Wilson Severino

El tren de la alegría

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Una vida llena de viajes, el exdelantero de 39 años explica el amor especial que siente el jugador de ascenso por el fútbol. Del abrazo con Leo Ponzio a tirar paredes con Ariel Ortega. Severino, una locomotora en el área rival.

De Retiro a Villa Rosa. Ese es el trayecto que recorre el ferrocarril Belgrano Norte y que alberga a miles de pasajeros por día. En esos vagones se respira la ilusión de competir, algún día, en ligas profesionales. Los chicos que trabajan para el funcionamiento correcto de esos trenes, se entrenan una vez finalizado su horario laboral al mando de Wilson Severino, el ex jugador del ascenso que actualmente disputael fútbol Senior con la camiseta de River. “Estoy manejando el deporte de la Unión Ferroviaria. Nos abrieron un área de deportes y estoy armando las divisiones de veteranos e infantiles del ferrocarril”, cuenta Severino entusiasmado por formar parte de este proyecto. El exjugador de Atlas se ilusiona con lograr lo que tanto le costó en su etapa como futbolista: vivir del deporte. “Mi vida transcurrió siempre entre el fútbol y el trabajo en el ferrocarril. Esta vez lo puedo hacer en conjunto con los chicos de la empresa disfrutando del deporte”, explica. Wilson Severino se esperanza al mirar a sus compañeros de La Fraternidad (Gremio de Maquinistas); ellos compiten en la Liga de Escobar y tratarán, en algún tiempo no muy lejano, de disputar un torneo en el ascenso argentino. Por ello, y con la responsabilidad que eso requiere, Severino le explica a Enganche la preparación de los chicos para encarar las semanas de entrenamiento: “Practicamos en unas canchas en Boulogne. Compramos camisetas y conjuntos de invierno. El año pasado salimos campeones en un torneo jugado en Benavídez y ganamos una estadía en Brasil. Le estoy poniendo muchas ganas y estoy muy feliz”, expresa el actual delantero de River Senior.

El abrazo con Leo Ponzio, un recuerdo para toda la vida

Los sueños de la infancia de Severino se van cumpliendo con el paso del tiempo. Fanático de River desde que daba sus primeros pasos con la pelota y ahora, con 39 años, tiene la posibilidad de defender la camiseta del Millonario en el torneo Senior. “Los lunes jugamos el campeonato con grandes glorias del club. El otro día jugamos ante Flandria y, en la última jugada, el Burrito [Ariel] Ortega me dio un pase y yo convertí el gol; no lo podía creer, me sentía como un nene de jardín entrando a un aula de secundaria”, exterioriza su alegría por tirar paredes con el ídolo riverplatense.

A pesar de disputar varios encuentros con jugadores que en su niñez alentaba desde el sillón de su casa, Wilson no deja de sorprenderse cuando sus pares lo llaman por su apellido. “Yo me crié escuchándolos por la radio y viendo sus partidos por televisión y de pronto estoy con ellos cagándome de risa, compartiendo un vestuario y no lo puedo creer. El Malevo Ferreyra me jode que soy famoso por el reality de Atlas. Realmente no puedo explicar con palabras lo que siento cada vez que estoy con ellos”, detalla con una sonrisa que muestra la alegría de un hombre que va concretando sus anhelos a pesar de las dificultades de la vida. Para alimentar aún más la receta ganadora de “El Negro” (así lo llaman sus compañeros), el pasado lunes gritó campeón con River y, por ello, participará de una cena con el Beto Alonso y Enzo Francescoli.

En la retina de todo el fútbol argentino estará guardado el abrazo entre Wilson Severino y Leo Ponzio en el partido entre Atlas y River por Copa Argentina. Ese 15 de agosto de 2017 quedó enmarcado en el corazón de Wilson el gesto que tuvo el capitán y líder del River de Gallardo. El ex delantero de Atlas decidió ponerle fin a su etapa como futbolista y cuando el fixture lo cruzó con el conjunto de Nuñez, Severino volvió a calzarse los botines, al menos, cinco minutos para cumplir otro deseo. “Ese gesto redondeó un montón de cosas. El fútbol se ama y se siente. Ponzio es un referente, un capitán y una gran persona. El abrazo se lo di yo, pero en mi espalda sentía a todos esos chicos del ascenso que ven a sus ídolos por una pantalla”, explica Wilson. “Cuando lo abrazaba no podía parar de llorar y yo quería dejar de hacerlo y lloraba aún más. Ni en el nacimiento de mis hijos sentí lo de esa noche. La mamá de un chico me llamó y me contó que cuando me vio tan emocionado, entendió por qué su hijo ama tanto al fútbol”, agrega.

Con la camiseta de River frente a Boca

Wilson sabe que en ese abrazo fraternal muchas personas comprendieron que no sólo es un encuentro de fútbol porque, claro, las emociones siempre juegan su propio partido. Los jugadores del ascenso, por lo general detalla, se ven en la obligación de trabajar para poder solventarse económicamente. Los sueldos de los equipos no les permiten mantenerse y buscan otras opciones para llegar a fin de mes. Y Wilson Severino no fue la excepción y buscó, en el ferrocarril, el empleo para ayudar a su familia. “Trabajar y entrenar a la par habla del amor al fútbol. El ascenso te demuestra el amor al juego. Llegabas al entrenamiento y tenías en la cabeza que no podías pagar la luz, el gas o el alquiler. A veces caminaba más cuadras para no gastar en un colectivo y destinarlo a otra cosa”, recuerda el delantero. Sin embargo, los esfuerzos también tienen su precio, su costo. Wilson, que trabajaba, entrenaba y dormía solamente cuatro horas por día, hoy intenta recuperar la distancia con los suyos, con sus afectos. “Mi nene cuando necesita algo, ya sea ir a comprar ropa o algo en el estudio, a quien primero va a buscar es a su mamá y eso es porque yo, lamentablemente, me ausenté bastante tiempo por ir a trabajar y a entrenar”, cuenta con un tono de nostalgia y angustia pero sin reproches por su decisión. Su fama, así lo denomina él, llegó con “Atlas, la otra pasión”. Un reality que contaba la historia y el presente del club y se transmitía por Fox Sports. “Nunca tomé dimensión de lo que estaba pasando. Cuando fuimos a Perú y a Uruguay nos recibió una multitud. La gente me pedía una foto y un autógrafo”, recuerda sus pasos televisivos. Y añade: “Siempre tuve los pies sobre la tierra. Por eso tengo los mismos amigos de siempre”.

Amistad, respeto y humildad. Estos son los valores que les transmite Wilson a los chicos del ferrocarril. Entiende y afirma convencido, en modo bielsista, que la calidad de un grupo se encuentra más en la derrota que en la victoria. Wilson Severino, el hombre que en los rieles de la vida construyó una vida de sueños. Wilson Severino, el delantero que encontró en el césped su mejor estación.