Coronavirus

Viajando con el enemigo (y el coronavirus)

Lo que era una alegría en medio de un destino que lo había sorprendido terminó como todo en un viernes 13. Sebastián López viajó para sumarse a su nuevo equipo sin saber que compartía avión con un hombre infectado por coronavirus.

Cuando sonó su celular ese miércoles a la noche, él no suponía que el destino, ese que le había jugado una mala pasada en el último mercado de pases, le iba a dar la oportunidad que ya había dado por perdida. La voz del otro lado del teléfono era la de un viejo conocido: Marcelo Salas. El mítico delantero chileno que fuera leyenda en el River de Ramón Díaz tenía una oferta que llegaba con el tiempo justo para no quedarse parado un semestre en su casa de Luis Guillón. 

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“Sí, Marcelo. Claro. Voy para allá”. 

Esa fue la respuesta que Sebastián López le dio al chileno para sumarse a su equipo, Deportes Temuco, un conjunto de la segunda división trasandina. Es que luego de haber sido una pieza clave de un sorprendente Cobresal, este arquero surgido en Banfield se encontraba en una situación tan inusual para su carrera como desesperante: sin club. Por eso, después del sí, armó la valija y a las horas partió rumbo a Santiago para empezar su segunda etapa como jugador del León de Ñieloi (ya había estado en 2013). Llegó a la capital chilena con el objetivo de ese mismo jueves 12 viajar a su nueva casa. Pero no pudo ser. “Toda la documentación la logré hacer en Santiago ese jueves. Pero no alcanzamos a terminar los exámenes de la revisión médica, por eso el club me pasó los pasajes para el viernes”, le cuenta el oriundo de San Nicolás a Enganche

Viernes 13. Ese día Sebastián se subió al vuelo de Latam que unía la capital trasandina con la Región de La Araucanía. Arribó sin problemas. Pero no sabía que el destino le tenía preparada otra mala jugada. “Llegué por la noche y el sábado fui a entrenar en forma normal con mis nuevos compañeros. Me presentaron, tomamos mates con algunos de los chicos y entrené. Era un alivio para mí estar de nuevo en un grupo luego de haberme quedado sin club sorpresivamente después del buen año que tuve en Cobresal. Seguí el curso normal de las cosas”, recuerda.

El domingo se levantó para ir a entrenar y uno de sus flamantes compañeros lo pasó a buscar. Llegaron al predio del club verde pero lo que parecía una broma de bienvenida terminó siendo el principio de su cuarentena obligatoria. “A penas ingresé al predio no me dejaron entrar al vestuario. Yo hasta ahí pensé que me estaban jodiendo porque era nuevo. Aparte, a los médicos y a los kinesiólogos los conocía de mi anterior paso por el club. Pero no. Un amigo me escribió para preguntarme en qué vuelo venía, le contesté y me dijo que venía un infectado de COVID-19 en el avión en el que viajé a Temuco”. De verdad estaba viviendo una historia muy común a esta altura de la pandemia, pero muy inusual cuando hace dos semanas todavía en Chile casi no se habían registrado casos. 

Sebastián regresó al departamento que le alquiló el club y prendió la tele. La noticia la recibió nada menos que de la ministra de salud de la Región de la Araucanía, Katia Guzmán, quien después de confirmar el caso de un hombre de 29 años explicó: “Cuando supimos de su llegada se activaron los protocolos correspondientes y se indicó la cuarentena de él y sus contactos directos con medidas de aislamiento junto con la identificación de personas calificadas de alto riesgo, que son aquellos pasajeros que se trasladaron con él en el mismo avión”. Y el argentino era uno de sus contactos directos a pesar de que el infectado estaba sentado en un asiento de la fila 27 y él en la fila 6. “Los casos más riesgosos son todas aquellos que venían ubicados dos filas adelante y dos filas atrás del caso índice (contagiado), desde la fila 23 a la 27. El resto de las personas del avión tendrán un seguimiento, pero son de bajo riesgo”, confirmó Guzmán para que nuestro protagonista tuviera tranquilidad.

Todo pasó en cuestión de horas. Lo que era el alivio de volver a tener un equipo en el cual atajar se transformó en una cuarentena obligatoria por protocolo por haber estado en contacto con un infectado por coronavirus que ya había presentado síntomas de contagio, se había hecho el examen de detección e igualmente se embarcó en el vuelo antes de recibir los resultados del mismo. Por ese motivo, la Fiscalía Regional de la Araucanía presentó una acción judicial en contra del infectado (identificado con las iniciales T.F.D.L.M) por “infringir las disposiciones de la autoridad sanitaria”.

Sebastián López fue clave en el ascenso de Cobresal y llegó en este mercado de pases a Temuco.

“Estaba recién llegado a la ciudad y, de inmediato, había que tomar medidas sobre lo ocurrido. El club me dio un departamento y ni siquiera alcancé a desarmar mis valijas cuando ya me tuve que encerrar a hacer la cuarentena. La verdad es que estoy aislado. De momento, todo va normal y estoy sin ningún síntoma. Ahora solo queda estar en permanente contacto con el cuerpo técnico y médico. Lo primero es la salud. Los directivos se han portado bien. Incluso uno de ellos llegó hasta mi nuevo hogar con cosas, ya que no había podido ir al supermercado y la heladera está nutrida. Llegaron, tocaron a mi puerta y dejaron todo afuera”, cuenta Sebastián desde el otro lado de la cordillera. Y agrega: “Nunca presenté ningún síntoma, por eso no me realizaron los estudios”.

Hoy el argentino que pasara por Antofagasta, Temuco, Uniautónoma (Colombia), Jaguares de Córdoba (Colombia) y Cobresal cumple 13 días de aislamiento. Un aislamiento que solo es obligatorio en 7 barrios de Santiago y que ya presenta más de 1600 personas y cinco muertos producto del coronavirus. “Los días se hacen largos, pero el club nos mandó un entrenamiento para hacer así que la vamos llevando. Miro series y leo bastante para que se pase el tiempo. Pero estoy bien porque Temuco es un equipo que conozco. Ya estuve acá y es una linda plaza para jugar. Es un gran club y vengo a aportar con el único objetivo de ascender. Conozco a varios jugadores de este equipo como Carlos EscobarHugo Droguett y Cristián Canío, entre otros. Hay un buen plantel y la verdad que armamos una buena banda”. 

El tiempo dirá hasta cuando estará encerrado en su casa, lejos de su mujer Ana, y sus hijos Valentina y Galo. De lo que estará seguro Sebastián es de pensar mejor en eso de subirse a un avión un viernes 13…