Nicolás Fernández

“Un día me puse a pensar que si quería podía tener una mujer e hijos, pero que iba a ser infeliz toda la vida”

A los 24 años, dio un paso determinante, habló de su homosexualidad y vive como debe ser, con total normalidad. El arquero de General Belgrano, sin proponérselo, le dio una patada en el pecho a la homofobia en el fútbol.

Por Sebastián Varela Del Río y Andrés Román

“Soy feliz. Gracias a quienes lo entienden. Y perdón a quién no. Un género no determina nada y mucho menos habla de quién soy como persona. Estoy enamorado y sí, de alguien de mi mismo sexo”

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Se llenan los pulmones de aire. Es fresco. Es vida. El mensaje lleva tanta honestidad que enseña. Rompe con todo a su paso. En realidad destruye prejuicios y les sonríe a las cabezas en sepia. Se amplifica y educa. Ayuda a que otros y otras salgan de ese espantoso sentimiento de miedo. No se lo propuso, ni estaba en sus planes. Simplemente le nació y lo hizo, como corresponde. Sucedió el 28 de junio último, el Día Internacional del Orgullo LGBT, pero podría haber sido en cualquier otra fecha, o no. Es lo que menos importa. Pasó y es lo único que cuenta. Nicolás Fernández, a los 24 años, se transformó, sin buscarlo, en el primer futbolista argentino en contar que es homosexual.

En General Belgrano, el club en el que ataja, en la Liga Cultural, la quinta categoría del fútbol argentino, el escenario para Nico es ideal. Sus compañeros no están pendientes de estas cuestiones. No andan con la mochila de prejuicios a cuesta. Y eso resulta alentador. Porque no debe ser noticia.

Los casos de Sebastián Vega, de Gimnasia de Comodoro de Rivadavia, en la Liga Nacional de básquetbol, de Facundo Imhoff, el central de Bolivar Voley, resultaron un mojón tan significativo como el de Nicolás. Tipos que tomaron la decisión de dejar de vivir con temor y pulverizaron prejuicios en el mundo del deporte. Y Nico Fernández dio un paso determinante en el universo del fútbol, donde la homofobia repugna. Él le metió una patada en el pecho a esa postura ridícula.

–¿Cómo estás manejando toda esta situación que debe ser completamente natural y se transformó en un momento de atención?

–Vivo esto con total normalidad. Si bien ha sido una locura todo lo que se viene viviendo por la repercusión que esto tomó, espero que en un futuro sea algo normal y todos puedan contar sus gustos y no haya prejuicios. Que no sea un faro para los medios de comunicación y no sea una cuestión viral.

–No hay ambiente más homofóbico que el del fútbol por eso tu caso parece más significativo, ¿lo sentís así?

–Lo sentí intenso por la repercusión que tuvo. Pero honestamente que en los planteles en los que estuve, en el fútbol amateur, siempre recibí el apoyo de los compañeros. Siempre había comentarios o el que me preguntaba yo le contaba sin problemas, es que al tener el apoyo de la familia y de mis amigos todo lo vivís con mucha más naturalidad. Acá en la liga amateur en La Pampa ya es algo natural, si bien está la típica cargada de los rivales o los hinchas, a mí no me preocupa, es algo que no tiene sentido. Entiendo que con el tiempo va a ser bien recibido por más gente.

–Advirtiendo la repercusión que tuvo todo, ¿cuán importante puede ser que un ídolo del fútbol argentino salga a reconocer su condición sexual?

–Creo que sería un paso muy grande para romper con la homofobia en el fútbol. Si bien la nota que me hicieron ayudó a muchos jugadores amateurs, porque muchos me escribieron, de la misma manera que lo hicieron otros que no son deportistas, creo que si lo dijese un ídolo del fútbol argentino sería un paso muy grande hacia el futuro.

–¿Por qué creés que está tan arraigada la homofobia en el fútbol?

–La verdad que no lo sé. Me hicieron esa pregunta varias veces y no sé por qué. Me parece que tiene que ver con el miedo más que con otra cosa. Yo llegué acá (a General Belgrano) como refuerzo y ya sabían mi condición sexual. En ningún momento me pusieron un pero o se habló de ese tema. Me parece que todo es prejuicio.

–¿Cómo construiste el proceso para contar tu condición sexual?

­–Siendo sincero, nunca me preocupó lo que puedan decir de mí porque tengo bien en claro quién soy, qué hago y qué dejo de hacer. Siempre se habla de más y le doy la importancia que merece, es decir, nada. Entonces por eso se me hizo fácil hacer las cosas. Mirá, cuando jugaba en Deportivo Rivera, que fue cuando yo conté abiertamente mi condición sexual, yo vivía con cuatro compañeros del plantel en un departamento y ellos lo sabían. Y siempre lo tomaron con naturalidad. Eso me ayudó a tomar todo de la misma manera.

–¿Por qué sentiste que ahí en Rivera debías “blanquear” este tema?

–Habíamos ido a Macachín a jugar un partido oficial y estaba todo el plantel de primera esperando que termine la reserva para entrar al vestuario y jodiendo con el capitán del plantel me preguntó delante de todos mis compañeros si yo tenía algo que decir en cuanto a mi vida privada. Entonces, les conté todo y les dije que si algún tenía algún problema me lo podía decir y en caso contrario que hiciéramos como que no había pasado nada. El plantel hizo como que no pasó nada. Los seis meses que me quedé en el plantel siempre me sentí uno más.

–Lo que hicieron Sebastián Vega, en el básquetbol, y Facundo Imhoff, en el voleibol, ¿resulta un empujón definitivo para chicos y chicas en el mundo del deporte?

–Me parece que todo sirve para ampliar el camino. Las generaciones que vienen nos están dando una ayuda grande porque vienen con las cabezas más abierta. Todo lo que permita colaborar con la gente que sufre por no poder contar su condición sexual, me parece que es positivo. Conozco muchísima gente que lo sufre, conozco hombres que están casados, tiene hijos y tienen que vivir una doble vida por lo qué dirán o por miedo a la reacción de su familia. De la misma manera que conozco personas que lo blanquearon ante su mujer y sus hijos y tienen una gran relación. Hay que  visualizar las cosas y colaborar con todos.

–En todo este tiempo, alguna reacción buena o mala, ¿te sorprendió?

–Honestamente no me pasó ningún hecho en particular. Sí, siempre cuento que un compañero, acá en Santa Rosa, me escribía en Instagram y le daba miedo y borraba los mensajes. Lo hizo varias veces. Eso me generaba como cierta bronca, porque pensaba que era un boludo por no confiar en que  podía ayudarlo. Incluso, lo llamé dos o tres veces y le propuse juntarnos a hablar… Y es el día de hoy que sigue escondido por miedo a lo que puedan llegar a decir. Es más su cabeza que otra cosa.

–¿Qué le dirías al futbolero que todavía no entiende toda esta historia?

­–Siempre digo que respeto a los que me respeta y no lo hago con los que no lo hacen. Es cierto que hay gente, por lo general grande, que tiene prejuicios. También es verdad que hay algunos chicos que todavía están en esa de discriminar. Y siento que todo eso no hace más que hablar de quiénes son ellos como personas, más que  hablar de mí. En más de una cancha me han insultado y me lo tomo a chiste porque en realidad eso no habla de mí. Que me digan puto, no me genera nada. En realidad entiendo que es un insulto para esa persona, que se lo hace a sí mismo. No tengo nada para decirle al futbolero que no entiende, sólo que se va a tener que acostumbrar o que con el tiempo van a tener que abrir un poquito la cabeza.

–En algún momento, ¿se te complicó el tema a nivel social?

–Siempre me costó luchar conmigo, me costó aceptar lo que ahora soy. Llevó un proceso largo, pero el día que asenté mi cabecita, las cosas se me hicieron fáciles. Después, insultos y peleas en la calle porque me hayan gritado algo, algunas hubo, algún cruce tuve, pero nada especial. Soy de reaccionar medio mal, pero siempre lo resolví bien.

–¿Recordás el día que “asentaste tu cabecita” y dijiste basta de ocultar las cosas?

–En realidad un día me puse a pensar que si quería podía tener una mujer e hijos, pero que iba a ser infeliz toda la vida. Creo que ese fue el punto de partida para todo lo que vino después. Como contaba Seba Vega, el momento es complicado, no es sencillo, cuesta dormir, te hacés la cabeza, pero cuando aceptás todo, después es sencillo.

Disfruto ser quien soy…. años pensando, años viendo quien ser, analizando e intentando… hoy soy quien soy le guste a…

Publicado por Nicolas Fernandez en Sábado, 29 de junio de 2019

–¿Y qué le dirías a los que están a punto de dar el paso, que están intentando romper esa coraza social?

–Que hay que animarse, que hay que ser feliz de la forma que uno quiera y sin tener que rendirle cuentas a nadie. El que te apoya va a estar siempre y el que no lo hace no hay que darle importancia.

Mía Fedra (la primera tenista trans de la Argentina, nos contaba que había mucho prejuicio respecto de sus posibilidades deportivas, por aquello que tenía más fuerza para los golpes, ¿vos viviste alguna situación parecida?

–No viví nada parecido. Quizá no me pasó porque no se animaron a decírmelo. Tengo un carácter medio especial, somos locos los arqueros, pero nadie me dice nada. Y  me imagino que no me pasó porque siempre integré planteles de gente joven y tienen otra cabeza.

–¿Por qué elegiste el arco y cuáles son tus referencias en el puesto?

–En la esquina de mi casa había un terreno y a mi hermana le encantaba el fútbol. Cada vez que se armaba partido me mandaba al arco. Mi hermana un día me dijo: “Si vos empezás a atajar en Huracán de Pellegrini (el club que era hincha ella en mi pueblo), yo te regalo todo el conjunto de arquero”. Entonces, con 8 años, fui a atajar al club y me gustó. Y como referente, cuando era chico, como hincha de Boca, me gustaba cómo atajaba el Pato Abbondanzieri, todos en esa época querían ser como él. Y hoy disfruto mucho de los dos arquero de Boca, me parecen unos cracks. A Marcos Díaz lo sigo desde que estaba en Huracán y lo pedí siempre para Boca, así que me alegré mucho cuando se sumó al club.

–¿Imaginás  un escenario en el que en el fútbol del futuro el próximo Messi o Cristiano puedan hablar de su sexualidad y no sufran la homofobia reinante en el mundo de la pelota?

–Me lo imagino a largo plazo. Me parece que falta mucho como sociedad, pero sí siento que estamos encaminados a que cada uno viva su vida sin problemas y sin estar escondiendo nada. Será con las nuevas generaciones, pero estamos encaminados. Y el escenario ideal será sin que deportistas sientan la necesidad de tener que “blanquear” nada. Cuando hice la publicación en mi Facebook contando mi historia, lo hice no porque yo pretendía que todos supieran algo. Mi gente ya lo sabía, no fue una necesidad. Sucedió porque sucedió. Estaba en un boliche con mi pareja y se dio de esa manera. Ojalá que nadie tenga que hablar más de su vida privada.

–¿Tu pareja te sigue en los partidos?

–Le gusta el fútbol por mí. Deportes cero. Me sigue cuando jugamos, pero de lo contrario, no le interesa el fútbol.