Leandro Paredes

El truco del cinco que no quiere parar de crecer

El volante central del PSG cuenta su proceso de mejora y desnuda las claves del nuevo contrato tácito con el que la Selección sigue progresando. Compañero de Messi, Neymar y Mbappé, el futbolista de 26 años tiene claro que no llegó a ningún lado. Apenas está yendo en viaje a una versión mejor.

Cuando Leandro Paredes armó el mate, agarró el termo y, junto a Rodrigo De Paul, encaró para la habitación de Leo Messi, algo iba a cambiar para siempre. En tiempos de pasión por el videoanálisis táctico, de novedosos métodos de entrenamiento y de megaprofesionalismo, la refundación de la Selección Argentina se dio de la manera más mundana e intrascendente: en un partido de truco. Aquella fue, al cabo, la piedra inicial del entendimiento que los propios jugadores diseñaron para dejar atrás el tortuoso periodo 2014-2018, en búsqueda de una nueva normalidad que les permitiera construir un proyecto. Ni tronos ni alfombras rojas, apenas un juego de cartas. Para el mejor jugador del mundo, aquella pequeña cotidianeidad fue un comienzo. Aunque él no lo diga, quedan claras las cláusulas implícitas de ese vínculo: tratarlo como uno más, correr y jugar para ofrecerle el mejor contexto y no darle la pelota más de lo necesario. El pacto está sellado.

Aunque Leandro Paredes cumplirá dos años viviendo en Paris el próximo enero, todavía, confiesa, tiene pendientes la catedral de Notre Dame y la basílica de Sacre Coeur de Montmartre. Entre la pandemia, las obligaciones futbolísticas y su carácter fundamentalmente hogareño, el pibe nacido en San Justo que se forjó en Mataderos conoce más los estadios de Europa que los sitios turísticos. Se le nota a todas luces, el volante central del gigante parisino respira fútbol. Obsesivo de la mejora constante y fanático de repasar sus propios partidos, Leandro atiende el teléfono desde la ciudad de las luces para una charla que se parece a una parada a tomar un café en medio de su crecimiento. Al terminarla, quedará claro: Paredes seguirá progresando, pues vive para eso.

─¿Qué cambió del pibe que vivía en Mataderos al cinco que vive en París?

Bueno, cambió mucho. Cambió mucho en mi vida como persona y en mi tarea como jugador. Siento que maduré. Hasta, en el camino, cambié la posición. Yo jugaba en el club Brisas y jugaba y me imaginaba en otro lugar de la cancha. Y la carrera me trajo a donde estoy hoy. Visto el camino, eso me hace feliz. Estoy ordenado en mi vida privada y en la profesional. Es un buen momento.

Leo Paredes junto a Lio Messi.

─¿Dónde notás esa madurez?

─He crecido. Sé que me queda mucho por mejorar y por aprender, porque eso no termina nunca, pero me siento feliz con lo que he logrado hacer con mi carrera y con lo que tenía por delante.

─Siempre fuiste un chico del que se habló muy bien, tanto en inferiores como en tu llegada a Primera. A su vez hay muchos que aparecen precedidos de esos comentarios y luego no se desarrollan. ¿Qué hay que agregarle al talento para llegar y sostenerse?

─Es un conjunto de cosas y las vas aprendiendo. Sacrificio, ganas, respeto y trabajo, por nombrarte algunas. Pero tenés que agregarle cosas todo el tiempo. Si tenés talento, llegar puede resultarte más fácil. Pero mantenerse es más difícil. Me ha pasado de haber compartido equipo con compañeros o enfrentado a rivales que tenían más talento que pibes que llegaron y que tienen una carrera muy buena. Si al talento le sumás sacrificio, ganas, respeto y trabajo, seguramente tendrás buenos resultados. Pero necesitás eso.

─Estás rodeado de cracks: Messi, Neymar y Mbappé, por nombrar a algunos. ¿Qué diferencia a nivel mental tienen esos tipos? ¿Existe la cabeza de campeón?

─Es que es eso. Es el trabajo que hacen cada día. Es un entrenamiento atrás del otro donde hacen la diferencia. Si no hicieran todo ese laburo, no sacarían la diferencia que sacan. Más allá de su talento, que lo tienen y es obvio, si no le suman el trabajo y el cuidado, no serían lo que son.

─¿Cómo es el día a día, por ejemplo, de Neymar y Mbappé?

─No hay mucho que decir futbolísticamente. Son chicos que se divierten. Son profesionales al mango. Tienen las dos cosas. Y me quedo con lo personal, porque son laburadores. Trabajan y trabajan. Quieren más. Debe ser que eso los hace mejores.

Neymar y Di María, compañeros de Paredes en el PSG.

─¿Qué sumaste en el altísimo profesionalismo?

─Hace unos años que mejoré muchísimo en mi alimentación y en el sueño. No me cuidaba. No dormía siesta. Hoy me di cuenta y me cuido con la comida. Trato de nutrirme bien. Trato de descansar. Y hasta tengo un fisio personal, al que sumé después de algunas lesiones, y que me ayuda en mis momentos en casa. Vivo para esto.

─Contame algo que hicieras mal y que te diste cuenta en ese cambio.

─Las hamburguesas. Las amaba. Pero las dejé.

─¿Cuáles son los mandamientos de un buen volante central?

─Lo primordial es jugar simple y en pocos toques. Con unos o dos toques me tiene que alcanzar. Para eso, tengo que tener pensado lo que voy a hacer antes de que me llegue la pelota. Si me anticipo, gano. Defensivamente, se trata de estar en tu posición y tratar de no ir a los costados. Saber cuándo meterme entre los centrales. Saber cuándo salir. Son cosas que se mejoran siempre y que te permiten crecer día a día. Yo trabajo para mejorar. Me quiero ir del fútbol mejor de lo que vine.

─En inferiores se te conocía por los pases de rabona y hoy hacés un fútbol mucho más simple. ¿Cómo laburaste el cambio de posición?

─Miro muchísimo fútbol y me tomé como un trabajo el seguir a los mejores en esta posición. Arranqué por Pirlo y Busquets. Hoy los sigo a Thiago Alcántara y a Marco Verrati, que es compañero mío. Yo pienso que jugar más simple es jugar mejor. En base a eso cambié mi juego. De enganche me tocaba jugar de espaldas, teniendo mucho la pelota y tratando de hacer algo diferente. Hoy pasé a ver la cancha de frente, a jugar en pocos toques y a hacerlo lo más simple posible. Yo me doy cuenta cuando el equipo fluye, porque me aparecen los espacios y los lugares. El pensamiento ahí es saber cuándo arriesgar, porque si solamente hago los pases fáciles, no sacamos ventaja. Me pasa con Neymar, con el que tengo que encontrar la manera de darle el balón y a veces no es fácil porque suele estar rodeado de muchos. Con Leo me pasa parecido. Tenerlos es una exigencia para subir mi nivel y encontrar el hueco para darles la pelota con ventaja.

─¿Qué pensás cuando se pide un cinco “de marca”?

─A todos nos gusta hablar de fútbol, lo entiendo. Dejo que opinen. Lo que creo es que los mejores equipos del mundo hoy tienen un cinco con características de iniciar bien el juego. El único que tiene un mediocentro de marca es el Real Madrid. Manchester City, Barcelona y Liverpool, por decirte algunos, tienen futbolistas de buen pase en esa posición. Yo siento que con un jugador así en ese lugar, se juega mejor.

─¿Cómo convivís con la crítica?

─Trato de aislarme y no escuchar ni leer. Te puede confundir el pensar que hiciste un gran partido o que fuiste un desastre. Y a veces no es así. Yo siempre digo que no sé si juego bien hasta que no vuelvo a ver el partido. Cuando termino, llego a casa o a la habitación del hotel y me pongo a ver el partido entero. Nada de resumen. Todo. Y ahí recién sé si jugué bien o mal. O si tengo que mejorar una u otra cosa. Así se mejora. Viendo los errores. Repitiendo. Analizando. Es tan importante como un pique o la preparación física. Mirar mis partidos de nuevo es parte de mi entrenamiento.

─¿Qué ves que tenés que mejorar?

─Me gusta estar atento al tema de la posición cuando tenemos la pelota. Soy un futbolista que se deja llevar por la pelota y trabajo en ajustar al máximo el marcar cuando tenemos la posesión. Tal vez la tienen los de adelante y yo sostengo ese ataque respecto del lugar al que va el balón y, por ahí, no pienso en el hueco que dejo o en lo que se genera en la posición que dejé. Trato de mejorar eso en mi cabeza.

─¿Cuándo le tocaron la puerta a Messi fue una declaración de intenciones? ¿Leo necesita menos trono y más sensación de normalidad?

─Intentamos tratarlo como uno más. Está claro lo que representó y sigue representando para todos nosotros. Era importante que él se sintiera cómodo y que pudiéramos hacer las cosas con normalidad. Creo que mejoramos mucho el tema de no darle la pelota cuando no está en una posición de ventaja. Obviamente que para nosotros es la primera opción, pero no siempre debemos dársela. Lo hablamos mucho con Rodri De Paul. Se la tenemos que dar en los lugares en lo que pueda sacar ventajas. Y pienso que estamos mejorando en ese sentido.

─¿Esa sensación de normalidad ayuda?

─Sí. Seguro. La decisión del mate y las cartas habla precisamente de esa normalidad. Lo hicimos de la manera más natural posible. Creemos que debe ser así. Se ha formado un grupo muy bueno. Hay chicos que están creciendo en ese contexto y se está formando algo.

─¿La construcción de una identidad es tan importante como la táctica en una Selección, que además tiene pocos entrenamientos?

─Creo que en la Copa América pasó algo y empezamos a crear eso. Empezamos a crecer mucho como equipo y como grupo. Está esa sensación. Nos fue bien en los amistosos y en las Eliminatorias. Eso ayuda a poder crecer y mejorar en un marco positivo.

─¿Qué sueños te quedan?

─Muchos. Lo hablo con mis viejos. Pasamos cosas muy buenas y algunas malas, pero muchos de los sueños se fueron cumpliendo. Quería jugar en la Selección y pasó. Quería ganar la Champions y jugué una final. Casi se me da. Quiero jugar el Mundial. Pero para eso hay que ganar un montón de partidos. Hay que seguir mejorando.