Técnicos

Perú, nunca tan cerca

La primera división del fútbol peruano está dominada por la presencia de técnicos argentinos, impulsada en buena medida por el éxito de Gareca en la selección.

El mapa se extiende sobre un paño imaginario. Es posible ver aquellas viejas marcas que ya lucen en sepia. Los límites que parecían imposibles de sortear son zonas que apenas quedan como un detalle de la cartografía. Ya no hay para ellos un sector exclusivo de desarrollo, sus conocimientos se expandieron  y despertaron interés. Así es que otros se interesaron por conocer cómo es que ganan. Se multiplicó la curiosidad y en regiones alejada -o no tanto- pretenden que el bagaje en celeste y blanco que traen de la cuna lo compartan y se les vuelva piel a los suyos. Así, ellos desembarcaron en donde la pelota estaba pidiendo de sus servicios. Encontraron en Perú un país interesado por conocer de qué se trata respirar fútbol argentino.

Una parte de la clase obrera de los entrenadores argentinos encontró un lugar donde el reconocimiento les abrió las puertas. Para comprender: de los 20 equipos que componen la primera división de Perú, ocho son dirigidos por técnicos emigrados desde esta parte del continente. Marcelo Grioni, en Cienciano, Juan Manuel Llop, en Club Carlos Mannucci, Néstor Clausen, en Deportivo Llacuabamba, Carlos Bustos, en Melgar, José Marcelo Vivas, en Sport Boys, Hernán Lisi, en Cantolao, Gerardo Ameli, en Ayacucho y Héctor Bidoglio, en San Martín de Porres, son los conductores que marcan el pulso del fútbol incaico cada fin de semana. Recientemente, César Vigevani renunció a Deportivo Binacional y a finales del año pasado Carlos Ramaccioti se alejó de Huancayo. En la edición de la Copa Libertadores del año pasado, Alianza Lima había iniciado el torneo bajo las órdenes de Miguel Ángel Russo y Sporting Cristal era dirigido por Claudio Vivas.

Grioni, entrenador de Cienciano.

Cienciano es el único equipo peruano que alcanzó títulos sudamericanos y lo hizo nada menos que derrotando en finales a River y Boca, en la Copa Sudamericana 2003 y la Recopa 2004. En Perú desde hace cinco años, después de haber estado al frente de Deportivo Municipal, Real Garcilaso y Huancayo, Marcelo Grioni hoy conduce al conjunto rojo. “Trabajamos y las cosas nos salen bien, esa es la razón por la que nos buscan”, le explica con simpleza Grioni a Enganche. Y agrega: “Es una liga muy competitiva y pareja, con la particularidad que tenés que jugar en la altura y también en zonas selváticas de mucho calor”. Al margen de su trabajo en el fútbol, el Pitufo disfruta sus días en Cuzco: “Es una ciudad muy linda y ordenada, con mucho turismo y gente muy amable y bien predispuesta”. Este fin de semana Grioni protagonizará uno de los habituales cruces entre técnicos argentinos cuando se enfrente al equipo de Clausen.  

Bidoglio está al frente de San Martín de Porres.

Héctor Bidoglio vive en Miraflores, uno de los lugares más lindos de Perú, y donde disfruta de una gastronomía de reconocimiento mundial. “Antes de llegar hablé con algunos de los muchos que estaban dirigiendo acá y me hablaron muy bien de la competencia y de la vida en este país”, cuenta vía telefónica. “Es una satisfacción muy grande para nosotros que nos tengan en cuenta, y también una responsabilidad que implica hacer las cosas bien para que otros entrenadores también puedan llegar acá”, remarca. Y destaca una conducta extendida: “Cada uno de los entrenadores que estamos acá nos involucramos fuertemente con la tarea, que no implica solamente los entrenamientos y los partidos, sino estar muchas horas de trabajo en el club. Las instalaciones de San Martín son espectaculares; eso es muy importante y nos exige”.

Llop asumió en Carlos Mannucci.

La infraestructura del club Carlos Mannucci no se encuentra al nivel del conjunto de Porres. Es la entidad más popular de Trujillo, pero regresó a primera división después de 25 años y el desafío que asumió Llop es sostenerlo. “Los entrenadores argentinos estamos capacitados y tenemos mucho poder de adaptación. Está claro que acá nos tienen bien considerados. Dirigimos en un campeonato competitivo con las particularidades de una geografía que hace que te tengas que acomodar a distintas circunstancias”, cuanta. El Chocho lleva 10 años radicado en Ecuador y la cercanía con su familia y la situación peruana resultaron un atractivo: “Estaba interesado en dirigir acá por lo que significa esta liga y por la poca distancia con el lugar en el que vivo. Además, Perú es un lindo país para vivir, con una economía sólida y eso también es un atractivo”.    

La particularidad de que haya tantos técnicos argentinos en Perú resulta todavía más llamativa, porque la mayoría de ellos son de las zonas aledañas a Rosario y están vinculados a Newell’s.

La conexión entre el fútbol argentino y el peruano no es reciente, pero el desembarco de Ricardo Gareca en la selección del Pacífico hace cinco años resultó un puente entre ambos puntos. El Tigre prolonga una gestión histórica, incluida la clasificación mundialista después de más de 30 años y la final de la Copa América disputada el año pasado en Brasil. Con más de 60 partidos en el banco, Gareca es el entrenador que más partidos dirigió en la historia de la selección de Perú. “Mucho de esto tiene que ver con el trabajo que viene realizando Ricardo Gareca; abrió muchas puertas para los técnicos argentinos”, asegura Grioni. “Lo de Gareca influyó muchísimo, porque el hecho de que un entrenador triunfe así en la selección mayor hizo que se fijen en nosotros”, reconoce Bidoglio. “Sin dudas que lo hecho por Gareca hizo que se preste más atención a los técnicos argentinos”, marca Llop.   

Argentina y Perú se enfrentaron por primera vez en 1927. Debieron pasar 14 encuentros para la primera victoria incaica, conseguida en el Sudamericano de Lima ante el legendario equipo de los Carasucias. En 1970, el 2-2 en la Bombonera mató la chance de ir al Mundial de México; en 1978, el 6-0 en Rosario resultó una historia en sí misma; en 1986, otro 2-2 esta vez sí dio el pasaje mundialista y en 2009, la igualdad 1-1 bajo un diluvio bíblico en el Monumental fue una estación obligada para llegar a la Copa del Mundo de Sudáfrica. El fútbol también ha sido una excusas de hermandad latinoamericana, como cuando antes de un partido por eliminatorias entre ambas selecciones a mediados de los 80 se desplegó una bandera que rezaba: “Para el Perú las Malvinas siempre serán argentinas”. 

En definitiva la identificación de Perú con la Argentina parece estar apenas a un chasquido de dedos. La  pelota es una conexión perfecta. Representa el acento más marcado. Hoy, como nunca, el fútbol incaíco se mueve con ritmo argentino.