Fútbol juvenil

Los chicos marcaron la pauta

Las categorías infantiles y las divisiones juveniles pararon antes que el fútbol profesional. Vacías las pensiones, podrían ser utilizadas con fines sanitarios.

La postergación del fútbol en nuestro país por la pandemia global no bajó de modo piramidal, sino que arrancó desde la base. Mientras AFA, Superliga, Futbolistas Argentinos Agremiados y Asociación Argentina de Técnicos no lograban un acuerdo en la nebulosa del cuidado de la salud, la inacción, las pujas políticas y los intereses económicos, el juego de los menores se detuvo inmediatamente. Si pausar los entrenamientos y partidos no resultaba un problema, el cierre de los colegios que funcionan en varias instituciones y cómo proceder con los jugadores que viven en los clubes obligó a una rápida toma de decisiones.

Frenar completamente lo que siempre está en movimiento es asimilar una realidad compleja. La propagación mundial del virus Covid-19 paraliza a una gran parte del mundo deportivo. Las webs que informan online los resultados de todas las ligas del plantea dan cuenta de la inactividad absoluta. Al momento del decreto presidencial de aislamiento social, preventivo y obligatorio, la suspensión de las prácticas de todas sus categorías menores ya había sido establecido hasta el 31 de marzo. La ausencia de los cientos de jugadores que cada día dan vida a los clubes adelantaron lo que se vendría.

El fútbol infantil y juvenil marcó la pauta luego extendida al ámbito profesional. Los clubes paralizaron sus actividades en el sector formativo rápidamente y tejieron un esquema de protección frente a la determinación nacional de la suspensión de las clases, que implicó junto con las aulas cerrar también los complejos habitacionales.

“La premisa que tomamos fue vaciar rápido la pensión, donde viven 52 chicos, con la cual cada uno regresó a su lugar con su familia hasta que pase todo esto. Los predios de Villa Domínico y Wilde también se cerraron”, le cuenta Fernando Berón a Enganche. El coordinador del fútbol amateur de Independiente sabe que el tiempo para retomar la actividad cotidiana es incierto: “Pusimos una fecha tentativa de regreso a la actividad a finales de marzo, pero por supuesto que eso se ordenará de acuerdo a las disposiciones que tomen las autoridades”.

Fabio Radaelli encabeza el trabajo en la cantera de Aldosivi y no dudó en colocar al fútbol detrás de la realidad que se impone: “Nos preocupamos por hablar con los chicos para que tomen consciencia de esta pandemia y todos los cuidados que se requieren, entendimos que el fútbol pasaba a un segundo plano ante una situación mucho más importante. Para mí no es determinante que cuando se vuelva a jugar los chicos estén más rápidos o en peso; sí me interesa que en su entorno familiar estén atentos a lo que sucede y sin salir de sus casas”. El conjunto marplatense había decidido, incluso antes del parate oficial, frenar la pelota y por eso se habían puesto en contacto con los dirigentes de Defensa y Justicia para no jugar los partidos que estaban programados para el fin de semana del sábado 14. En tanto, los casi 40 chicos que viven en el club debieron abandonar ese lugar.

River originó una controversia cuando decidió no presentarse al partido que debía disputar ante Atlético Tucumán por la primera fecha de la Copa de la Superliga. El encuentro debía disputarse en el Monumental y cuando llegaron los árbitros y parte de los dirigentes del Decano, el estadio estaba cerrado. Gabriel Rodríguez, director general del área de fútbol infanto juvenil millonario, le explicó a Enganche: “Desde la decisión del gobierno nacional de suspender las clases enviamos a quienes viven en la casa-hogar a sus lugares de origen hasta nueva disposición. Los chicos tienen un plan de trabajo confeccionado por los preparadores físicos y siempre estuvieron acompañados por los educadores y psicólogos de la institución”.

Lucas Rodríguez Pagano, de Lanús, explica: “Utilizamos el criterio que fue común a todos los clubes de suspender los entrenamientos hasta fin de mes. Desde acá lo que hará la institución es apegarse a todos lo que se disponga desde el gobierno nacional, que es lo que corresponde. La pensión quedó deshabitada”. Y agregó: “Con todos los chicos en sus casas decidimos por el momento no darles ningún plan de entrenamiento, porque priorizamos que cada uno esté en su casa”.

Tanto Lanús como Banfield comunicaron que sus pensiones juveniles estarán al servicio del sistema de salud para ser utilizadas como sector de aislamiento en caso de ser necesario. “Cuando se determinó la suspensión de las clases a nivel nacional, el fútbol juvenil dejó de entrenarse. Con la pensión cerrada, armamos una pauta mínima de ejercicios para que cada chico lo pueda hacer en su casa así como también un plan de comidas hecho por los nutricionistas para que tengan una guía de cómo alimentarse bien”, repasa Hugo Donato, coordinador de las inferiores de Banfield.

Las canchas están vacías, los vestuarios con un eco que retumba, las utilerías con bolsos cerrados y las pensiones dispuestas a otra finalidad. La siembra del fútbol argentino se detuvo antes de que el aislamiento se imponga con obligatoriedad. Retomar la habitualidad habrá marcado superar una problemática que depende de todos.