El 10

Los desencuentros de Maradona y la Copa América

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En tres ocasiones Diego intentó levantar el trofeo sin conseguirlo; ocurrió en 1979, 1987 y 1989 cuando, primero con Menotti y después con Bilardo, la gloria le resultó esquiva.

Una selección alternativa, un formato itinerante y la camiseta número 6. La Copa América de 1979 fue el primer torneo oficial que Maradona disputó con la selección y lejos estuvo de quedar en el recuerdo. César Luis Menotti había decidido competir en el torneo que Argentina no ganaba hacía dos décadas con un plantel que solo incluía a tres de los campeones del mundo un año antes: Daniel Passarella, Américo Gallego y José Daniel Valencia. Diego ya era una estrella del fútbol argentino, acumulaba más de 60 gritos en Argentinos Juniors y había sido goleador de los campeonatos Metropolitano de 1978 y 1979.

Argentina integró el Grupo 3 con Bolivia y Brasil. Cayó 2-1 en el debut en La Paz y por el mismo marcador en la siguiente fecha en Río de Janeiro. En los encuentros en el Monumental derrotó 3-0 a la selección del altiplano y empató 2-2 con el Scratch. Los tres puntos que consiguió en Buenos Aires no le alcanzaron para evitar la última posición y quedar eliminado en la primera instancia. Diego jugó el primer partido contra Brasil y el segundo con Bolivia, en el que marcó un gol. Un mes más tarde, esta vez sí con el número 10 y el brazalete de capitán, sería campeón del mundo sub 20 en Japón.

En la siguiente edición de la Copa América, la de 1983, el astro no participó. Carlos Salvador Bilardo era ahora el técnico del seleccionado, pero en el inicio de una gestión que se prolongaría durante 8 años había decidido darle descanso a Diego. Después del Mundial de España, Maradona estuvo tres años sin ponerse la camiseta celeste y blanca. El Narigón lo convocó por primera vez recién 13 meses antes de la Copa del Mundo de 1986, para los amistosos con Paraguay y Chile y los compromisos por eliminatorias frente a Venezuela, Colombia y Perú.

La segunda aparición de Diego en el torneo sudamericano de selecciones se dio en un contexto inmejorable. Argentina era el anfitrión, el campeón del mundo y él el rey del universo futbolístico con la coronación que había tenido en el estadio Azteca. Pero las cosas tampoco fueron bien. El 27 de junio de 1987 Argentina debutó con un empate 1-1 con Perú. Los goles fueron de Maradona y el hombre que dos años antes había sido su perro de presa, Luis Reyna. Dos goles más de Diego, uno de penal y otro con un tiro libre sólo posible para su pegada, siguieron al de Claudio Caniggia para el triunfo 3-0 ante Ecuador y la clasificación a las semifinales. La derrota ante Uruguay desintegró la ilusión de ver a Maradona levantar otra copa con la selección, esta vez en casa. Sin recuperarse del golpe, el cruce para intentar al menos subirse fue otra caída, ante Colombia, para terminar así en la cuarta posición.

Brasil 1989 era la nueva oportunidad. El talento estaba intacto, la pegada mantenía el prodigio indescifrable, la inteligencia para leer cada jugada seguía presentándolo como un superdotado, la garra de siempre no lo había abandonado y el liderazgo innato seguía ahí. Pero Diego ya empezaba a jugar pese a su físico más que sostenido por el portento de sus piernas. Manejó al equipo en las victorias ante Chile y Uruguay y en las igualdades con Ecuador y Bolivia. En el cuadrangular final Argentina perdió primero con Brasil y después con Uruguay; en esos dos partidos, como en los cuatro anteriores, no hubo goles del 10. Sin Diego en la cancha ni chances de ser campeón, el equipo de Bilardo igualó sin goles en su última presentación, con Paraguay.  

El bicampeonato de 1991 y 1993 no lo tuvo presente porque en ningún caso hubiese podido estar en las listas. En el título en Chile, Diego cumplía el tramo inicial de los 15 meses de suspensión por doping que le habían impuesto por el control positivo luego de un partido de Napoli ante Bari. En febrero de 1993 había vuelto a ponerse la camiseta de la sección para un amistoso con Brasil, en la cancha de River, y la Copa Artemio Franchi ante Dinamarca, en Mar del Plata. Sin embargo, poco más tarde dio por finalizada su etapa en Sevilla al anunciar su retiro. En septiembre reaparecería en Newell´s y un mes después volvería a la selección para el repechaje ante Australia que sería el pasaje a Estados Unidos.

En los últimos 60 años de la Copa América, a lo largo de 18 ediciones, Argentina solo pudo celebrar aquellas conquistas con Alfio Basile al frente del equipo. El torneo que dominó hasta mediados del siglo XX se le volvió cada vez más esquivo. Tanto que ni Diego Maradona en tres intentos pudo conseguirlo.