 millones de euros en un equipo. Me encantaría. Cada uno con lo suyo. Lo que sí jamás cambiaría es el idioma. Yo crecí en un fútbol en el que eludíamos o gambeteábamos. Hoy eso es un “regate”. O el entrenamiento es “entreno”. Yo digo pelota, no “balón”. Pero es complicado, porque al que te contrata le gusta todo eso, las computadoras y todo. Yo compré un drone y veinte GPS, porque tenés que tenerlo para no pasar de moda. Lo tenés que tener. Pero eso no es saber de fútbol. O si no mis maestros, que venían con una libretita y te hablaban cara a cara, no sabían nada de fútbol”.

Pedro Troglio. El técnico de la experiencia y los nuevos que vienen con chupines.

“Es raro lo que pasa en el fútbol, porque las mujeres lo hablamos abiertamente y está muy asumido, pero en el fútbol masculino es un tema tabú. Y me cuesta entender las razones por las que no vemos jugadores que sean gay o incluso bisexuales”.

Macarena Sánchez. La jugadora que rompió el paradigma apunta a la próxima lucha.

“No me divertía jugando. Primero no jugaba y después en Rusia terminé entrenando con oposición sin resistencia. Me preparaba como si fuese para jugar en el club de mi barrio. Por suerte ya estaba con terapia y eso me permitió pensar en trabajos individuales para estar preparado para el momento que pudiese salir de ahí”.

Nicolás Laprovittola. El base argentino y su depresión en el básquet ruso.

“Ya me había retirado hace varios años y caí en la oscuridad casi sin darme cuenta. Quería dormir todo el día. No sabía que era una depresión. Lo único que hacía era ir a comprar pastillas para dormir y hacer cagadas. No hacía lo que me decía el doctor, hacía todo lo contrario. Contar esto me da vergüenza, pero casi me ahogo en una pileta. Una ex novia de ese momento me salvó la vida. Me sacó de los pelos. Si no fuera por ella hoy estaría muerto”.

Fernando Pandolfi. El Rifle y los años oscuros después de dejar el profesionalismo.

“Estaba llevando una doble vida y eso me afectaba. Era un gasto de energía enorme. En ese momento tenía pareja y me encontraba volviendo al departamento que compartía con mis compañeros de equipo a las 6 de la mañana para levantarme a las 8.30 para ir a entrenar. Buscaba que no se dieran cuenta cuando, en realidad, yo había pasado la noche con mi pareja en su departamento. Era armar una estrategia y una logística enorme, tan grande que eso, lógico, te afecta. No podía liberar mi cabeza de basura y focalizar mi cabeza en la pelota y en la acción del juego”.

Facundo Imhoff. El jugador de voley y la decisión de contar su homosexualidad.

“Más allá de que traté de ser fuerte todo el tiempo, tuve mis baches de tristeza. Me tenían que alcanzar las cosas. Para bañarme, lo tenía que hacer en un pie o sentado. Y yo vivo solo. No podía llevarme un plato de la cocina a la habitación. Nada. Trataba de estar siempre rodeado. A veces a la noche tenía que llamarlo al doctor Pedro Hansing para contarle: “Doctor, no puedo dormir. Pero no es que no puedo dormir de cansancio. Es que la cabeza se me vuela”.

Rodrigo Mora. La cadera del delantero y una larguísima recuperación.

“En una entrevista una vez dije esto: si quieres ver fútbol, ve a ver a River al que se le decía el Dream Team. Y si querías ir a ver a un equipo ganar, debías ir a ver a Boca. Lo dije de verdad, de manera seria. Nosotros llegamos a la madurez de una forma tan sólida que sabíamos por cuánto ganábamos cada partido. Nos volvimos tan confiados en nosotros que sabíamos que los partidos los cerrábamos con 1-0 o 2-0. Estuvimos 36 fechas sin perder”.

Oscar Córdoba. El arquero y aquel equipo inexpugnable.

“Me pasó un día que fuimos a jugar un partido con Uruguay y Ginóbili no se cambió y estaba sentado en el banco. Y yo, siempre que hay minuto agarro la tabla y pienso qué les voy a decir a los jugadores, pero en ese entonces eso lo hacía Sergio. Entonces, no sabía dónde sentarme. Me acomodé y escucho de arriba de mi cabeza a alguien que me dice “¿Cuesta?”. Era Manu. “¿Qué cosa?”, le respondí. “Ceder el liderazgo”, me retrucó. “La verdad que sí. Cuesta”, le dije y me di cuenta de que había que ser consecuente con la decisión que habíamos tomado y asumir el lugar de asistente”.

Julio Lamas. Manu y el DT, en cruce ideal.

“Tengo un corredor frustrado adentro; sí, me hubiese gustado dedicarme a eso. Pero soy alguien que maneja con cuidado, ando mucho en las rutas y hay que tener conciencia del peligro que implica la velocidad. Admiro mucho a los pilotos por cómo se juegan todo en un circuito. Deben sentir un poder especial arriba de esas máquinas que van a más de 300 kilómetros por hora, y seguramente haya algún grado de inconsciencia o de retención del temor”.

Leonardo Madelón. Carol y su afición por las carreras de autos.

“Hace unas semanas falleció un amigo mío. Cuando íbamos a despedirlo, detrás suyo venía otro en un terrible Mercedes. ¿Sabés qué te explica eso? Que nadie se lleva nada. Que todos estamos iguales. Mi amigo me dejó lecciones de vida inolvidables. Ganó batallas. Hizo de todo. Fue un grandote lleno de vida. Y eso, porque la lección vale para todos nosotros, no tiene comparación con lo que puedas conseguir en lo material. Al final sos lo que generás en los otros, seas jugador, músico, técnico o lo que sea”.

Sebastián Méndez. El Gallego y un ejemplo para coleccionar.

“Todos los jugadores tiene una inteligencia particular. Se origina cuando te hacen ver en qué sos fuerte, para que lo desarrolles a pleno, y en qué no lo sos tanto, para adaptarte y empezar a mejorarlo. Ser inteligente es escuchar y tener humildad para mejorar los defectos y potenciar lo bueno que uno tiene. Con eso, un futbolista de seis puntos puede convertirse en uno de ocho”.

Pablo Guiñazú. El Cholo y su ley para crecer en la cancha.

“Lo del año pasado fue un palo duro, no por el error ni por las críticas, que fueron perfectas y que se soportan, más bien fue bravo por la mala fe con la que obraron muchos contra mi familia, sobre todo. Vivimos en la burbuja de un deporte que abarca pasiones y por el que mucha gente se vuelve loca. Pero en las redes sociales tienen personalidad muchos tipos que cara a cara no la tienen”.

Wilfredo Caballero. El hombre del Chelsea y el mal momento por su error en Rusia 2018.

“No trabajamos pensando en el qué dirán. No trabajamos pensando en tener un millón de seguidores en nuestro Instagram. Trabajamos buscando la felicidad en nuestra gente y en nosotros. No necesitamos el reconocimiento externo para ser felices. Tampoco necesitamos que alguien diga algo para saber si somos o no somos. Realmente no pensamos en eso. Y creo que eso nos hace más felices que el resto de los humanos”.

Mauricio Pochettino. El ex técnico del Tottenham y una certeza total.

“Hay un límite que no se puede traspasar, porque hay aspectos que son privados y vivencias que son muy personales. Son 30 jugadores con los que compartís dos horas por día, y cada uno es una historia particular. Hay que saber qué es con quién. Con alguien puede ser una palabra justa, con otro un abrazo y con alguno la toma de una decisión”.

Luis Zubeldía. El entrenador de Lanús y su librito de sensaciones.

“Es que cada cosa que habla, cada palabra suya tiene un porqué. Es un hombre que nació ya con don, nació en una cancha de fútbol en su cabeza. Y vivió todo lo que vivió, dentro y fuera de la cancha. Entonces, el jugador de fútbol tiene que ser inteligente y estar atento a cada cosa que haga para aprender. El fútbol también se trata de aprender, aprender de la vida más allá de una cancha de fútbol”.

Sebastián Romero. Chirola y su amor por Maradona.

“El concepto mío del éxito es que es un hábito. En mis charlas hablo del éxito del día lunes, de lo que puedo hacer para bien desde el momento en el que se ingresa a una oficina, a un comercio o a una cancha de básquet. A partir de ese día. En ese momento, empezás a ser exitoso. Cuando te preparás para el momento determinante. Cuando no lo conseguís, si antes te preparaste para ese momento, te queda la sana sensación de que hiciste todo para lograrlo”.

Rubén Magnano. El técnico medalla dorada y una receta inapelable.

“Antes era distinto. Ahora por suerte se abrió. Si bien se sigue cuestionando a la mujer que juega, ya no es como antes. De chica yo siempre iba a ser “la nena con los varones” y no una más que jugaba. El fútbol era un deporte de varones. Eso nos decían”.

Agustina Barroso. La crack de la Selección Argentina y un testimonio del cambio de época.

“Mi estatura, como todo, tiene sus pro y sus contra. Obviamente que el jugador bajito tiene más velocidad y dinamismo que un defensor de un metro noventa. Obviamente, a la hora de ir cuerpo a cuerpo contra un defensor pierda, pero uno lo lleva a la experiencia de los años en Primera y aprende a jugar con eso. A veces les gano. Y ser más alto no sé para qué querría ser. Posiblemente si fuese más alto no hubiese llegado a nada”.

Maxi Moralez. Frasquito y la reivindicación de los chiquitos.

“Me hacían notas y me decían que no dijera que tuve hepatitis B. Y no me daba vergüenza, sentía la necesidad de que la gente supiera lo complicada y lo grave que es la enfermedad. Que se conozcan los cuidados que hay que tener para evitarla”.

Iván Pillud. El lateral de Racing y una complicada enfermedad que lo puso en jaque.

“A mí me pasó que no supe venderme cuando estuve en San Lorenzo. Eso es. Hay entrenadores, sin desmerecer, que tienen menos efectividad de puntos de lo que tengo yo, pero se venden tan bien que siempre se pasean de club en club”.

Claudio Biaggio. El Pampa y el arrepentimiento sobre su último ciclo.

“En el momento en el que te sentís más vulnerable es cuando decidís ser trans. Ahí es un punto de inflexión en tu vida: te expulsan de tu casa o se la bancan. Esa es la clave de todo. Cuando apareció la Ley de Identidad de Género hubo otro quiebre, porque es cuando le decís a tus padres que te vas a cambiar el nombre, porque para ellos el nombre es el que te dieron cuando naciste”.

Mia Fedra. La única tenista profesional trans del mundo y una lucha por la aceptación.

“Tengo una amiga que es súper normal y usaba talle 34 y de repente se fue a comprar un jean y le daban 38 y no era porque había engordado. Lo habían cambiado arbitrariamente. Se piensa que ser flaco es ser feliz y no es así. Y no podemos estigmatizar al otro”.

Jennifer Dalhgren. La atleta argentina apuntó con todo hacia un tema tabú.

“En la calle he recibido muchos elogios de hinchas de Central, aunque creo que también ayudó al haber estado tanto tiempo en la selección. A veces es difícil que el hincha separe que sos del clásico rival, pero la verdad que se portan muy bien. La mayoría me dijeron cosas lindas y eso lo valoro porque no es fácil por cómo es acá el fútbol”.

Maxi Rodríguez. El ídolo leproso saltó la grieta rosarina por un rato y contó una experiencia inédita.

“En la intimidad a Riquelme le digo el Marciano. Yo le digo Marciano por qué… Una vez mi hijo me preguntó si había visto alguna vez un plato volador y le dije que no, pero que había visto dos marcianos: Maradona y Riquelme. Por sus formas, por su estilo, por su juego. Riquelme fue un jugador completamente atípico, porque con su altura uno piensa que no se puede ser tan habilidoso”.

Claudio Borghi. El emblema de la rabona y su eterno cariño al 10.

“En aquella experiencia en La Pampa, cerca de medianoche estaba leyendo en mi habitación y escucho que hay un ruido en la puerta, me doy vuelta, lo veo a Diego de pie, él me mira fijo y me hace una seña con la cabeza, como si me estuviese diciendo vamos. Entendí perfectamente que quería que lo acompañara, me abrigué porque hacía mucho frío. La casa estaba a casi 2 kilómetros de la tranquera. Entonces, desde ahí fue, trabajó y trabajó sin descanso. Y más piques, corrimos largo. Hasta que en un momento Diego se detiene, exhala el aire y tras un suspiro dice: “ya está, ya está”. Volvimos caminando y fue su forma de controlarse. Tuvo mucho coraje en ese momento, porque había dejado la cocaína en Buenos Aires. Es que en esa noche si hubiera tenido cerca la droga hubiera consumido”.

Fernando Signorini. El histórico preparador físico de Diego Maradona y un recuerdo crudo y honesto.

“Los jóvenes hoy en día tienen que estar tranquilos porque el fútbol no es sólo el hecho de poder llegar. El fútbol va más allá de eso. Va por el lado también de crear y ayudar a que las personas sean buenas de verdad y que estén aptos, no solamente para el fútbol, sino también para la vida laboral. Porque de cincuenta atletas apenas dos, tres o quizás cinco podrán ser futbolistas”.

Julio Baptista. El delantero brasileño y una sentencia para adoctrinar.

“La mayoría de las veces soy muy cerrado. Soy una piedra, me cuesta mucho demostrar mis sentimientos y hablar. Y eso que me me viven jodiendo para que lo haga, incluso me lo dice mi representante. Sé que tengo que hablar porque hoy la comunicación es importante. También que comenten de uno en los programas deportivos ayuda para que te conozcan. Pero te repito, soy un tipo que le cuesta hablar”.

Lautaro Giannetti. El defensor de Vélez y el márketing de un tipo callado.

“Cambiaría mi título del Super Bowl por una carrera en el fútbol. Ni lo dudaría. Con el football americano estoy súper agradecido, pero mi pasión es el fútbol. Ni te digo ganar la Libertadores. Con ponerme la camiseta de Boca y jugar un picado en La Bombonera me alcanza y sobra”.

Martín Gramática. El único argentino en ganar el Super Bowl no duda en entregar su anillo a cambio de ponerse la azul y oro.

“Yo creo que el jugador, por más que esté en Primera, nunca tiene que perder el amateurismo. Ese amor por jugar a la pelota. Por más profesional que seas, el amor por el fútbol que tiene un chico en la D, lo tienen que tener los de Primera”.

Sergio Rondina. El Huevo marcha arriba con su Arsenal y rescata el amor por la pelota que tienen sus jugadores.

“Ser futbolista o entrenador te hace conocido y eso da beneficios. Pero siempre hay que darse una vueltita por el pasado y recordar cada paso de todo el camino recorrido”.

Alexander Medina. El entrenador de Talleres y el viaje a la humildad.

“La última vez que disfruté habrá sido un partido en inferiores. Desde que empecé en primera no disfruté más. Cuando salís campeón o conseguís algo importante no estas contento, sentís alivio. Es tanta la presión que lo último que se te pasa por la cabeza es eso”.

Guillermo Sara. El arquero de Lanús y una problemática del futbolista promedio.

“El momento más feliz de mi vida fue cuando me dieron el alta del cáncer. No toqué la campanita, como se hace, pero fue ese momento porque, además de lo que significa para uno el hecho de vencer a la enfermedad, hay que ponerse en la piel de la familia, los amigos, que están ahí atrás tuyos sufriendo con vos”.

Jonás Gutiérrez. El volante de Banfield, su enfermedad y la alegría de vencerla.