Jonathan Herrera

Un goleador con todas las letras

Ningún otro jugador puede quitarle a Jonathan Herrera el récord en el fútbol argentino: el delantero de Central Córdoba de SdE s el único que salió goleador en las cuatro categorías de ascenso de AFA.

Jonathan Herrera, el arte de hacer goles. Centro Español, Deportivo Riestra, Atlético Venezuela, Ferro, Audax Italiano y Central Córdoba (SdE) son los equipos en los cuales el delantero gritó sus goles. El único jugador que convirtió en todas las categorías del fútbol argentino sabe que el reconocimiento llegó cuando los clubes grandes fijaron sus ojos en él. Aunque admite, que en esa gratitud, se desesperó por la incertidumbre de su futuro. El player de Central Córdoba (SDE) juega el domingo contra River, el club del cual es hincha, pero sueña con hacerle un gol y dedicárselo a la gente de Enganche. De los defensores que lo maltrataban cuando el árbitro se distraía a jugar en El Monumental. Así es la carrera del goleador que comenzó en Central Español y llegó a disputar la final de la Copa Argentina. Jonathan Herrera grita los goles como si fuera el primero y lleva en su mente la cantidad de tantos que convirtió a lo largo de su carrera. 

-¿No te aburrís de hacer goles? Para mi ya no los grita…

-Sí, los grito todos.

-¿Cúal fue el que más gritaste?

-El que más grité fue el que hice con Atlético Venezuela. Porque debutaba en la Copa Sudamericana. Entonces estaba contento, muy feliz. 

-Fuiste marcando un camino tremendo, marcando goles en todas las categorías. ¿Qué tienen de distinto cada categoría?

-En la D la canchas están mal, es así, es una realidad. Pude marcar 18 goles en Centro Español y de ahí pase a Riestra que estaba mejor el césped. Después en la C son más malditos (se ríe), una vez me metieron una piña y me cortaron la ceja. En la B metro ahora es más difícil, antes se podía jugar más. B nacional también te dejaban jugar mucho más. En primera te dejan jugar más. En la D te pegan piñas, patadas y el árbitro siga y siga.

-Hoy con la televisión se ve mucho más todo.  ¿En qué momento el defensor aprovecha para agredirte?

-En la C el árbitro estaba mirando para otro lado en un tiro libre y me pegaron una piña en la ceja, me dieron dos puntos. Ahora con la tecnología esas cosas no se ven. Yo te hablo del ascenso igual, ahora no podes hacer.

-A diferencia de lo que uno piensa, vos decís que a medida que vas subiendo de categoría te dejan jugar más… Obviamente el nivel de los defensores es otro y quizá te ganan de otra manera.

-En el ascenso no podías ni respirar que venían dos defensores y te daban y el árbitro siga siga. No me costó tanto adaptarme a primera y yo pensaba lo contrario. Acá la podes aguantar, pensar un poquito más. En Primera hay muchos jugadores de jerarquía.

-¿Cómo recordás tu paso de Riestra?

-Es como mi casa el club. Siempre se portaron de diez, me ayudaron en lo económico para crecer. 

-¿En qué momento pudiste vivir del fútbol?

-Yo con el esfuerzo que hacia de viajar, de entrenar, sabía que iba  a llegar muy lejos. Estaba confiando. Cuando pase a Ferro y de ahí me fui a Chile, ahí supe que podía vivir de este deporte. Siempre con la familia apoyándome, que lo hacen en las buenas y en las malas.

-¿El primer lujo que te diste con la plata?

-El primer sueldo que tuve fue en la D. Se lo regalé a mi vieja, eran doscientos pesos. Yo le debo mucho a mis viejos, me daban cinco pesos para poder viajar. Y si algo sobraba, lo guardaba para el otro día.

-¿Sabés cuántos goles tenes?

-Hace 3 fechas sabía. Debo tener 160 y pico. En Centro Español hice 18 goles en una temporada y otros 20 en la segunda temporada (NdeR: Hizo 39 goles en Centro Español). 

-¿Cuál fue tu mejor temporada de goles en Riestra?

-Creo que en 2014, cuando ascendimos a la B Metropolinata. Hice 28 goles.

-En este mercado de pases se nombró mucho tu apellido en los equipos grandes. ¿Cómo juega eso en tu cabeza?

-Fue un orgullo. Ahí te das cuenta lo que hice en mi carrera. En la pretemporada me enteré de que me querían. La verdad que la pasé mal, tenía la cabeza dada vuelta, que si me voy o me quedo, necesitaba que se resuelva todo ya porque no podía. El Sapito Coleoni me veía mal, le pedía que me entienda porque era la primera vez que me pasaba esto. Él se portó de diez, un genio.

-Es normal lo que te pasó. Además, muchas veces, entra la duda si es verdad o no lo que se dice en los medios…

-Sí, por eso. La pase bien. En el club me decían que me tranquilice, que es normal. Por suerte tenemos un psicólogo en el club, hablé mucho con él y me ayudó mucho. Ahora estoy contento en el club.

-¿Cómo te llevas con el calor de Santiago del Estero y cuántas horas de siesta duermen allá?

-Acá hace mucho calor. No podés salir a una determinada hora. En la siesta duerme todo el mundo. Y, además, no podes salir por el calor. Si salís a esa hora te quemas. La vamos llevando, te acostumbras. Acá los negocios abren tipo 7 por el calor.

-Tenés un arte dentro del arte. ¿A qué delantero te gusta ver festejar los goles?

-No me fijo mucho en eso. Pero me encanta como juega Borré, el de River. Tiene movimientos terribles. En los festejos no me fijo. Solo me fijo en mí y hacer lo mejor posible.

-Dame tres consejos para ser un 9 de área.

-La primera es meter diagonales. La otra tener un buen pie y aguantarla bien. La principal es hacer goles.

-El domingo juegan contra River, viene brava la cosa…

-Es un partido lindo para disfrutarlo. Vamos a tratar de convertir, sino buscaremos el empate. Estamos hablando del mejor equipo de Argentina, tiene una intensidad grande. Nosotros lo venimos haciendo bien, trabajamos durante toda la semana con ese objetivo.

-¿Darías cualquier cosa por gritar un gol en el Monumental?

-Sí, me encantaría. Yo soy hincha de River y quiero jugar ahí. Pero si tengo que hacerle un gol, bienvenido sea. Me debo a mi club.

Lo tiene claro Jonathan. Ese hincha del Millonario que tiene una misión en el mundo: la de gritar goles sin importar la categoría en la que juegue…