Luis Carniglia

El DT argentino campeón de Europa que hizo adelgazar a Puskas

A finales de los 50, el Real Madrid consolidó su supremacía en Europa con un técnico que dejó su marca.

No era alguien dispuesto a bajarle el tono a una discusión con Santiago Bernabéu, a pesar de que se tratara del hombre esfinge del Real Madrid. Si se plantaba con el presidente, mucho menos le costaba hacerlo con los jugadores. Así obligó a un ídolo merengue como Ferenc Puskas a bajar 10 kilos. “Se me acusa de ser arisco, pero lo que tengo es carácter. Digo la verdad, lo que siento. Pido trabajo duro y disciplina”, se defendía Luis Antonio Carniglia, el primer técnico argentino en ganar la Copa de Campeones de Europa.

El fútbol de toda la cancha, las gambetas zigzagueantes y los goles que gritaba uno tras otro ya habían hecho de Alfredo Di Stéfano el emblema del club blanco cuando llegó un entrenador con su misma verba. Porque los cinco años de permanencia en España no le habían modificado en lo más mínimo su tono arrabalero, y así sería hasta el final: en seis décadas de vida ibérica siguió hablando como si estuviese en un café de Barracas. Como Messi, que parece no haberse despegado nunca de la orilla del río Paraná. En código de compatriotas, la relación entre Carniglia y Di Stéfano fluía con armonía.

Yiyo, como lo apodaban, había nacido y se había criado en la zona norte del conurbano bonaerense. El 12 de diciembre de 1936, a los 19 años, debutó en Boca ante Racing por la última fecha de la Copa Campeonato. Una época en la que las lesiones podían significar el retiro, una fractura ante Rosario Central no lo alejó de las canchas pero lo tuvo tres años sin jugar y condicionó su carrera como futbolista, que luego continuó en Chacarita, un fantasmal paso por Tigre, Atlas de México y se prolongó en Francia, en Niza y Toulon.

La etapa francesa resultó un quiebre, porque mientras se extinguía el futbolista comenzaba a gestarse el entrenador. En la Escuela Gimnástica Aix-le-Provence estudió para técnico y preparador físico, acuñando una formación que lo hizo darle una importancia crucial a la condición atlética de los futbolistas. En su primera temporada como técnico ganó la liga francesa con el Niza y de ahí partió a España.

Carniglia se hizo cargo de la dirección técnica del Real Madrid en agosto 1957. Tomaba las riendas nada menos que del bicampeón de Europa, tras la consagración de los de Chamartín en las dos primeras ediciones del certamen que hoy es el más reconocido del planeta a nivel de clubes. Incluso, al frente del Niza había sufrido potencia merengue al quedar eliminado en los cuartos de final tras dos derrotas 3-0 y 3-2, primero en España y después en Francia.

Sin el título nacional obligatorio que requería la Real Fedración Española de Fútbol, se lo hizo figurar como “asesor técnico” mientras que quien rubricaba como entrenador era Juan Antonio Ipiña, delegado de fútbol del club. Este cambio de figuritas desde el formalismo ni siquiera era un secreto, ya que los diarios de la época daban cuenta de la situación.

“Dirigir a un equipo como el real Madrid es cosa fácil. triunfar con jugadores de la categoría de los madridistas no lo veo nadi difícil”, había simplicado al asumir el cargo. Sin embargo, tenía un plan de renovación para el equipo, que encontraría resistencia.

La hegemonía continental se extendió a cuatro conquistas con el técnico argentino que reacomodó piezas, impuso una exigencia física que era queja continua de los futbolistas y estableció una dinámica de juego que se basaba en al técnica individual y los constantes movimientos colectivos.

El camino para acceder a la final por la tercera orejona fue un vendaval de goles, con globales de 8-1 frente al Royan Antwerp (Bélgica), 10-2 ante Sevilla y 4-2 (4-0 en la ida) ante Budapest Vasas. La definición en Bruselas tendría una exigencia mucho mayor ante el Milan, que contaba con los argentinos Ernesto Grillo y Ernesto Cucchiaroni. Con un tanto del uruguayo Juan Alberto Schiaffino, uno de los héroes del Maracanazo, el conjunto italiano se había puesto en ventaja hasta que Di Stéfano anotó su décimo gol en siete partidos en el torneo. Cinco minutos más tarde, el partido estaba 2-2 por otras dos conquista argentinas, las de Grillo para los italianos y Héctor Rial para los españoles. Con ese resultado hasta el final, la prórroga estiró el suspenso que se definió con un tanto de Paco Gento. En su primera temporada al frente del equipo, Carniglia ganó la liga española y la Copa de Campeones.  

Para su cuarto trofeo internacional, Real Madrid volvió a superar las cuatro instancias de competencia, aunque esta vez con una derrota. En la primera avanzó tras eliminar al Besiktas luego de ganar 2-0 de local y empatar 1-1 en Turquía. A continuación, el rival fue el Wiener Sport Club, de Austria, con el que después de igualar sin goles en Viena se divirtió al derrotarlo 7-1 con cuatro goles de Di Stéfano. Las semifinales fueron un clásico demasiado ajustado con Atlético de Madrid, que después del 2-1 en la ida y el 0-1 en la vuelta necesitó de un tercer encuentro que repitió el marcador del primero. En la definición ante el Stade de Reims la victoria fue 2-0 y la consagración en Stuttgart quedó establecida con una determinante pátina cleste y blanca, con Carniglia como entrenador y Rogelio Domíguez, Rial y Di Stéfano en la cancha. 

Friccionada la relación con Bernabéu, Italia fue el destino. Fiorentina, Bari y Roma se encadenaron antes de hacerse cargo del Milan campeón de Europa de cara a la final de la Copa Intercontinental. En el estadio San Ciro se impuso 4-2 ante Santos y un mes después la revancha se disputó en Río de Janeiro. Con más de 130.000 espectadores en el Maracaná, antes de los 20 minutos, los de Carniglia ganaban 2-0 y así se fueron al descanso. La serie parecía definida, pero el equipo de Pelé resurgió en una remontada también ayudada por el arbitraje localista del argentino Juan Regis Brozzi y logró que el marcador fuese el mismo que en Italia pero a favor de los brasileños. Tres días más tarde, en el mismo escenario y con el mismo réferi, Santos fue campeón al imponerse 1-0 en el desempate.

Carniglia y Pelé

Regresó a España para hacerse cargo de Deportivo La Coruña una temporada y de nuevo en Italia se sentó en los bancos de Bologna y Juventus. Más de dos décadas después de su partida, volvió a la Argentina para dirigir brevemente a Independiente y San Lorenzo. En 1981 era el manager de Boca cuando fue campeón conducido por Silvio Marzzolini y Diego Maradona y Miguel Brindisi, dentro del campo de juego. En 2001 murió en su casa de Olivos, el mismo barrio en el que había crecido.  

Luis Carniglia fue el primer entrenador argentino en ganar la Champions League; luego lo siguió Helenio Herrera, que sólo vivió en el país hasta los tres años. Al frente de Valencia, Héctor Cúper perdió las finales de 2000 y 2001 ante Real Madrid y Bayern Munich. Diego Simeone no pudo su Atlético de Madrid ante el vecino blanco en 2014 ni en 2016. Ahora es Mauricio Pochettino quien intentará quebrar la racha, pero primero deberá revertir la serie semifinal ente Ajax, en Holanda, para acceder a la definición del 1 de julio en el estadio Wanda Metropolitano, de Madrid.    

Afinó a Puskas cuando el húngaro llegó a Madrid para luego convertirse en leyenda, colocó al francés Kopa como wing derecho y adelantó al uruguyo José Santamaría al mediocampo. Carniglia revitalizó al Real Madrid para moverlo al ritmo del todocampista Alfredo Di Stéfano. Estableció una dinámica de juego de movilidad permanente porque sabía que hacia ahí avanzaba el fútbol. Yiyo fue el primer técnico argentino campeón de Europa, el hombre que dejó una marca propia.