Fútbol inclusivo

Los jugadores empiezan a romper el armario de la discriminación

Por lo bajo, algunos futbolistas empiezan a dar el necesario debate de romper con la homofobia en el deporte más popular de todos. Enganche juntó a varias voces

“Me ha llevado muchos años sentirme cómodo diciendo esto: soy gay. Tenía miedo de que afectara a mis amistades, a mis compañeros de equipo y a mi familia. Pero el apoyo de las personas que me rodean ha sido muy bueno y me ha ayudado a llegar al paso final; estar completamente abierto. Es la mejor manera de sentirme más cómodo y ser yo mismo. No quería aceptar mi sexualidad. Hice lo mejor que pude para poner todo mi enfoque y esfuerzo en el juego y tal vez deje esa parte mía a un lado. Me tomó tiempo darme cuenta de que no podía seguir viviendo esta mentira. En algún momento, debes darte cuenta de que lo que eres y sólo tienes que ser el que eres”.

El 14 de mayo del 2019, por primera vez en 26 años, Andy Brennan se sintió libre. Fue justo después de subir una foto a Instagram donde contaba que, además de ser un delantero desequilibrante en el NPL Green Gully de Australia, es homosexual. Con su decisión, Brennan se sumó a la exclusiva -exclusivísima- lista que integran Thomas Hitzlsperger, Olivier Rouyer, Robbie Rogers, David Testo y el árbitro español Jesús Tomillero en el selecto grupo de protagonistas que se asumieron gays en uno de los entornos más homofóbicos del mundo capitalista occidental.

La declaratoria de Brennan se enmarca en un momento histórico en el que la homosexualidad en el fútbol masculino es un ropero oculta libertades que se encuentra a punto de romperse. Algunos jugadores, por lo bajo, comienzan a pensar en aquellos que, escondidos por una discriminación atroz, callan sus realidades y sufren en silencio. Enganche conversó con futbolistas, ex futbolistas, entrenadores y representantes respecto de una problemática que debe abrir camino a un cambio necesario. El clóset de la pelota debe destruirse de una vez por todas.

Rodolfo Arruabarrena fue entrenador de Boca y actualmente cosecha un exitoso derrotero en el medio árabe, donde dirigió a Al Wasl y Al Ahli (Emiratos Árabes Unidos) y Al Rayyan (Qatar). Ante la chance de que un futbolista suyo se asuma homosexual en público, el Vasco explica: “Como entrenador estaría abierto y trataría de prepararme para propiciar un entorno de confianza. Creo que los planteles están preparados para hacerlo. Este tema tiene que saltar a la luz y hay que abrir cabezas y mentalidades. La sociedad va mejorando y el fútbol tiene que cambiar en este sentido”. Además, Arruabarrena afirma: “Esto tiene que ocurrir tarde o temprano, porque la sociedad va cambiando. Al que lo haga hay que darle la contención necesaria, debido a que el ambiente del fútbol en Argentina es totalmente homofóbico”. Finalmente, cuenta: “Quiero que mis hijos vivan en una sociedad más libre”.

Sebastián Domínguez se retiró de la práctica profesional hace sólo dos años y actualmente es comentarista de fútbol para la cadena ESPN. El ex central de Newell’s y de Vélez marca que “dentro del fútbol argentino tendría que haber alguna herramienta para que los chicos, amén de su condición sexual, puedan estar contenidos”. Y subraya: “Al día de hoy no hay casos resonantes o visibles de homosexuales en el fútbol y eso quiere decir que están, pero reprimidos. No me entra en la cabeza cómo esto es algo que no nos atraviesa a todos con más naturalidad. Es una elección muy personal y los demás no tenemos razones para juzgarla”.

Agustín Pelletieri fue un cinco aguerrido en Lanús, Rácing y Tigre y hoy se dedica a la representación de futbolistas. De un lado y del otro del mostrador, el oriundo de José Mármol dice que “tenemos que generar un ambiente en el que nadie tenga que ocultarse”. También, claro, rubrica: “Es evidente que en este deporte hay mucha homofobia y discriminación y eso hace difícil que quienes necesitan expresarlo puedan hacerlo. Hay que prestar atención a los cambios, porque en Estados Unidos pasó que deportistas salieron del clóset y fueron bien recibidos, tanto por sus colegas como por los auspiciantes”.

Miguel Caneo se fue hace unos meses de Atlanta en medio de algunas versiones que apuntaban a una disputa con la barra brava. Mientras busca club, el ex enganche de Quilmes y de Boca elabora: “Nunca me tocó que un compañero lo contara en el vestuario, pero banco muchísimo la iniciativa de que se pueda empezar a descomprimir un tema como el que hablamos. Lamentablemente hay muchas personas que no lo pueden expresar, tanto en el fútbol como en un montón de ámbitos. El miedo a cómo los van a juzgar está. Y en el ambiente nuestro es peor. Personalmente, me daría mucha alegría que alguien tenga la valentía de asumirse públicamente. Si tuviera un compañero que se declarara homosexual trataría de hacérsela lo más simple posible, porque creo que ese es un ámbito para propiciar la libertad. Es cierto que los hinchas son bravos, pero tenemos que empezar a hablar del tema. Quiero que cada uno pueda expresarse y no ser discriminado”.

Fernando Pandolfi lleva más de 15 años como ex jugador. Hoy se dedica a la música y, a diferencia de algunas de las voces anteriores, es más pesimista. “Es difícil, porque hay mucha maldad. El que sale del clóset no sabe lo que se viene después. Yo creo que un sector lo apoyaría y lo aplaudiría, pero en otro serían jodidos. Si hasta te matan por cambiar de club. La estupidez argentina es muy jodida. Si pasara sería un gran avance para la sociedad, no solamente para el fútbol. ¿Cuántos políticos hay no pueden blanquearlo? ¿Y periodistas? A mí me chupa un huevo lo que cada uno haga, pero si tiene que salir un futbolista a asumirlo para bancar a los pibes que sufren por eso, vamos a apoyarlo entre todos”.

Macarena Sánchez se plantó ante el mundo del fútbol hace algunos meses y pidió la profesionalización de las jugadoras. Luego una ardua lucha, firmó el primer vínculo profesional de una mujer futbolista al sumarse a San Lorenzo e hizo historia. Desde su ámbito, blanquea que “es raro lo que pasa en el fútbol, porque las mujeres lo hablamos abiertamente y está muy asumido, pero en el fútbol masculino es un tema tabú”. La santafesina cuenta que le cuesta entender “las razones por las que no vemos jugadores que sean gay o incluso bisexuales, porque eso es parte de la cultura que queremos romper, de ese fútbol de machos”. Tras convertise en una personalidad que lucha por sus derechos, asumida como lesbiana, cuenta: “Creo que en el fútbol va a pasar que un jugador va a plantarse y va decir que es homosexual y eso va a ayudar a un montón de otros pibes a expresarlo. Cuando uno se anime y lo diga va a ser fantástico. Además, tenemos mucho de prejuicio propio. A mí me ha pasado de no decirlo y de querer escaparme de eso. Y cuando lo dije, nada, no recibí ningún comentario negativo. Todo lo contrario. Los hinchas piensan que los putos y las tortas no existen en el fútbol. Estamos invisibilizados. No hay un jugador en Argentina que sea gay. Eso es imposible”.

Ignacio Bogino fue un símbolo en Temperley y es actual marcador central en Brown de Adrogué. Como lector empedernido y dibujante como segunda encarnación, se destacó por su nivel teórico a la hora de deconstruir al personaje modélico del futbolista en la actualidad. Desde la certeza del cuestionamiento, comenta: “Es raro y triste que el fútbol sea un lugar opresor. No puede ser que no haya jugadores que puedan expresar su condición sexual. Y es triste porque desde lo estadístico los hay y están oprimidos. Hay una cultura machista muy terrible, que encima se mezcla con la cultura del aguante. Porque el que gana es el que se coge al otro y el que pierde es el que recibe. Y nadie quiere ser un culorroto. Nadie quiere ser un perdedor. Todo eso está. A mí me hace mal”.

A los consultados por Enganche se suman otras voces como la de Matías Vargas, el extremo de Vélez que se volvió viral por sus comentarios sobre la problemática de los futbolistas homosexuales. “Es hora de que el fútbol dé un paso más allá de eso. Que haya honestidad, que se hable de la homosexualidad. ¿Cuántos jugadores somos en el mundo y ninguno es homosexual? No existe. Por una cuestión estadística es imposible”, relató en la radio Club 947. Casi al mismo tiempo, Juan Cruz Komar conversó con el portal Mundo Poder y disparó: “Estamos en un mundo tan sexual, con todo tan llevado a lo sexual, que el problema es que acá (señala al vestuario) nos bañamos todos juntos, entonces el otro va a pensar este me quiere coger porque es puto’. Todos somos hipócritas, todos. No me gusta que sea tan homofóbico el fútbol y quizás muchísimas veces hago chistes homofóbicos. Lamentablemente alguien que lo contara sí sería cuestionado y no se sentiría cómodo. Pasaría en cualquier club. También ocurre con el transgénero y con la mujer. Creo que hay que luchar por eso”. Hasta el mismísimo Antoine Griezmann, delantero del Atlético de Madrid y campeón del mundo en Rusia, apuntó: “Hace unas semanas me convertí en padre por segunda vez. Depende de nosotros, padres, educar a nuestros hijos a crecer en un mundo menos homofóbico y menos sexista”

Muchos años antes que Andy Brennan, el 22 de octubre de 1990, Justin Fashanu, un ex delantero de la selección inglesa que a su vez fue el futbolista negro más caro de la historia hasta ese momento, ofreció una entrevista al diario The Sun en la que reveló: “Soy gay”. Fashanu ya había sufrido la discriminación de su propio entrenador, el mítico y polémico Brian Clough, una leyenda de los bancos británicos. El técnico se había enterado que concurría a discotecas gay y lo había retado por ello. Luego de la confesión de Fashanu, sus compañeros de equipo lo condenaron y afirmaron que “los homosexuales no tienen lugar en los deportes de equipo”. La hinchada tampoco lo acompañó: varias veces le cantaron “¡Maricón, maricón!” en cada estadio en el que se presentaba. Hasta su hermano John, también futbolista, le dio la espalda y hasta le ofreció 100.000 dólares para que no contara su secreto: “Yo temía que la gente creyera que yo era gay también”.

En 1998, años después de su confesión, Fashanu jugaba en Australia y fue acusado de agresión sexual por un joven de 17 años. Aunque las autoridades descartaron la investigación por falta de pruebas y detectaron un intento de chantaje, los medios hicieron foco en su condición de homosexual y le apuntaron repetidamente. Fue así que el 2 de mayo de ese año, luego de haber escapado a Inglaterra, Justin Fashanu se ahorcó en un garage Shoredicth.

“Me he dado cuenta de que ya he sido declarado culpable. No quiero dar más preocupaciones a mi familia y a mis amigos. Espero que el Jesús que amo me dé la bienvenida; al final en él encontraré la paz que nunca tuve”. La carta de despedida de Fashanu sostiene la elocuencia de una realidad sombría que 20 años después alumbra a un futuro necesario. El fútbol entero debe empezar a ganar el partido ante la homofobia. Es la hora.