Surinam

Una porción de la Naranja Mecánica sueña con Sudamérica

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La curiosa historia de cómo Surinam quiere competir con los gigantes de Conmebol.

En la nación que nos regaló genios del calibre de Gullit, Rijkaard, Winters, Seedorf o Davids quieren sumarse a la fiesta a la que en esta región, estamos acostumbrados. Conoce la historia de cómo se fragua una gesta que podría ser cada vez menos una locura y acercarse a la realidad.

Por Javier Ramírez-Musella

Siendo totalmente honestos, la mayoría de los futboleros de bien del mundo Conmebol cuentan 10 países dentro de América del Sur. No los 13 que corresponden geográficamente. Pues en uno de esos tres que habitualmente nos saltamos está viviendo una pequeña batalla para ser tomada en cuenta por Conmebol: Surinam.

Esta antigua colonia holandesa ubicada en el noreste de la región, entre Guyana y Guyana Francesa, juega en Concacaf y su federación de fútbol fue fundada en 1920. Esta nación es conocida futbolísticamente por haber sido cuna de varios cracks que brillaron con su antigua metrópoli: Aaron Winter, Ruud Gullit, Clarence Seedorf, Edgard Davids, Patrick Kluivert, Jimmy Hasselbaink y otros tantos más, son nacidos en este país de poco más de 500 mil habitantes o descendientes de los mismos. 

No podemos culparlos por jugar con la Naranja Mecánica: todos disputaron copas del mundo con la Naranja Mecánica, cosa que habría sido francamente complicada con Surinam, ubicada en el puesto 150º del ranking FIFA  y cuyas leyes posteriores a su independencia, obtenida en 1975, prohiben a quienes emigran, tener una doble nacionalidad. 

Nigel Hasselbaink, primer “repatriado” que llegó desde Holanda, anotó el gol del triunfo en Nicaragua que los clasificó a la Copa de Oro del año que viene. 

Una batalla fuera de la cancha

Rajesh Gajadien es un ingeniero surinamés, apasionado por el fútbol como tantos otros en esa nación. Cansado de ver cómo la A-Selektie, como es conocida esa escuadra, no pudiera disfrutar de un buen número de jugadores elegibles bajo los estándares FIFA (nacidos en el país, nacionalizados o con vínculo por vía sanguínea de hasta dos generaciones). 

“Cada vez que Conmebol anunció las últimas sedes del torneo, me preguntaba por qué Surinam y Guyana no son invitadas siendo que somos naciones vecinas de Brasil y Venezuela, por ejemplo. Pensé que sería interesante: ¿Cuál es el argumento contra un torneo totalmente sudamericano?”, comenta Gajadien desde Surinam. 

“Por esa razón pensé que una eventual invitación podría ser el puente que necesitábamos para comenzar a contar un un mayor desarrollo de la disciplina en nuestro país”, agregó.

Gajadien explicó como en su país no existe la doble nacionalidad. “(Quienes salen) solo tienen la nacionalidad holandesa. Los holandeses con raíces surinamesas pueden tener una visa especial, pero no la nacionalidad. Y FIFA requiere que tengas la nacionalidad del país que quieres representar”

Festejo surinamés de esta semana.

Una vieja esperanza

Hay muchas razones que separan a Surinam, Guyana y la Guyana Francesa del resto del continente futbolístico. De partida en ninguna de estas tres ex colonias europeas el idioma es el español o el portugués; luego, el fútbol allí es semiprofesional y quienes tienen condiciones, habitualmente parten a las ex metrópoli a perseguir una carrera. 

Guyana Francesa, nación que juega la Copa Oro de la Concacaf y que se vio envuelta en una polémica por alineación indebida del ex mundialista francés Florent Maluda, ni siquiera es miembro oficial de la FIFA. Pero Guyana y Surinam, sí.

Los guyaneses sí adelantaron la búsqueda de jugadores con ese origen en el ascenso de Inglaterra. Dado que en esa nación hay doble nacionalidad, han podido reforzar algunas posiciones y darse gustos como, por ejemplo, clasificarse a la última fase de grupos de a Copa Oro disputada este año en Estados Unidos. 

Eso sí: los Jaguares Dorados están actualmente en el puesto 174º del ranking FIFA. Tomemos en cuenta que siete de los 10 equipos de Conmebol están, hoy, dentro de los 30 mejores del mismo conteo. La diferencia es abismal. 

Manos a la obra

Cansado de ver cómo la fiesta del fútbol se vive edición tras edición de la Copa América bien cerca de su casa, Rajesh Gajadien comenzó a trabajar en un proyecto de ley para permitir la doble nacionalidad en Surinam. Aquello parecía una batalla quijotesca contra los molinos de viento. 

Por ello desde 2012 anda contactando de manera directa, sin tener nexo directo con la federación de fútbol de su país, peticiones para que una invitación a futuro sea considerada y, con la misma, ir al congreso nacional a discutir un cambio de ley que ayude a la selección de ese país. 

Mientras tanto, la A-Selektie es conformada por jugadores que militan en el torneo local, especialmente de los clásicos rivales de aquel país, Robinhood y Transvaal, y los pocos jugadores nacidos en Surinam que militan en el fútbol foráneo sin haber renunciado a su nacionalidad de origen. 

“Tenemos más de 100 jugadores que serían elegibles para nuestro país”, dice Gajadien. “Enumero algunos: Justin Kluivert ( Roma), Ridgeciano Haps (Feyenoord), Donyell Malen (PSV), Ricardo Kishna (Lazio), Marvin Zeegelaar (Watford), Rajiv van La Parra (Estrella Roja), Ryan Donk (Galatasaray), Jean-Paul Boëtius (Mainz), Tjaronn Chery (Macabi Haifa), Stefano Denswil (Brujas), Kelvin Leerdam (Seattle Sounders FC), el juvenil Xavi Simmons (ex Barcelona, hoy en el PSG)… y otros tantos más”.

Hay novedades

La primera solicitud de Gajadien fue recibida en 2012 en las oficinas de Conmebol. Entonces aseguraron a través de un escueto comunicado que ya había compromisos firmados con 12 selecciones (las dos naciones invitadas se conocieron poco antes del sorteo realizado en Santiago de Chile en diciembre de 2014). 

La segunda petición fue en 2016, para la edición de este año en Brasil. “Alejandro Domínguez me dijo que desafortunadamente no tenían cómo recibir a más de 12 equipos (todos previamente invitados) debido a los contratos firmados por el anterior presidente de Conmebol”, admitió. 

Pero podría darse una pequeña sorpresa y sin invitación previa de Conmebol. Finalmente una discusión sobre la aplicación de la doble nacionalidad en Surinam fue aprobada por el Congreso en Paramaribo la semana pasada. 

“Después de una investigación larga y exhaustiva, conseguimos apoyo de expertos para promover la medida con la que que Surinam ahora tiene la oportunidad de utilizar futbolistas de la diáspora para representar al país en competencias internacionales”, aseveró la Federación Surinamesa (SVB) a través de un comunicado el pasado 14 de noviembre. Además, confirmaron que el primer “repatriado” será Nigel Hasselbaink, delantero del Happoel Be’er Sheva israellí, ex PSV y sobrino del recordado Jimmy Hasselbaink. 

Nigel debutó este mes con la A-Selektie en los triunfos de su país sobre Nicaragua (2-1) y Dominica (4-0). En el primero, disputado en Managua, anotó el gol que representó el triunfo. 

“Me siento muy feliz porque, al proponer una acción, finalmente se ha ideado una solución más eficiente y eficaz. Las lecciones que aprendí: Experimentar, bordar las ideas en otras personas y seguir adelante”, cerró Gajadien. 

– ¿Y ahora qué sigue para la selección de tu país, Rajesh?

“Es obvio: pelear un cupo al Mundial”.

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Cómo es el fútbol en Surinam

El fútbol en ese país no es del todo profesional, sin embargo su torneo de primera división – la Toplklasse – data de 1924. Su clásico es entre Robinhood y el Transvaal, quienes suman 24 y 18 títulos nacionales respectivamente, y comparten sede en el Estadio Andre Kamperveen, el más grande de Paramaribo, con una capacidad de 7 mil espectadores. 

Pese a la ley que prohibe que los “suriprofs”, como son conocidos los futbolistas profesionales que militan en la Metrópoli, el avance de los surinameses es lento pero seguro y estarán, vía la Liga de las Naciones, en la fase final de la próxima edición de la Copa de Oro de la  Concacaf. Son dirigidos actualmente por Dean Gorré, ex jugador de Ajax y Feyenoord entre otros. 

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Los Suriprofs y una tragedia que los marcó

No solo los futbolistas profesionales salieron de Surinam buscando mejores destinos. El gobierno militar y de facto que tuvo Desi Bouterse entre 1980 y 1991 tampoco ayudó demasiado al desarrollo de la ex colonia holandesa, que hoy se ubica en el puesto 100º del índice de desarrollo humano de las Naciones Unidas (Argentina está en el puesto 47º).

Sin embargo la partida de su país no evitó que muchos jugadores profesionales de origen surinamés se olvidaran de sus raíces. Así nacieron iniciativas sociales para llevar ayuda tanto a la numerosa comunidad migrante de surinameses en holanda, como a quienes la pasaban mal en el país. Primero fue el Colorfull 11 (el once colorido), y hoy son los Suriprofs (apócrifo de Surinam y Profesionales). 

Pero con los primeros hay una tragedia que aún hoy duele en el fútbol de Surinam y Holanda. El 7 de julio de 1989, cuando el Colorfull 11 se aprestaba a disputar un amistoso en Paramaribo contra Robinhood, un error del piloto del vuelo 764 de Surinam Airways generó la mayor tragedia aérea de aquel país: 176 muertos entre ellos, casi todo el plantel compuesto por jugadores profesionales en Holanda que “volvían a casa”. 

Jugadores como Ruud Gullit, Frank Rijkaard, Aaron Winter, Bryan Roy o el actual seleccionador surinamés, Dean Gorré, se salvaron por no haber recibido permiso de sus clubes para jugar ese partido. Otros, como los ex delanteros Henry Meijer (Groningen) y el portero Stanley Menzo (PSV) se salvaron porque, pese a declararse en rebeldía con sus clubes y viajar por su cuenta, lo hicieron en otro vuelo. 

Aquello aún cala hondo en los actuales Suriprofs, una fundación sin fines de lucro apoyada por la Federación Holandesa, que ha llevado varias veces a Clarence Seedorf, Edgard Davids, y otros tantos ex jugadores de brillante pasado en Europa de vuelta a su país de origen para promocionar el fútbol y sumar otro granito de arena en el desarrollo del mismo en ese país.