La Volpe

El entrenador que vive al pie de un pizarrón

">
El Bigotón, empedernido amante de las charlas sobre táctica, charla sobre la salida característica que lleva su nombre y que popularizó Pep Guardiola. Además, revive su paso por Boca y cuenta que Mauricio Macri le ofreció quedarse en el club. Crónica de un hombre de esquemas y soluciones.

Por Ángel Armando Castellanos

Ricardo La Volpe es siempre un buen entrevistado. Entre sus frases se acumulan títulos y títulos en los portales de hoy y en las páginas de papel de ayer. Este hombre que asegura haberle dado su vida al fútbol, que fue Youtuber (su canal, Bigovlog, inactivo hace un año, sostiene 27.000 suscriptores), que es sinónimo de táctica, que le tiene miedo a la muerte y que sueña con muchos años más como entrenador tiene algo que no puede dejar: el fútbol.

La Volpe, a su vez, lleva en la piel la marca de haber formado parte de la primera generación argentina en conseguir un Campeonato del Mundo, en 1978. Aunque no tuvo minutos y fue suplente, ostenta desde aquellos días a la inevitable influencia de César Luis Menotti, ese hombre que lo marcó para siempre. México, claro, fue su paño de expresión. El ‘Bigotón’ acumula décadas -desde los ochenta- en la zona más norteña de Latinoamérica trabajando en su Primera División y en la Selección. Tuvo pasos casi efímeros en Boca Juniors (2006, tras la Copa del Mundo disputada en Alemania), Vélez Sarsfield (2007) y Banfield (2011) sin demasiada suerte. Además, anduvo por Costa Rica (Selección, entre 2010 y 2011) y Egipto (Pyramids FC en 2018).

Ricardo charla con Enganche desde Guadalajara, Jalisco. Admite la influencia de Menotti, Adolfo Pedernera y Bambino Vieira en la forma de jugar de sus equipos y asegura que fue él quien decidió salir de Boca, tras no ganar el título, pese a que el propio Mauricio Macri le pidió que se quedara. Además, defiende la forma de juego por encima de los resultados y el trabajo con los jugadores más jóvenes para que lleguen con mejores conceptos a la máxima categoría.

-¿Qué le genera que Pep Guardiola hable de la “salida lavolpiana”?

-Es un gran halago. Que un entrenador como él diga que mi trabajo lo influyó en algo es realmente muy bueno, me llena de mucho orgullo. Fue algo que se trabajó durante mucho tiempo para tratar de jugar bien, que es el máximo objetivo que tienen mis equipos: salir siempre a proponer.

-Muchos de los conceptos que usted ha manejado, el jugar bien, el proponer, el controlar la pelota tienen un claro antecedente en su relación deportiva con César Luis Menotti, quien lo dirigió en el Mundial de 1978. ¿Lo siente como su principal influencia?

-A mí ese tipo de fútbol, de forma de jugar al fútbol, me convenció desde que era jugador de San Lorenzo, desde que estuve ahí. Me atrajo mucho ese estilo, o lo que hacía Adolfo Pedernera, por ejemplo. Después me llenaron otros entrenadores como Héctor Bambino Vieira, por ponerte un ejemplo. Ahora, si me hablás del Huracán de Menotti de 1973, que además de jugar a proponer salió campeón, sí, también me influyó. Desde luego, haberlo tenido a César como entrenador en la Selección entre 1975 y 1978 me enseñó esa manera de jugar de forma mucho más profunda y, sí, tengo que reconocer que fue Menotti el entrenador que más me influyó.

-La manera de jugar que usted ha propuesto, esa “salida lavolpiana” que mencionábamos, ¿se puede poner en práctica con una línea de cuatro, en lugar de la de cinco con la que la dio a conocer?

-Jugar así en el fondo es relativo. Viste que cuando atacás, cuando tenés la pelota, es una línea de tres, pero cuando defendés, los laterales bajan y se hace de cinco. Ahora, depende mucho del rival. Yo puse una línea de tres para atacar o de cinco para defender porque en ese entonces los rivales jugaban con dos delanteros, entonces ponés a tres centrales y te defendés bien de eso. Ahora el Liverpool de Klopp o el Barcelona que tuvo Guardiola ponen a cuatro porque se usa el 4-3-3, entonces, si el rival te ataca con tres delanteros, te defendés mejor con cuatro al fondo. Es por eso, porque se depende del rival.

-Desafortunadamente ese jugar bien no siempre garantiza campeonatos. ¿El resultadismo mata al buen juego o una cosa debe ser consecuencia de la otra?

-No siempre es así, pero yo prefiero jugar bien, salir con pelota controlada, proponer los partidos y que recuerden a mis equipos por eso a hacer la otra cosa. Lo otro queda en las estadísticas, en la historia, pero nadie se acuerda después. ¿Viste que a veces tenés que buscar al campeón de tal año porque nadie se acuerda y no pasó nada con eso? En cambio, el que juega bien queda en la memoria e incluso aunque no gane nada la gente sigue pensando en eso. Eso es lo que yo siempre busqué, que se recuerde a mis equipos por el buen juego, lo otro son cosas de fútbol. Pero, obvio, es más probable que ganes títulos jugando a proponer, que haciendo lo otro.

-¿Se arrepiente de algo de su paso por Boca?

-Con Boca de lo que me arrepiento a veces es de haber tomado decisiones de forma apresurada, sobre todo con respecto a mi salida, porque ese equipo estaba para salir campeón. En la Argentina nadie jugaba con línea de tres o de cinco, como te explicaba, y yo llegué a Boca y lo hice jugar con línea de tres, con laterales volantes y no gustó porque era algo distinto, algo que no se usaba. Ahora, a dos fechas del final teníamos cuatro puntos de ventaja y no pudimos mantenerlos, entonces perdimos el campeonato y yo me sentí responsable de lo sucedido y por eso renuncié, porque había un responsable y era yo, aunque tenía seis meses más de contrato. Se habló de que me pidieron la renuncia y no es cierto, a mí nadie me pidió la renuncia. Es más, Mauricio Macri me pidió que me quedara, pero yo no quise porque me sentía responsable de no haber quedado campeón, fui yo quien salió de Boca.

-Después de Boca le toca dirigir a Vélez y no le fue del todo bien. ¿Por qué no pudo expresar en el medio argentino lo que sin duda todos le elogian que sabe?

-Cuando acabó esa etapa yo estuve dirigiendo en México, pero quería probarme en otros países, por eso estuve en Costa Rica y recientemente en Egipto. En la Argentina desafortunadamente no se le tiene paciencia a los entrenadores y son raros los proyectos donde uno puede desarrollar lo que pretende sin que pesen tanto los resultados. Recién se pudo ver a Chacho Coudet y a Marcelo Gallardo haciendo jugar bien a sus equipos cuando tuvieron tiempo para desarrollar lo que pretendían. Y eso casi no se da. Fue gracias al tiempo que pudieron tener buenos ciclos. Con el resto se busca ganar y ya está, pero, ¿quién va a recordar a esos campeones si no se va a los libros, a las estadísticas? Quedan ahí solamente.

-Vuelvo a los procesos, a la paciencia. Guardiola no ganó nada con el Manchester City en su primer año en Inglaterra y Mourinho fue sexto en la Premier, pero a ninguno lo echaron. A eso me refiero…

-Si me preguntás, sí, por ahí me pudo quedar esa espina de no haber dirigido más tiempo en la Argentina, pero ya está.

-¿Cuánto tiempo más se ve dirigiendo Ricardo La Volpe?

-Más que dirigiendo, a mí lo que me preocupa es la formación de los chicos. Acá en México la mayoría de los que llegan a Primera llegan porque tienen talento, pero les falta oficio, conceptos tácticos. Ahora se habla de modernidades y de espacios reducidos y de tecnología, ¿pero eso de qué sirve si el chico no tiene fundamentos para competir? Acá en México me pasó con Edson (Álvarez, hoy en el Ajax de Lisandro Magallán) y con Lainez (Diego, en el Real Betis): cuando los hicimos jugar es porque les vimos talento, pero les faltaba oficio en el campo, tenían deficiencias formativas y hubo que pulirlos ya en Primera. A eso es a lo que me refiero, hace falta formar mejor a los jóvenes para que lleguen con esas bases al fútbol de máximo nivel. Lo mismo pasó en Toluca con Alan Medina, que incluso fue a Selección Mexicana, pero que tenía deficiencias en este aspecto y hubo que trabajar. De dirigir, yo quiero un proyecto que me permita trabajar, desarrollar a los chicos. Te repito, de nada me sirven los conceptos nuevos si los chicos no están bien trabajados desde la base. Por eso voy a lanzar un libro que justo se va a llamar ‘Jugar Sin Miedo’, porque es lo que siempre he pretendido para mis equipos, que jueguen así, sin miedo, sin complejos, de tú a tú contra el que sea, proponiendo. Es un libro donde voy a hablar de todo eso, de cómo veo el fútbol.