Luis Acuña

Un argentino que pisa y encara en Nicaragua

En una de las pocas ligas en el mundo que no detuvo su actividad, Luis Acuña continúa con una carrera que se inició en Vélez y desde entonces supo ir encontrando sus lugares.

Las indicaciones de Ricardo Gareca eran un eco demasiado lejano y el estadio José Amalfitini una escenografía de otro tiempo. Aquellas jornadas en Liniers con la camiseta de Vélez, una década atrás, marcaron el comienzo de la carrera de Luis Acuña. A partir de ahí, el recorrido de la pelota lo condujo por el ascenso, México, Chile, Guatemala y ahora Nicaragua, una de las contadas ligas del mundo que no detuvo su actividad a pesar a la pandemia desatada por la expansión del Covid-19. Así, mañana volverá a ponerse la camiseta de Real Estelí para enfrentar a Chinandega.

“La verdad que es raro jugar cuando sabés que en todo el mundo pasa otra cosa. Somos conscientes de lo que sucede. Pero acá hubo menos de diez personas infectadas y estimo que por eso el Gobierno y el Ministerio de Salud permiten que se siga jugando, aunque sin público”, le cuenta a Enganche.

Correr en una práctica y pisar la pelota los fines de semana son también momentos que lo ayudan en una difícil situación familiar. Su padre atraviesa un complejo estado de salud que solo puede acompañar a 6.000 kilómetros de distancia. El club le dio permiso para un viaje que no pude realizar por las restricciones aéreocomerciales. “Me tocó perder hace un año y medio a mí mamá y ahora vivir una situación compleja con mi papá y un estado de salud delicado. Es muy difícil, sobre todo sabiendo que no puedo ir. Hasta hace unos días hablábamos de lo mismo que todas las personas, que es la preocupación por esta nueva enfermedad, pero ahora tratamos de darnos fuerza en la familia a la distancia esperando la recuperación de mi papá. Sé que él está muy orgulloso de mí y de lo que yo hago acá; eso me da fuera para seguir adelante”.

Poco antes del cierre de 2019 le llegó la oportunidad de ir a jugar nuevamente al fútbol centroamericano, aunque esta vez en un nuevo destino. “Un representante amigo me contó de la posibilidad de ir a jugar a Nicaragua y entonces me puse en la computadora a buscar información y encontré que se trataba de un club importante, que además de fútbol tenía otras actividades, como básquet y ciclismo”, repasa. Le quedaban todavía seis meses de contrato en Deportivo Merlo, pero logró un acuerdo con los dirigentes para salir y lanzarse a una nueva aventura. De esa manera, el 8 de enero aterrizó en Managua para instalarse con su esposa y los dos hijos en Estelí, una ciudad a tres horas de la capital. “Es un lugar tranquilo, seguro y lindo para vivir”, asegura.

El padre de uno de sus amigos del barrio lo vio jugar y había conseguido una prueba en Vélez. Luis tenía 8 años cuando a la salida del colegio su mamá, Claudia, lo llevó al Fortín y en el camino le compró un short. El pantalón era de River y se lo tuvo que poner dado vuelta. Habilidoso y encarador, encontró su lugar en el fútbol infantil velezano y se destacó luego en las divisiones inferiores hasta que en 2009 el Tigre Gareca lo hizo debutar en Primera. Sin lograr hacerse un lugar, asumió que debía trazar su propia hoja de ruta. Fue a Sarmiento de Junín, luego pasó cuatro años en Chile, tres en México, regresó al país para jugar en Crucero del Norte, luego se fue a Guatemala y volvió a Argentina para jugar en Deportivo Merlo antes de viajar a la aventura nicarangüense.

“Fue una gran experiencia haber jugado en Primera y sobre todo ser dirigido por Gareca, un gran técnico y una persona fuera de serie. Le daba la misma importancia a cada uno de los jugadores, a los que tenían ya un nombre importante y a los que recién arrancábamos. Estaba pendiente de todo y tenía el mejor trato con cada una de las personas que trabajaban en el club. No me tocó jugar mucho con él, pero me gustaría encontrarlo y poder darle un abrazo. A esas personas siempre les va bien”.

Luis y su familia decidieron aislarse sin esperar a que la determinación la tomaran las autoridades gubernamentales. De los entrenamientos a su casa y de los partidos también pronto de regreso. Sus hijos dejaron de ir al colegio y comenzaron a estudiar a distancia.  

La primera división de Nicaragua está integrada por diez equipos y Real Estelí ocupa la tercera posición, detrás de Managua, líder, y Diriangén, escolta. Luis Acuña integró un plantel campeón en la Primera División del fútbol argentino, pero ahora su juego se desarrolla en esa liga lejos de las grandes luces, esa en la que la pelota sigue rodando mientras permanece detenida en la mayor parte del mundo.