Miguel Simón

La voz viral que hace pensar al medio

El relator de las grandes competiciones europeas baja a charlar en semanas en la que su nombre fue tendencia en las redes. Periodismo, show, información, fútbol, Twitter y más, en un ida y vuelta para pensar qué y cómo lo decimos.

Son 75 segundos en los que el estudio de televisión frena el pulso de un ida y vuelta trepidante: “A mí no me gustan los equipos de Simeone. Reconozco el trabajo de Simeone. Mi tarea como periodista no es decirle a la gente lo que a mí me gusta”, se escucha en el medio de la alocución. El flamante ESPN FC SHOW, un panel de debate que en sólo un par semanas ha desarrollado un tremendo poder viral en las redes, arde en el palo a palo. Mientras Mariano Closs, Diego Latorre y Alejandro Fantino van y viene por la mesa, hay un nombre que, como en el lunes anterior, vuelve a ser tendencia en las redes sociales: Miguel Simón.

El video de Simón hablando de Simeone tiene 482.000 reproducciones sólo en Twitter. Lo que se dice romper el rating viral en solamente unos días. Con varias décadas de experiencia, aquel novel periodista que entró a la redacción de Tiempo Argentino en los 80 se ha convertido en una referencia en lo que a relato deportivo respecta. Su batería de latiguillos son un clásico en los partidos de La Liga, la Premier League o la Champions League. Su última creación (“¡Largá el celular que se viene el Liverpool!”) lo emparenta con las nuevas generaciones, que además de escucharlo lo comparten en su teléfono. Hombre de voz imprescindible en los grandes partidos, abona a un perfil tranquilo y sin grandilocuencias afuera. Su presencia en la mesa del debate de los lunes, claro, acaba de rubricarlo. 

¿Cómo convivís estando más observado por las redes que en otro tiempo?

–Me siento un poco más observado debido a que el producto que hago tomó más trascendencia. La pandemia le dio un empujón. El parate del fútbol argentino también. Hoy, el fútbol europeo atrae un montón. Lamentablemente, yo creo que las distancias se van ampliando y eso es preocupante para nuestro medio. A partir de la Ley Bosman, el fútbol europeo fue cambiando en cuanto a circulación de futbolistas. A su vez, el gran semillero del mundo, que era Sudamérica, se vio eclipsado por otros que empezaron a competirle. Los Balcanes y Europa del Este se convirtieron en una gran cantera. África ni hablar. Actualmente, Francia pasó a Brasil en términos de generación de futbolistas. Uno antes veía a Brasil y tenía un sobrante de delanteros. Ahora le pasa a Francia. A la Argentina no le sobran jugadores. Es una realidad. Hay, además, un condimento geopolítico y económico que influye. Eso se ve reflejado en la estadística. En los últimos cuatro mundiales, Argentina es el único sudamericano que hizo podio. Eso no es una opinión, es una estadística de palmarés muy clara.

En un momento anterior de la profesión, vos tenías la medición de audiencia al día siguiente o incluso a la semana próxima. Hoy, la tenés al instante y acompañada por los comentarios de las redes sociales y las reacciones de la gente en vivo. ¿Cómo hacés para no terminar trabajando condicionado por esa reacción?

–No me obsesiono con el comentario de las redes sociales. Lo uso como un estudio de marketing propio que te ayuda a ver en qué te equivocaste. Si vos fallás en algo y entrás a las redes, lo más probable es que evites la continuidad de ese error. Yo, de todos modos, veo poco el teléfono. A veces incluso me reprocho eso, pues me permitiría corregir en vivo. Tras eso, trato de no sumergirme. No me gusta estar pendiente del teléfono. Me saca energías. Trabajo para no estar adentro del teléfono todo el día. Es un delgado equilibro el de aprovechar la red social sin que te perjudique y manejarse en esa fina línea para que sea una herramienta más y no un condicionante.

Es un riesgo el laburar en función de la reacción de las redes. Lo vemos.

–Es muy peligroso trabajar en función de las redes sociales. Es peligroso porque no es algo muy firme sobre lo que pararse. Hoy te consumen, mañana te agotaste. Lo vital para laburar hoy es la interpretación. La información está, pero es vital el saber interpretar. Ese es el valor agregado de un periodista. Estamos rodeados de datos, de números, de historias y de capitulaciones, pero si no sabemos interpretarlas no vamos a poder sacarle lo mejor a todo eso. A más información, más chances de interpretar mejor: siempre es a partir del conocimiento. Si yo avanzo sobre la data y consumo y consumo y me preparo, es más probable que interprete mejor y que se me entienda mejor. Esa debería ser la apuesta periodística hoy en día, pienso yo. No pasa solamente en nuestro ámbito, eh. Hablo con muchos entrenadores y te dicen lo mismo. Ya no se entrena más con orden y disciplina. Se entrena con concepto. Al jugador tenés que darle argumentos. Al público también. Lo más fácil para polemizar es enfrentar dos cosas. Y nosotros en Argentina somos especialistas en polemizar y en generar grietas. Pero si la polémica no construye algo, no tiene ningún sentido. Por ejemplo, te digo una que discutimos últimamente, que es lo conceptual frente a lo estadístico. Van de la mano. No es una u otra. Hemos vivido divididos por Menotti y Bilardo y nunca nos pusimos a pesar qué construir a partir de los dos. Es más rentable esa división. Es más sencillo pensar así, además.

¿Cómo hace un joven periodista para no subir el tono a la hora de montarse en el medio?

–Pero es que no te sostenés. Es el golpe inicial, pero gritando no te sostenés. Si algún pibe que empieza cree que gritando se va a sostener, se equivoca. Pero no lo dice Miguel Simón, alcanza con ver el patrón de lo que te lleva a sostenerte. Y lo que te lleva a sostenerte es el conocimiento. Que alguno se haya sostenido a fuerza de gritos, puede pasar, pero es ocasional. Está claro: no estamos en un medio perfecto. Pero el que progresa es por el conocimiento. Y, después, por el estilo. Pero sin el conocimiento no hay estilo que valga. ¿Qué estilo podés tener si no conocés de lo que hablás?

Podría haber un paralelo con el fútbol. Si no trabajás mucho y reducís el margen de error en la semana, tengas el estilo que tengas, no va a funcionar.

–Hay una diferencia grande ahí entre el fútbol y el periodismo. Pero vamos a verlo en términos de la elite del fútbol. Ahí todos tienen grandes presupuestos y compiten por la gloria y por el dinero. Y lo tienen claro. Saben que la gloria los lleva al dinero, pero nunca el dinero a la gloria. Y si vos a un entrenador de elite le decís que si lee tal libro puede achicar el margen de error un 0,1 por ciento, lo hace, pues eso puede generarle un triunfo, que puede transformarse en gloria y, por subsiguiente, en dinero. En cambio, en nuestro oficio podemos tener diez herramientas disponibles y hay tipos que van a estar felices con dos. Otros con seis. Otros con las diez. El problema es que en el periodismo podés ganar dinero con dos herramientas. Y en el fútbol no. Es improbable que vos ganes gloria y dinero en el fútbol con dos herramientas si el tipo que tenés enfrente tiene diez.

Hay una suerte de desprecio de la cátedra periodística respecto del show y del entretenimiento. ¿Cómo te llevás con eso? Al final, es una parte de tu trabajo.

–El entretenimiento es algo esencial. Desde hace rato que lo es. El tema es cómo entretenés. Cuando arranqué esto, yo me lo pregunté. Y me di cuenta de que no podía hacer lo que hacía Marcelo Araujo, que entretenía y que hacía un show con todo su personaje mientras relataba. No lo podía hacer lo que hacía él porque no me daba el talento, básicamente. No tengo, tampoco hoy día, el talento ese que tenía Marcelo para cautivar al público. No me daba el estilo. No me daba la personalidad. Entonces, busqué entretener con información. Con el famoso “fuera de contexto”, que a la gente le encanta. El entretenimiento y el periodismo no están enfrentados. Y voy cambiando, además. Hoy percibí que todos vemos fútbol con el teléfono en la mano y digo: ¡Largá el celular! Es un servicio para que el tipo no se pierda la jugada. Todo cambia.

Es fina la confusión entre buen periodismo y solemnidad.

–Yo noto que a mí me destacan la seriedad, pero en las transmisiones no lo soy. Trato de ser ameno. Mi seriedad está en la preparación, pero no voy a impostar un tono que no es. Mi seriedad es tener toda la información que pueda. Lo otro es parte de entretener también.

En contraposición a esto, ¿cómo hacemos para meter periodismo en el show?

–Algunos me decían: “Vos estás incómodo en el programa de los lunes con Fantino”. Pero para nada. Cada uno va por su calle. Tengo compañeros que de verdad hacen muy bien su trabajo. Alejandro es buenísimo haciendo su trabajo. Él lo sabe. Alejandro no hace lo que hago yo, pero yo de ninguna manera puedo hacer lo que hace él, que lo ejerce fenómeno. Yo no puedo animar el show. Me encantaría, eh. Pero no puedo. Soy malo en eso. Ojalá aprenda. A mí me encanta construir ahí. Ayuda. Pensar de diferentes maneras, si se puede construir, es buenísimo. Tampoco quiero imponer mi opinión. Ni loco. Es fútbol. Y me encanta que me hagan ver otras cosas.

¿Hay una vereda del medio entre el show y el análisis?

–Claro. Me pasa al hablar con productores sobre cómo consume la gente. Y hay que ver cómo está hecha cada cosa. Si me ponés mala polémica contra buen análisis, gana el buen análisis. Si me ponés, buena polémica contra mal análisis, va a ganar la buena polémica. Uno cree que lo que se impone es el género y no es así. Lo importante es cómo se hace. Por ejemplo, se dice que siempre se apuesta a la misma gente por ser conocida. No debiera ser así. Hay infinitos casos de figuras que han hecho programas en los que les fue pésimo, porque con eso solo no alcanza. Sin buen guion, la cara conocida no alcanza. Es como una película. No alcanza con las estrellas para hacer una buena película.

En los últimos días se viralizó un video en el que hablás de Diego Simeone y repercutió mucho la frase: “Mi tarea como periodista no es decirle a la gente lo que a mí me gusta”. ¿Por qué pegó tanto?

–Es parte de un proceso periodístico y cultural. Hay que aclarar que algunas cosas me gustan más que otras, eso es parte de la condición humana. Pero hay que trabajarlo a la hora de comunicar. No voy a poner de nuevo de ejemplo a Simeone, pero supongamos que no me gusta Pep Guardiola. Yo tengo que tratar de apartarme de eso y dimensionar el dato, que es que sus equipos tienen alta secuencia de pases y que hacen más 100 goles por temporada, no solamente esa estadística dura y que no sirve para nada de cuánto tiempo tuvo la pelota. Tengo que valorarlo. Como valoro al Cholo. No siempre lo logro al cien por ciento, pero es mi intención primaria. Trato de no quedarme con el highlight. Hay que ver partidos enteros. Por eso hablo del fútbol europeo, porque lo veo mucho. Y por eso no tengo tan claro el hacer fútbol argentino, porque veo a algunos equipos, pero a otros no. Y siento que no tengo la misma autoridad.

A la hora de analizar, además, el contexto vale.

–Claro. Pongamos de ejemplo que lo llamamos a Edgardo Bauza y le pedimos que arme un equipo con Di María, Higuaín, Agüero y Messi, más algún volante de contención que no marca: no lo va a poder hacer. Si no lo hizo en su vida. El entrenador conoce el sistema que ejecuta. Los hay más ofensivos o defensivos. ¿Qué vas a pretender, que el Patón Bauza, un enorme entrenador que llegó con su manual, haga algo que no implementó nunca en su carrera? Y voy por otro lado. A mí, la designación de Sampaoli no me parecía mala. Tenía el material para desarrollar algo parecido a lo mejor que había hecho en su carrera. Y sin embargo, su gestión fue muy mala. E hizo poco de lo que había hecho en sus equipos. Había otras cosas, como el medioambiente, el mantenerse frío, el aguantar y la toma de decisiones, que no las llevó bien. Y no lo pudo resolver. De hecho, él se fue de Argentina y sus equipos van bien y tienen un sello. Lo dijo Mascherano: “Es difícil jugar en Argentina”.

Hay una irrevocable tendencia a lo específico en el fútbol. Y cada vez se trabaja mejor. A su vez, a igualdad de herramientas, algunos entrenadores no pueden resolver las situaciones que están por fuera de ese trabajo de campo: prensa, manejo de grupo, su propio carácter y demás. ¿Ves eso?

–Hay tanto para contemplar afuera que no te podés equivocar siquiera en una conferencia de prensa. Está tan expuesto todo, que el futbolista te mide hasta por lo que hacés afuera. Está la gestión del grupo, pero no alcanza sólo con eso. De hecho hay entrenadores que se manejan de una manera afuera para que eso sea consumido por su plantel adentro. Crean un ambiente para que eso repercuta adentro. Hoy tenés que tener todo en armonía. El que se maneja afuera con criterio tiene una gran ventaja.

¿Quiénes son los buenos periodistas?

–Cada vez que tengo que hablar de esto me genero un problema. Hace poco me pidieron unas definiciones sobre el tema y fui a googlear para comparar definiciones más viejas con lo que pienso que el periodismo es ahora. Encontré una palabra en Lewis Hamilton, en la Fórmula 1, que es la “ética de trabajo”. Mi ética de trabajo es la que llevo y la que creo que es la correcta, pero para alguna gente no lo será. No me gusta decir que este es bueno o este es malo, como tampoco me gusta aquel que te dice que esto es lo que se consume y que tal cosa no. No estoy de acuerdo. El que te pone delante de un medio tiene la responsabilidad de elegir. Si nos vamos a regir por lo que se consume, que no haya gerente. Viene mi mamá, baja del cielo, agarra la big data de la audiencia, mira el focus group y pone lo que se consume. El tipo que te contrata tiene la obligación y la responsabilidad de ponerte ahí con un sentido. Antes, en la definición de periodismo había más rigurosidad. Ahora las líneas han ido desdibujándose. Estamos todos aprendiendo de todos todo el tiempo. Uh, me fui por las ramas. ¡El problema que vas a tener para desgrabar esta pregunta!